lunes, 7 de abril de 2008

Peña Trevinca (2.127m) Circular maratoniana

Continuando con nuestro proyecto 50 provincias-50 montañas, The South Face Nisio Extrem Team, esta vez formado por Mr.Churches, Picni y un servidor, nos fuimos hasta Zamora, a la zona de Sanabria para subir su techo provincial: Peña Trevinca, de 2.127 metros de altura. Picni es un renombrado miembro de The South Face, pero normalmente centra su actividad en deportes como la bicicleta de montaña y el tiro con arco, he aquí su blog.

Bueno, a lo que vamos, después de salir de salamanca a las 7,30 horas, llegar a San Martín de Castañeda a las 9,30 horas y tomar allí un colacao. A las 10,30 horas estábamos casi listos para salir. En esta ocasión no sólo no nos olvidamos el mapa, sino que además Picni se trajo su GPS. "Hoy no nos perdemos fijo", pensaba yo para mis adentros...

...pero ése no iba a ser hoy nuestro problema, no. En nuestra osadía, mirando el mapilla del libro Los techos de España, nos dijimos: "¿por qué en lugar de hacer la vía normal, no nos hacemos la vuelta completa al circo del río Tera? Y para allá que nos fuimos. El camino que lleva al collado de La Ventosa se ve hacia la izquierda, nosotros tiramos hacia la derecha para empezar a ganar altura, cogiendo el cordal de la parte Oeste del circo.
Desde este mojón tuvimos la primera visión de Peña Trevinca, allí a lo lejos. Por cierto que, con ese sombrero, ese paraje solitario y con eso de que estábamos en el Oeste, aunque sea de Castilla y León, que os parece si ponemos un poco de ambiente:
No tardamos en llegar a la primera cima del día, creo que al final hicimos diez, se trata de Peña Cabrita, desde la que se ven las lagunas de Cubillas y Las Yeguas. Qué bonito.
La siguiente cima del cordal era La Plana, pero como era un poco más largo seguimos recto, pisando algunos neveros, que a esta hora, todavía tenían la nieve durita.
Abajo, veíamos el valle del Tera.
Mira, otra laguna, esta no viene identificada en el croquis del libro. Caminando por aquí, nos salieron dos perdices entre los matorrales que nos dieron un susto...
Seguíamos ganado altura poco a poco. Al fondo veíamos humo, menudo incendio se estaba preparando en la parte de Orense. Abajo, el embalse de Vega del Conde, que a la vuelta cruzaremos.
Echando la vista hacia el otro lado, las vistas son preciosas...
Picni hace unas mediciones con su aparato y comprueba que los recuerdos que tiene Andrés de aquella zona son acertados. Las vistas son de lección de geología, señores, esto es un valle glaciar.
Desde allí nos dirigimos hacia la segunda cima del día. El terreno es poco espectacular, pero no por ello deja de ser bonito.
Foto en el mojón que señala la cima del Riopedro (2.031m)
Ya hemos dejado el embalse atrás, por allí debajo, entre los meandros del recién nacido río Tera, discurre el camino normal.
Bajamos otro poco y volvemos a subir, pisando nieve de vez en cuando. La verdad es que no seguimos el cordal por todo lo alto y acumulamos desnivel a porrillo.
Así, tras pasar por un colladín, llegamos a la Laguna de los Patos. Aquí yo andaba un poco perdido, digamos que medio mal ubicado, pero el GPS de Picni nos fue muy útil. Si es que... hay que ver lo que inventa el hombre blanco.
Aquí, eran ya casi las dos de la tarde y decidimos parar a tomar un tentempié, lo que paradójicamente, hicimos tumbados. Por cierto, ¿a nadie se le parece esta escena a una de la peli Brokeback Mountain? Pues vamos a poner un poco más de música:
La belleza de estos parajes incitaba nuestra sensibilidad y nos salían fotos como ésta.
Dejamos atrás la Laguna de los Patos y remontamos otra ladera nevada hacia una nueva cima...
...la del pico Vidulante (2.046m)
Y otra vez para abajo...



