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lunes, 13 de junio de 2011

Proyección Paldor Peak by Tente Lagunilla

Los habituales de este pequeño lugar en la red de redes recordarán la hazaña sin par que un nutrido grupo de nisios protagonizamos en octubre del año pasado. Contra todo pronóstico, conseguimos hollar la cima de una preciosa montaña de casi 6.000 metros en el Himalaya nepalí, el Paldor Peak. Lo hicimos guiados por el amigo Tente Lagunilla. Pues bien, los que os encontréis en Madrid o tengáis la oportunidad de acercaros hasta la capital del reino podéis disfrutar de la proyección que ofrece este miércoles. Creo que visto lo visto ha titulado su audiovisual "¡Coño con el Paldor!", claro que no por nada desde entonces somos conocidos con el sobrenombre de "Los héroes del Paldor".
En fin, que avisados estáis. Recapitulando:
Fecha: Miércoles 15 de junio de 2011
Hora: 19,30h
Lugar: Viajes sanga C/Donoso Cortés 36, Madrid
Aquí recuerdo una foto de aquel entonces para animarte a acudir a esta cita.

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miércoles, 26 de enero de 2011

Nisios en Ladakh, segunda temporada: En busca del Shyok II

Viene de aquí

Amanece un día más en nuestro periplo por Ladakh. En el plan del día se encontraba como actividad estrella cruzar un turbulento río de aguas gélidas, según nos habían contado... ¿Cómo salvaríamos el obstáculo? En zapatillas, descalzos…sólo recordar otros momentos similares me provocaba escalofríos fulminantes, en una de mis pesadillas recurrentes aparezco cruzando el río Polone otra vez…En éstas estábamos cuando apareció un aldeano muy majete al que no entendíamos nada, pero como nos hacía gestos para que le siguiéramos, lo hicimos. Nos señaló, en un alto, las típicas banderas que indican la presencia de un monasterio. Allí fuimos mientras el hombre, corrió a buscar la llave, según entendimos. Al poco estábamos dentro curioseando entre viejas figuras de Buda.




Nos mostró orgulloso los recovecos del pequeño monasterio. Dejaba en nuestras fotos su aspecto de buena gente. Teníamos que continuar nuestro camino, nos despedimos, comenzamos a caminar y él se quedó contemplando como nos alejábamos siempre con su sonrisa.



Momentos después caminábamos junto al río. No parece que tenga mucho caudal…



Habíamos caminado poco más de un kilómetro cuando nos topamos de bruces con un nutrido rebaño de bharales o corderos azules del Himalaya. Allí estaban tan tranquilos, nos acercamos a ellos fácilmente, tanto que llegamos a sospechar que los zoólogos tienen un serio problema con los colores. Si se enterara Peter Matthiessen de nuestros encuentros con la fauna local…



Una mirada atrás nos muestra el espectacular lugar del que venimos.



Poco a poco el camino se va encajonando.



El terreno era bastante inestable, y el sendero se acercaba algunas veces a la orilla del río, pero los desprendimientos lo cortaban en algunos puntos obligándonos a tomar algo de altura, así, en continuos dientes de sierra, transcurría nuestro día.



Otra vez a la vera del río.



Como veis el paisaje es espectacular. Con una foto, tan árida, el sombrero de Manuel, y teniendo en cuenta que vamos a cruzar un río bravo, cómo no pensar en un western de Howard Hawks!!!



La verdad es que la senda era realmente buena y estaba bastante pisada por las gentes de estos lugares, por ello no me sorprendió en absoluto que justo en el momento de tener que cruzar el río…apareciera un puente.



A los caballos el agua no les llegó a mojar la caña. A nuestra pregunta sobre el peligroso río de temibles rápidos por el que tuvimos que parar el día anterior, le siguió unas risas como respuesta. ¿Supongo que sabíais que había un puente? Más risas… Evidentemente así no hay quién discuta, miremos el paisaje pues…



Volvíamos a tomar altura, y con ella otra perspectiva. Según nuestros mapas, el sendero que discurre por la derecha nos llevaría a la aldea de Shyok.



Teníamos que ascender un pequeño collado, para bajar después al valle de Tangtse en el que se encontraba el pequeño pueblo de Darbuk.



Allí llegaba la carretera por la que Phunchok aparecería unas horas más tarde. Al fondo se distingue un campamento militar. Mallas de pinchos aparecían en las laderas, incluso algún cartel indicaba que se habían retirado minas antipersona (“antipersona” vendrá por quien las pone…). Todo eso nos recordaba que por aquí habían andado a palos Indios, Pakistaníes y Chinos.



