miércoles, 12 de enero de 2011

Nisios en Ladakh, segunda temporada: En busca del Shyok I

Y ahora me propongo relatarles unos sucesos que acaecieron hace mucho tiempo, pero en mi memoria se mantienen prístinos y claros…toma comienzo!!! Los lectores más fieles recordarán la manera con la que terminó Borja su relato sobre la ascensión al Shakya Kangri de 6.134 m allá en el Ladakh. Contaba, entonces, que había puesto una vela a San Judas Tadeo (patrón de las causas imposibles) para que yo continuara con el relato, pues bien este es el momento…Eso sí año y medio después, son las secuelas de enamorarte de Maureen O’hara en “El hombre tranquilo”…
Puedo comenzar y comienzo… recordando el día de cima muy largo, habíamos puesto el campo base bastante lejos, y también puedo recordar que una vez abajo lo celebramos como nos gusta, con bailes tribales o lo que nos sale a la luz del atardecer…



Teníamos un día completo para descansar. Manuel y yo decidimos salir en busca del leopardo de las nieves que “supuestamente” habíamos visto un par de días antes. Borja se quedó descansando, dándole vueltas al tarro, sin hacer caso a la frase de Joaquín Bartrina, “si quieres ser feliz, como me dices…no analices, muchacho, no analices”. Mientras, nosotros subimos la ladera por la que le vimos desaparecer, a diferencia de aquel día, todo eran sonidos…multitud de marmotas corriendo, pájaros…quizá el silencio de nuestra llegada al campamento base, lo ocasionó su presencia. No encontramos nada, excepto los restos de un caballo cuya muerte, por supuesto, atribuimos al Leopardo para dar más veracidad a nuestro relato. También obtuvimos una buena vista de nuestro campamento y del Shakya Kangri…



Al día siguiente a Borja le tocaba emprender el regreso. Tenia cosas importantes que hacer en España, y un plan…subir en moto el Kardhung la, el paso más alto del mundo en los lomos de una Royal Enfield y pasarle la foto por las narices a los moteros del grupo…



Y lo hizo…



Con él se fue Ocean, una yegua y su pequeño potro, por el que tanto me preocupaba al verlo corretear por los collados y cortados. El pobre llegaba a los campamentos medio dormido. Abrazos y el estándar de las despedidas.



A nosotros nos esperaban otras aventuras, habíamos decidido buscar otra montaña que superara la mítica cifra de 6.000. En nuestro mapa marcamos un grupo de montañas situadas más al este, el Shyok Group, había una cima que sobrepasaba los 6.500 m. Parecía que era posible llevar los caballos hasta allí, además cruzaríamos un pueblo, Darbuk, al que Phunchok llevaría más provisiones. Todo marchaba…



Lo primero que teníamos que hacer era pasar el Nebuk La, un collado de 5.500 metros, así para desayunar…



Caminábamos lentamente y recuerdo que estaba bastante triste por la marcha de Borja, subía fijando mi atención en un águila enorme para no pensar demasiado o me paraba y hacía alguna foto.



Son los lugares y las gentes los que componen el viaje, ahora comenzaba otro distinto.



Poco a poco fuimos llegando…



A todos nos gustan los collados, claro, se ve el otro lado. La verdad es que era una buena manera de cambiar de viaje, cambiando de valle. Al llegar a las banderas de oración me fui animando, al ver los lugares por los que transcurrirían mis siguientes días…



Íbamos hacia el valle de Tangtse y aún no sabíamos los problemas que nos esperaban.



Comenzamos el descenso, al poco nos encontramos con un lugareño y sus caballos. Stantsing, nos comentó que después de hablar con aquel hombre habían decidido acampar allí, ya que era un buen lugar para los caballos y el siguiente lugar con agua, el pequeño poblado de Rale, quedaba a muchas horas. Nada más montar el campamento comenzó una fuerte granizada, que pasamos al resguardo de la tienda, duró poco. La vista desde mi tienda era espléndida.



Y mirando hacia atrás, hacia el Nebuk la, veíamos la llegada del buen tiempo otra vez.



Al día siguiente continuamos el descenso, los valles eran inmensos. Este es el del Chumchar si mi mapa no miente y yo sé leerlo correctamente…



El sendero era bastante cómodo y las conversaciones supongo que trascendentales porque no me acuerdo de ninguna…



Tardamos poco más de una hora en encontrar otro buen lugar para acampar.



La verdad es que el lugar era de cuento…toda una invitación a sestear…



Evitamos la tentación y continuamos nuestro camino, y otra vez parece que nos adentramos en el desierto. Manuel es el único objetivo de mi cámara.



Paso poco más de una hora a ritmo de contemplación cuando empezamos a encontrarnos alguna que otra construcción…y empezamos a sospechar qué lugar era…



Efectivamente Rale, nuestro destino del día anterior. Nos habían comentado que se tardaba un montón de horas en llegar…Sólo habíamos tardado dos y pico. Y vemos que ya están descargando los caballos.



Campamento montado. Nosotros queríamos seguir, pero al parecer había que cruzar un río…y por las tardes lleva mucha agua, necesitábamos cruzarlo por la mañana, muy pronto…empezamos a sospechar que nos estaban tomando el pelo. Si seguíamos caminando sólo un par de horas diarias, podríamos tardar meses en llegar a la zona de los Shyok. Decidimos esperar al día siguiente y ver si todo era cierto para tomar decisiones…Por ahora nos partíamos de risa jugando con los chavales que no paraban de entrar en la tienda...



Además los prados que nos rodeaban eran irresistibles para la lectura y la vida contemplativa…


Sigue aquí

3 comentarios:

Cienfuegos dijo...

La verdad es que ese trecking parece muy llevadero, ¿no?. Para mi que como ya os habiais pegado la paliza el guia os quería llevar de paseo o algo asi, ja, ja. Preciosa la foto de los crios. Esperando el desenlace...
Un saludo

Borja dijo...

Al ver esto, lo primero que he hecho ha sido llamar a Mulder y Scully porque pensé que se trataba de un fenómeno poltergeist...
Una vez repuesto del susto he disfrutado leyendo una vez más, compañero. No sé por qué nos haces esperar tanto por tus relatos.
Coincido con el compañero Cienfuegos, la foto de los chavales, se sale!! La podria haber firmado hasta yo mismo...

desafío inútil dijo...

¡Qué envidia! (sana por supuesto)