viernes 27 de noviembre de 2009

Laguna Llaca 4.474m. Visita a los glaciares con dos ruedas

Perú es el lugar perfecto para los amantes de las montañas, hay mil posibilidades y a cada cual más interesante. El lugar por excelencia de los montañeros es Huaraz, un pequeño pueblo que sirve como base para realizar numerosas “caminatas” (así lo llaman ellos) y para poder alcanzar la cima de los picos más famosos e importantes del país como son el Alpamayo o el Huascarán.
Como nisios que somos, Jorge y yo no podíamos dejar pasar la oportunidad de conocer este mágico lugar y para allá nos fuimos.
Como estuvimos más de 12 horas en autobús, decidimos realizar el primer día algo sencillo para poder hacer posteriormente una caminata más larga y compleja, así que nos decidimos por ir a conocer la laguna Llaca, que se encuentra a 4.474 metros de altitud.

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Justificar a ambos lados
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Nada más llegar a la laguna tuvimos una media hora para poder disfrutar del espectáculo de la laguna.

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Es impresionante, se trata de una laguna de origen glaciar, así que puedes contemplar unas aguas turquesas y de fondo, el blanco intenso del hielo.

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Además, aunque parezca increíble, llegar hasta esta aquí ha sido una de las cosas más sencillas que he realizado en mi vida, es más, llegamos descansadísimos al punto más alto de la laguna...

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Efectivamente... somos nisios, así que en Huaraz nos vino a buscar un coche y subimos hasta arriba en él. Pero no os creáis que somos vagos (un poco sí, pero no tanto), es que la actividad que decidimos realizar fue un descenso en bici, que parece muy sencillo pero tiene su dificultad...

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Os pongo unas cuantas fotos más de esta preciosa Laguna para que podáis contemplar mejor las maravillas de Perú

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Tras disfrutar de este espectáculo de la naturaleza, Jorgito y yo nos pusimos manos a la obra y comenzamos a realizar el descenso en bici. Una puntualización para todos aquellos que se animen a realizar esta actividad y lo quieran hacer a través de una empresa: antes de nada hay que asegurarse mucho de que la bici que os van a dar es buena y está en perfecto estado, porque sino podréis tener muchas dificultades e imprevistos que os pueden amargar la actividad.

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La primera parte del descenso transcurre por un camino algo estrecho que está rodeado de vegetación.

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En esta parte se pueden contemplar las mejores vistas de todo el recorrido.

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La mayor dificultad la presentan las curvas cerradas que aparecen de vez en cuando y que te obligan a frenar al máximo porque, además, el camino está repleto de piedras que hay que esquivar. Al tener que utilizar tanto los frenos las manos sufren muchísimo, para que os hagáis una idea, al terminar el descenso yo tenía cuatro ampollas en las palmas de las manos, así que os recomiendo que llevéis guantes.

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Qué bonitos paisajes...

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A mitad del recorrido el camino se ensancha y las piedras desaparecen, es una carretera sin asfaltar y se puede disfrutar bastante más del recorrido.

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En esta parte los paisajes cambian. Ya no hay glaciares y todo es bastante más llano, pero sigue siendo igual de espectacular

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Poco a poco vas llegando hasta las zonas habitadas y comienzas a ver a la gente trabajando en los campos. Lo más habitual es ver a mujeres y niños haciendo las labores, yo me preguntaba dónde estarían los hombres...

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Tras dos horas aproximadamente de descenso aparece por fin un pequeño pueblo que ha comenzado a tener algo más de vida en los últimos años gracias a las ruinas incas que posee.

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Se trata de unas ruinas funerarias que han sido rehabilitadas hace poco tiempo y en las que puedes conocer un poco mejor cómo era la antigua civilización peruana. El único problema es que los intérpretes que te muestran las ruinas apenas saben hablar en español, sí, sí, por raro que parezca, no saben español porque el único idioma que hablan entre ellos es el Quechua.