La idea de la nueva ruta por las montañas de Shyok era que Sanga pudiera hacer un trekking en el futuro por allí. Pero comenzar un trekking rodeado de militares no nos pareció adecuado. Además las jornadas que estábamos haciendo no llegaban a las tres horas. Nadie sabía que camino teníamos que seguir, ni si los caballos encontrarían pastos con los que alimentarse por el camino. Las cosas no pintaban bien. Nos dimos cuenta de que nuestro caballista cojeaba bastante, se había hecho daño en un pie, eso terminó por aclarar nuestras ideas. Hasta aquí habíamos llegado… en esas apareció Phunchok con su buen humor…



Con los pies metidos en el agua del río y el mapa en las manos, pronto elaboramos el plan alternativo… Volveríamos a Leh en el coche con Phunchok y después de la ducha correspondiente, organizaríamos todo para ir al valle de Markha, para intentar un seismil al que Manuel había puesto el ojo cuando estuvo por ahí subiendo el Stock Kangri, se trata del Kang Yatze así veríamos las posibilidades que tiene la zona. Sólo quedaba celebrar la decisión tomada con unas Kingfisher que nos había traído Phunchok… Abrazos, más risas y despedidas… volvíamos a la carretera, una carretera que nos mostraba unas vistas que hablan por sí solas…



Volveríamos a Leh por el Chang La, pero antes atravesaríamos pequeños collados con sus banderas de oración.



Según nuestros cálculos, los montes del fondo eran nuestro objetivo… Bueno de ahí no se moverán, quién sabe…



Aunque ahora con las posibilidades que nos da el Google Earth, veo que nuestro objetivo estaba más a la izquierda… aún así me gustaba lo que veía.



Cerca del Chang La aparecen los prados de nuevo y con ellos el ganado. Multitud de puntitos blancos.



Encontramos un buen lugar en el que parar y refrescarnos un poco. Como se puede observar por el cartel, es un hotel.



Y llegamos al collado… Borja subió el Kardhung la en moto y se sacó la foto… El Chang la en coche no es lo mismo, pero siempre hubo clases… aún así, ahí va mi foto.



Pero desde el collado, teníamos una buena imagen de nuestro siguiente objetivo, el Kang Yatze, es el monte que se encuentra más a la derecha. Y si nos daba tiempo, miraríamos que se podía hacer en los que se encuentran más a la izquierda.



Teníamos que resolver unas cuestiones en Leh, además de conseguir caballos y demás parafernalia. Pero entre unas cosas y otras nos dio tiempo a bajar un buen trozo del río Zanskar haciendo rafting… experiencia altamente recomendable por lo divertido y las bellezas que guardan sus cañones… No llevé cámara, por tanto pondré una foto bajada de Internet, esperando que no se me enfaden los de la nueva ley de descargas…

miércoles, 12 de enero de 2011

Nisios en Ladakh, segunda temporada: En busca del Shyok I

Y ahora me propongo relatarles unos sucesos que acaecieron hace mucho tiempo, pero en mi memoria se mantienen prístinos y claros…toma comienzo!!! Los lectores más fieles recordarán la manera con la que terminó Borja su relato sobre la ascensión al Shakya Kangri de 6.134 m allá en el Ladakh. Contaba, entonces, que había puesto una vela a San Judas Tadeo (patrón de las causas imposibles) para que yo continuara con el relato, pues bien este es el momento…Eso sí año y medio después, son las secuelas de enamorarte de Maureen O’hara en “El hombre tranquilo”…
Puedo comenzar y comienzo… recordando el día de cima muy largo, habíamos puesto el campo base bastante lejos, y también puedo recordar que una vez abajo lo celebramos como nos gusta, con bailes tribales o lo que nos sale a la luz del atardecer…



Teníamos un día completo para descansar. Manuel y yo decidimos salir en busca del leopardo de las nieves que “supuestamente” habíamos visto un par de días antes. Borja se quedó descansando, dándole vueltas al tarro, sin hacer caso a la frase de Joaquín Bartrina, “si quieres ser feliz, como me dices…no analices, muchacho, no analices”. Mientras, nosotros subimos la ladera por la que le vimos desaparecer, a diferencia de aquel día, todo eran sonidos…multitud de marmotas corriendo, pájaros…quizá el silencio de nuestra llegada al campamento base, lo ocasionó su presencia. No encontramos nada, excepto los restos de un caballo cuya muerte, por supuesto, atribuimos al Leopardo para dar más veracidad a nuestro relato. También obtuvimos una buena vista de nuestro campamento y del Shakya Kangri…



Al día siguiente a Borja le tocaba emprender el regreso. Tenia cosas importantes que hacer en España, y un plan…subir en moto el Kardhung la, el paso más alto del mundo en los lomos de una Royal Enfield y pasarle la foto por las narices a los moteros del grupo…



Y lo hizo…



Con él se fue Ocean, una yegua y su pequeño potro, por el que tanto me preocupaba al verlo corretear por los collados y cortados. El pobre llegaba a los campamentos medio dormido. Abrazos y el estándar de las despedidas.