Aquí enontramos unas marcas de PR, que seguimos por un camino no muy claro en el que yo me pegué la toña la jornada. Sólo fueron unos rasguños en la mano, pero nos hizo recordar que no solemos llevar un pequeño botiquín a la montaña. Craso error. Lo enmendaremos.

Las marcas blancas y amarillas nos llevaron hasta esta bonita encrucijada que Mr.Churches estudia con detenimiento. Peña Trevinca: 2h 25m, ponía... Pero si parece que está ahí al lado. Eran las tres de la tarde.
Pues nada, avivamos un poco el ritmo, la verdad es que no solemos ir muy deprisa por estos sitios. Nos gusta disfrutarlos...
...y llegamos a una cima más, el Alto da Ladeira da Medios (2.029m) y van... Detrás, se ve la crestecita que debíamos seguir...
... la verdad es que fue cortita, pero disfrutona, dificultad técnica nula, no expuesta pero con ambientillo...
...que nos ofreció buenos momentos y alguna que otra foto.

Aquí está la de la cima: Peña Negra (2.119m) y Orense detrás.
Ahora sí que no quedaba nada para nuestro principal objetivo del día.
Peña Trevinca (2.127m) montaña más alta de Zamora, de la provincia de Orense y también de toda Galicia. Ahí es nada. Eran las 16,45horas.
Viendo la hora que era, no nos demoramos mucho en la cumbre, ya que tras un pequeño debate, decidimos continuar con el plan inicial y volver por arriba, rodeando el circo. Allá va Picni con paso decidido.
Al principio descendemos suavemente, con la otra vertiente de Trevinca, la Sur, al fondo.

Y tras otra pequeña subidita, hacemos otra cima, la del Alto del Xurbial (2.053m)
Con paso cada vez más cansino, continuamos para bingo...
Y ahí estamos, el la cima del Piatorta (2.015m)
Las sombras se empiezan a alargar cuando vemos las lagunas de Piatorta abajo. Llevamos ya un rato atravesando neveros en los que te hundes más arriba del tobillo y el frescor empieza a molestar dentro de las botas. Y los guetres... en la mochila.
Pero ya casi no queda nada, llegamos al Mermiñeira (1.943m), donde ya pasamos del banderín verde del Bar Llamas, que nos disculpe nuestro patrocinador.
Seguimos andando y vemos el embalse de Vega de Tera, con la presa rota. Creo que fue en 1959 cuando se vino abajo y sepultó Ribadelago, el pueblo que había a sus pies.
Otra laguna...
...y tras pasar de la última cima del cordal, el Torno (1.902m) nos asomamos para ver a nuestros pies el embalse de Vega del Conde. Al que bajamos por la vía rápida, o sea, to´recto pa´bajo.
Al legar al borde del pantano, el rumor de los arroyuelos y el trino de los pájarillos quedó eclipsado por el brum brum de media docena de tipos como éste. "Y nosotros pegándonos una paliza a andar por el Parque Natural, qué tontos somos, éstos sí que saben disfrutar de la naturaleza", nos dijimos.
Cruzamos el embalse por debajo de la presa, saltando el pequeño regato que es el Tera recién desembalsado. Luego comprobamos que se podía pasar por encima del muro.

Y remontamos la ladera hasta el collado de la Ventosa. Las fuerzas empiezan a flaquear y Picni empieza a acordarse de las madres que nos contrajeron a Andrés y a mí respectivamente.
Pero todo se disipa al volver la vista atrás y contemplar el bonito atardecer que nos despide.

Pasamos junto a la Laguna de la Ventosa...
...y con las últimas luces del día vemos al fondo el aparcamiento, para el que todavía nos queda casi media horita. Total, casi once horas y 1.445 metros de calcetinada al más puro estilo The South Face.
Como esta vez había GPS, aquí está el perfil de la etapa. 30 kilómetros pone que hicimos.
Y el track de la ruta , me dice Picni que si alguien lo quiere, sólo tiene que pedirlo.

domingo, 30 de marzo de 2008

Canchal de la Ceja (2.425m) en solitario (muy a mi pesar)