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Tras visitar las ruinas ya queda poco para llegar hasta Huaraz. Aquí se pueden elegir dos caminos, o bien se continúa por la carretera sin asfaltar o bien se coge otro camino que es más corto pero que está repleto de piedras. Al final, nosotros optamos por continuar por la carretera sin asfaltar porque ya teníamos las manos bastante reventadas (co-cocococo-cooooo, sí, somos un poco gallinas...)
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Y, por fin, tras pedalear durante otra media hora aproximadamente entramos triunfales a Huaraz

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Y como no podía ser de otro modo para terminar bien una experiencia nisia, nos esperaba una cerveza inmensa de recompensa!

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martes 24 de noviembre de 2009

Circular a Lois o caminando bajo la lluvia.

Últimamente hemos recibido algunas quejas de nuestro pequeño grupo de lectores, nuestras actividades no son tan Nisias como antaño. ¿Quizá el valorado espíritu Nisio se esté perdiendo bajo el peso competitivo que marca la sociedad en la que nos ha tocado vivir? El fin de semana pasado sentimos nuevamente que no era así. Los partes meteorológicos indicaban un altísimo porcentaje de precipitación en toda la Cordillera Cantábrica. Informados de todo esto, pensamos, con sentido común, que lo más lógico era encaminar nuestro pasos hacia la serranía Segoviana. Pero una fuerza interior nos llevó una vez más a mirar hacia el norte, lo llevamos dentro. Así bajo una cortina de agua que nos acompañó casi desde el momento en el que nos subimos a la furgoneta haciéndonos sentir un tanto gilipollas, porque no decirlo, llegamos a Lois. Hacía tiempo que Jorgito y yo (Mr Churches) teníamos ganas de conocer la famosa Catedral de la Montaña, una enorme iglesia de Mármol Rosado cuya construcción data del año 1764, y que, por su grandiosidad y monumentalidad bien merece ese nombre.



Así pensando que llovería todo el rato, o quizá pararía, o bien las lluvias serían más intensas, o puede que disminuyeran convirtiéndose en un pequeño chubasco, o incluso que un golpe de viento se llevara las nubes dejándonos al sol…vamos que analizando el tiempo con el mismo criterio que los expertos bursátiles analizan la bolsa en estos tiempos de crisis, comenzamos nuestra caminata. Pese a la lluvia, el lugar como veis era muy bonito.



Nuestra intención era dar un paseo circular, que pasando por el prado de Demedios y las minas de Llorada nos devolviera a Lois cruzando el collado de Cerezales 1574m. Nada más comenzar la caminata nos topamos con unas vacas que parecían decir “ni en días así nos dejan tranquilas…”



El comienzo del camino sigue el GR 1, una ruta que lleva desde Ampurias a Finisterre, vamos un paseo…en este punto coincide con el viejo camino que lleva desde Lois a Liegos.



Era un día de perros, pero la pista que seguíamos era bastante cómoda, con poco desnivel. A nuestro lado el Arroyo de Llorada dejaba alguna que otra estampa.



Pronto llegamos al prado de Demedios, en el que se encuentra una bifurcación bien marcada, a la derecha la pista que nos llevaría a Liegos (llevo varios meses poniéndole los dientes largos a Picni para hacerla en bici), a la izquierda la pista que lleva a Llorada y Acevedo.



Y llegamos a las abandonadas minas que, parece ser, ya los romanos explotaban en tiempos pretéritos. Como en Llorada el valle se estrecha, el viento aumenta por elementales procesos físicos que no viene al caso explicar. El cubremochilas de Jorgito había desaparecido, nos tocaba volver en su búsqueda y la suerte hizo que diéramos con él. Al volver observamos un cartel y la nueva bifurcación que indicaba el camino hacia Lois, por supuesto era el cartel que estaba en el suelo, pero fácilmente dedujimos que era a la izquierda.



El otro camino, nos llevaría por la collada de Lois hasta Acevedo. Según los carteles, nos quedaban dos horas y media para regresar por el alto de Cerezales, y según los carteles había hora y media hasta allí.