A nosotros nos esperaban otras aventuras, habíamos decidido buscar otra montaña que superara la mítica cifra de 6.000. En nuestro mapa marcamos un grupo de montañas situadas más al este, el Shyok Group, había una cima que sobrepasaba los 6.500 m. Parecía que era posible llevar los caballos hasta allí, además cruzaríamos un pueblo, Darbuk, al que Phunchok llevaría más provisiones. Todo marchaba…



Lo primero que teníamos que hacer era pasar el Nebuk La, un collado de 5.500 metros, así para desayunar…



Caminábamos lentamente y recuerdo que estaba bastante triste por la marcha de Borja, subía fijando mi atención en un águila enorme para no pensar demasiado o me paraba y hacía alguna foto.



Son los lugares y las gentes los que componen el viaje, ahora comenzaba otro distinto.



Poco a poco fuimos llegando…



A todos nos gustan los collados, claro, se ve el otro lado. La verdad es que era una buena manera de cambiar de viaje, cambiando de valle. Al llegar a las banderas de oración me fui animando, al ver los lugares por los que transcurrirían mis siguientes días…



Íbamos hacia el valle de Tangtse y aún no sabíamos los problemas que nos esperaban.



Comenzamos el descenso, al poco nos encontramos con un lugareño y sus caballos. Stantsing, nos comentó que después de hablar con aquel hombre habían decidido acampar allí, ya que era un buen lugar para los caballos y el siguiente lugar con agua, el pequeño poblado de Rale, quedaba a muchas horas. Nada más montar el campamento comenzó una fuerte granizada, que pasamos al resguardo de la tienda, duró poco. La vista desde mi tienda era espléndida.



Y mirando hacia atrás, hacia el Nebuk la, veíamos la llegada del buen tiempo otra vez.



Al día siguiente continuamos el descenso, los valles eran inmensos. Este es el del Chumchar si mi mapa no miente y yo sé leerlo correctamente…



El sendero era bastante cómodo y las conversaciones supongo que trascendentales porque no me acuerdo de ninguna…



Tardamos poco más de una hora en encontrar otro buen lugar para acampar.



La verdad es que el lugar era de cuento…toda una invitación a sestear…



Evitamos la tentación y continuamos nuestro camino, y otra vez parece que nos adentramos en el desierto. Manuel es el único objetivo de mi cámara.



Paso poco más de una hora a ritmo de contemplación cuando empezamos a encontrarnos alguna que otra construcción…y empezamos a sospechar qué lugar era…



Efectivamente Rale, nuestro destino del día anterior. Nos habían comentado que se tardaba un montón de horas en llegar…Sólo habíamos tardado dos y pico. Y vemos que ya están descargando los caballos.



Campamento montado. Nosotros queríamos seguir, pero al parecer había que cruzar un río…y por las tardes lleva mucha agua, necesitábamos cruzarlo por la mañana, muy pronto…empezamos a sospechar que nos estaban tomando el pelo. Si seguíamos caminando sólo un par de horas diarias, podríamos tardar meses en llegar a la zona de los Shyok. Decidimos esperar al día siguiente y ver si todo era cierto para tomar decisiones…Por ahora nos partíamos de risa jugando con los chavales que no paraban de entrar en la tienda...



Además los prados que nos rodeaban eran irresistibles para la lectura y la vida contemplativa…