Nos hacemos mayores. Uno, que ya peina algunas canas, ya lo intuía, pero este fin de semana ha ocurrido algo que ha terminado de confirmármelo. Había quedado con Andrés para ir a la Sierra de Béjar y buscar algún corredor chulo en Hoyamoros, como la canal de Los Hermanitos. El viernes quedamos para tomar una cerveza. Yo me recogí medianamente pronto, pero él se quedó a tomar unas copichuelas. Cuando me despedí de él en el Llamas, le recordé: "a las ocho y media estoy en tu casa".
Finalmente a las nueve y diez me cogió el teléfono y con voz de ultratumba me dijo: "estoy muy maaal". En otros tiempos, se habría levantado con la resaca-melopea y, como aquella vez, se habría subido el Almanzor. Pero ya digo, hubo mucho guateque y... nos hacemos mayores.
Así que, decidí irme solo a la Sierra de Béjar y dar un paseo por allí, ya que me había levantado. Aquí relato mi ascensión al Canchal de la Ceja, que con 2.425 metros es la montaña más alta de la provincia de Salamanca, que ya subimos juntos Andrés y yo el pasado mes de octubre. Esta vez me tocó hacerla solo:
Conduje solo hasta Béjar, luego subí a Candelario, de allí hasta La Plataforma y luego hasta El Travieso, donde aparqué el coche. Por ese camino que se intuye frente al coche empezaría a caminar, también al fondo se intuye la cima nevada del Calvitero.

Como estoy solo, tengo que grabarme a mí mismo al salir.

El camino, que he recorrido muchas veces, se sigue con facilidad. Grandes mojones señalizan la ruta que discurre por un marcado sendero entre piornos. Se me hace raro no tener a nadie a quién fotografiar, es lo que tiene ir solo.

Al ganar un poco de altura aparecen al fondo las cimas de los Hermanitos, la canal que discurre entre ellos era la que íbamos a hacer...
Poco a poco, el sendero asciende haciendo grandes zigzags hasta casi alcanzar la parte más alta del cordal, donde empieza a haber algo de nieve...
...son los restos de la nevada del pasado fin de semana.
No es mucho espesor, se anda bien y además el día acompaña. Hace un sol espléndido, incluso empieza a notarse el calor.

La verdad es que nunca había subido por aquí, siempre solemos tirarnos demasiado a la derecha en la subida...

En un rato, ya se ve al fondo la cima del Calvitero...

...y como voy solo y no tengo a nadie con quén hablar, hablo con la cámara...

Me fijo en bonitos detalles... A ver quién adivina qué parte de este mojón está orientada al Norte.

De momento, paso de largo del Calvitero y continuó hacia la Ceja, que ya se ve allí, coronando el circo del Trampal.

Aquí se ve mejor. Dos compañeros montañeros me preceden, luego me los encontraré en la cima y echaremos una conversación.

Afronto la pala final, donde se ganan los últimos ciento y pico metros de desnivel...


...y me planto en la cima yo solo, después de algo más de hora y media de ascensión.

Esta vez no hay foto con el banderín del Llamas, no tuve fuerzas para sacarlo... en su lugar retraté a los dos compañeros, que resultaron ser de Madrid y muy majetes. Tenían la intención de seguir hasta el Torreón, pero yo no me vi con ganas... demasiados recuerdos... Además, con un poco de suerte todavía llegaba a comer a casa de mi madre.
Así que bajé a buen ritmo... sólo me paré un momento para echar la vista atrás y mirar a la canal de los Hermanitos con una sensación entre la ira contenida y la dececpión. Me debes una canal de los Hermanitos, Andrés, que lo sepas.

De regreso me crucé con un par de familias: padres, madres y prole diversa que iban a la Ceja. La verdad es que da gusto ver estampas así.