Sigue aquí

domingo, 14 de noviembre de 2010

Expedición Nisia al Paldor Peak (5.928m) Epílogo

Viene de aquí

También esta noche estuvo nevando y por la mañana amaneció así. Como no teníamos prisa, estuvimos remoloneando bien a gusto en el saco. La sombra que cubría el campamento invitaba poco a levantarse, pero al final lo conseguimos. Desayunamos, hicimos la mochila...
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...y tras despedirnos del Paldor, muchas gracias montañas por permitirnos hollar tu cumbre...
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...continuamos el descenso...
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...al fondo, las nubes trataban de tapar las montañas...
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...mientras perdíamos altura con rapidez...
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...no tardamos en llegar a la mina abandonada...
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...y esta vez, con más tiempo, decidimos acercarnos a investigar...
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...entramos en el túnel y una vez dentro nos damos cuenta de que no tenemos frontal. Así que llegamos hasta donde la oscuridad no nos permite avanzar más...
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...y salimos fuera donde también quedan muchos restos de la actividad minera...
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Por supuesto, no nos aguantamos las ganas de hacer un poco el idiota...
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...y cuando vemos que la nube empieza a meterse seguimos nuestra marcha...
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...ya falta menos para el bosque. Por aquí, a la subida, llovía de lo lindo...
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...el bosque está espectacular...
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...y tres horitas después de salir llegamos a Somdang...
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...donde montarems el campamento. Al día siguiente nos vendrán a buscar los todoterreno, o eso creíamos... el inepto sirdar pretendía que volviéramos caminando otros dos días cuando en nuestro programa figuraba que el traslado era en vehículo. No era ya por andar o no, era porque no nos tocaran más las narices. Al final tuvimos que recurrir otra vez al teléfono satélite de Tente para solucionar el tema...
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...pero bueno, ahora toca celebrar con una cerveza el éxito conseguido, va por ustedes...
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...¡salud! Vaya, con el encuadre así contrapicado parecemos aún más grandes...
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...dedicamos la tarde a jugar a las cartas, beber más cervezas y contar batallitas...
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...y, como regalo final, la luna llena sale a darnos las buenas noches.
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A día siguiente, dedicamos la mañana a secar ropa, airear los sacos que falta les hace, y organizar un poco el petate...
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...y una vez concluidas estas tareas, mientras unos siguen con sus vicios...
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...otros nos dedicamos a hacernos los intelectuales, mientras esperamos a los todoterreno...
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Andrés, Periko y Valeri se habían ido a dar un paseo. Al final, los todoterreno no aparecían y tuvimos que tirar otra vez de teléfono satélite y contratar un par de camiones. Llegaron a las cuatro de la tarde.
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Ahí nos montamos todos, encima de los petates. Al principio, todo era de muchas risas...
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...cada uno intentaba encontrar su postura y aguantaba los baches lo mejor posible...
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...el recorrido es espectacular, pero en un par de tramos embarrados, los camiones patinan y a punto estamos de quedarnos tirados...
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...con esos pequeños contratiempos perdemos mucho tiempo y la tarde empieza a caer...
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...finalmente, la noche nos sorprende en otro punto delicado. Los camiones no consiguen remontar una cuesta embarrada...
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...pero uno de ellos logra pasar el tramo complicado y remolcar al otro con una cuerda...

...total, que si al principio todos teníamos una sonrisa por la aventura que nos esperaba, ésta era la cara que se nos había quedado después de cuatro horas de aventura... Eso sí, al cruzar el collado, la luna llena iluminaba un valle por el que ascendían nubes azules. Nos quedamos todos con la boca abierta, uno de los espectáculos más impresionantes que he visto en mi vida. De eso no hay fotos, pero es una imagen que ninguno olvidaremos.
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Al día siguiente tocaban diez horitas de autobús. Todo un lujo, de ahí nuestra cara de felicidad...
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...íbamos bien de tiempo, pero un derrumbe en la carretera, que estaban arreglando allí mismo, nos iba a demorar un rato...
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...y ahí llega otro autobús. Va a haber atasco...
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Los operarios sacan rocas de la pared y las parten a mazazos para rellenar el trozo de carretera que se ha caído...
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...nada, cuestión de media horita, que nos tomamos con fiolosofía. Ahí pasa el autobús.
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Desde la carretera identificamos al fondo el Paldor Peak, del que ahora sí nos despedidmos definitivamente.
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Tofdavía nos quedará otra espera de media horita por un pinchazo en un autobús un poco más adelante...
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...y al caer la tarde llegamos a Kathmandú.
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En la puerta del hotel nos hacemnos la foto con todo el equipo y repartimos las propinas, no se por qué sonreía el inepto del sirdar, pero seguro que se le borró al ver su sobre. Los porteadores, el personal de cocina y Dendi, el sherpa, vieron, sin embargo reconocido su buen hacer.
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Y en los dos días que nos quedaban por allí nos dedicamos a hacer un poco de turismo. Nos acercamos a Patán...
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...y también a Bhaktapur, un pueblo muy bonito, muy cuidado y muy bien conservado dodne echamos casi todo el día... Pasamos por el templo Nyatapola...
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...llegamos a Potter´s Square cuando los chavales volvían del colegio...
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...mientras, unos hombres jugaban a las cartas...
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...y unas mujeres conversaban animadamente...
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...y mientras los artesanos limpiaban y ordenaban sus cuencos de barro...
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...en las afueras recolectaban arroz...
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...y así echamos la jornada...
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...al día siguiente un poco de rafting, del que no hay fotos, y luego de vuelta a casa.
Es curioso, ahora que termino de contarlo me parece que fue hace mucho tiempo...