A la vuelta sí que pasé por el Calvitero, donde me hice una foto a mí mismo... no había nadie para hacérmela... estaba completamente solo... Por cierto, tengo que cambiar de cámara, que ésta me saca muy calvo.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Semana Santa en Pirineos 2: Anie (2.504m) invernal primaveral

Después de la buena experiencia del día anterior en el Bisaurín, decidimos no irnos muy lejos para nuestra segunda ascensión de las vacaciones. Nos acercamos al valle de Roncal con la intención de intentar subir al pic d´Anie o Auñamendi, como le llaman los vascos. Así pues, nos plantamos en Isaba, bonito pueblo en el que cenamos y... ...nos fuimos a dormir esperando que al día siguiente, Viernes Santo, el temporal anunciado tardara un poco en entrar y nos permitiera hacer cima.
El día no amaneció malo del todo, sólo con el cielo cubierto y con una ligera nevada, eso sí, sin apenas viento. Así que nos plantamos en el puerto de la Pierre du San Martin y empezamos a prepararnos. Por suerte, otro grupo iba también para el Anie y llevaban GPS, nosotros no llevábamos ni mapa, aunque con la visibilidad que había me parece que nos hubiera servido de muy poco. En algunos momentos, viendo un extraño paisaje a través de las gafas de ventisca, tapado hasta la nariz y escuchando el sonido de mi respiración retumbando me sentí como un astronauta vagando por otro planeta...

En fin, que sobre las diez y media de la mañana empezamos a caminar...

...siguiendo una autopista de huellas que nos garantizaba bastante seguridad a la hora de adentrarnos en el karst de Larra.
Aquí, Jorgito flanqueando el Arlas...
...íbamos a buen ritmo y no tardamos en alcanzar a otros grupos que nos precedían.
A ratos la ventisca arreciaba, otras veces nos daba una tregua. Nosotros seguíamos avanzando siguiendo huellas, mojones y marcas de pintura sin saber muy bien por dónde nos movíamos.

En este momento, como se puede comprobar, arreciaba y nos hacía dudar del éxito de la jornada.

Poco después llegó el moment nisio del día. Nos encontramos con dos individuos que bajaban y que nos dijeron que un poco más arriba había un paso de crampones obligatorios, así que allí mismo nos los pusimos. Bueno, Jorgito no, porque en ese momento se dio cuenta de que se le habían olvidado en la furgoneta... sin comentarios... bueno sí, un comentario: si es que no aprendemos... Así que, Andrés y yo continuamos hacia arriba, otro grupo que bajaba nos había dicho que faltaba media hora para la cima.

Aquí, en el paso delicado que nos habían dicho, encontramos un tercer grupo que bajaba con mucho cuidadín...

...al principio esperamos un poco a que bajaran, pero viendo que no eran muy rápidos y que nos íbamos a quedar fríos, tiramos para arriba procurando no molestar. La verdad es que el paso tenía su inclinación, 50º como mucho, pero la nieve estaba bien. ¿Se podía haber pasado sin crampones? Mejor no intentar averiguarlo.

Después de este paso, había un tramo de mixto que solvetamos con la habitual maestría que nos caracteriza. Aquí, vemos a Andrés saliendo de uno de los resaltes ya a pocos metros de la cima...

...a la que llegamos tres horitas y media después de salir. Arriba la ventisca era importante. El reloj estaba cubierto por una capa de casi un centímetro de hielo y para colmo, no encontrábamos el banderín de nuestro patrocinador, el Bar Llamas.

Después de este vídeo también se heló la cámara, que empezó a perder batería y sólo pude hacer esta "foto de cima" con el objetivo lleno de escarcha. Esa mancha naranja que se ve es Andrés, lo juro.

El descenso, en el que una fina capa de hielo nos recubría hasta en el cielo de la boca, no tuvo mayor problema que seguir las huellas y seguir aguantando la ventisca. Pero con la alegría de la cima conseguida, hasta cantando bajábamos.

Tras quitarnos la ropa exterior empapada, pero bien sequitos por dentro (peazo invento el Goretex) montamos en la furgoneta y nos dirigimos a la taberna de Juan Pito, donde nos trataron a cuerpo de rey, a base de cerveza, caldo, huevos con txistorra y sidra. Hasta la cámara se empañó de puro placer.

Por cierto, para avivar una vieja polémica: teniendo en cuenta las condiciones en que realizamos la ruta y dado que la fecha era 21 de marzo, primer día de primavera, (no sé a qué hora exacta entraba la primavera este año) ¿se puede calificar de ascensión invernal? Ahí queda eso.