Quizá caminábamos rápido por la lluvia, pero incluso con la búsqueda del cubremochilas no creo que lleváramos tanto rato. A estas alturas ya estábamos lo suficientemente calados como para que nos diera igual mojarnos más, por tanto tiramos hacia el collado de Cerezales.



El hayedo y la lluvia nos daban una bonita imagen otoñal.



El camino entre árboles, se hacía más interesante.



Pronto empezamos a coger altura, aunque la lluvia nos quitaba la visibilidad.



El último tramo de la ascensión se interna en el bosque.



Aquí, como dice el dicho nos mojamos dos veces. Llevábamos bastante rato bajo la incesante lluvia, una vez más se demostró que el gore-tex no tiene nada que hacer frente a un paraguas, estábamos calados.



Una vez alcanzado el collado de Cerezales, el bosque se despeja y una portera nos da acceso al denominado puerto de Llorada, en seguida la pista comienza un descenso hacia el valle del río Dueñas y su pequeña hoz. Aún quedaba cruzar este pequeño puente.



Un camino que sube hacia la derecha nos hace dudar, pero continuamos por la izquierda hacia la estrecha hoz y casi sin darnos cuenta aparecieron los primeros tejados de Lois.



Habíamos completado el recorrido, como dicen los expertos… "sacado unas cuantas horas de actividad", según la guía 4, pero o se me hicieron cortas o yo diría que se hace en menos tiempo. Todavía queda espacio para una foto más…



La catedral de la montaña entre el vaho…Esta foto tiene un significado especial…amigos, creo que es la última que ha podido hacer mi pobre cámara, desde entonces no se ha vuelto a encender, es un momento triste…perdonadme, pero la emoción me embarga…

domingo 15 de noviembre de 2009

Otoño en Liébana, un paseo por la Ruta de la Reconquista

Este fin de semana me ha tocado currar. ¡Vaya faena! podría pensarse. Bueno, cuando el trabajo consiste en acudir a la Fiesta del Orujo de Potes para contar por la radio lo que allí acontece, pues, bueno, tampoco es tanta faena, ¿no? Además, al final no hizo tan malo. y toda la Liébana estaba bonita. Aquí, la típica foto desde el puente con el pico La Viorna (gracias Joserra) al fondo...

Lo único es que a mí los sitios con mucha gente acaban por agobiarme, pero en fin, con un par de orujos en el cuerpo se aguanta todo...

...hasta que David Bustamante sea el orujero mayor y te toque hacerle una entrevista. Por cierto, chicas, es mucho más guapo al natural. Si este fuera un reportaje normal, ahora tendría que poner una canción del celebérrimo chico de San Vicente de la Barquera, pero, que quieren ustedes que les diga...

Además de incluir una foto de un participante de Operación Triunfo, este repor tiene otra cosa curiosa. Lo normal es que después de una ascensión nos metamos entre pecho y espalda una buena pitanza. Bien, pues esta vez fue justo al contrario. Primero, nos fuimos a Casa Cayo y nos apretamos un cocido lebaniego, con su sopa. Porque como decía el gran Agustín González en Belle Epoque, "un cocido sin su sopaaa..."

...sus garbancitos, su berza, su vinito...
...y de postre arroz con leche. Total, que para ayudar a la digestión, decidimos darnos un paseo, que la tarde no estaba mala. Nos volvimos al hotel donde nos hemos alojado el fin de semana., el Hotel del Oso, en Cosgaya. Magnífico lugar, oiga. No si ya nos lo había recomendado Andrés... Ahí está con el Macizo Oriental de telón de fondo. En el centro destacan La Morra de Lechugales y la Silla del Caballo Cimero, creo.

Bueno, pues con bastante ánimo empezamos a caminar...

...primeor nos tocó un poco de carretera...

...hasta llegar al punto donde se coge la pista, perfectamente señalizada y marcada con GR. Era un paseo sin más pretensiones, así que la idea era que cuando nos apeteciera, nos dábamos la vuelta. Yo, no podía quitarme de la cabeza una canción que había vuelto a escuchar hace poco y así borramos el recuerdo del simpático albañil cantarín:


El hayedo estaba precioso...

...ya pensaba yo que este año no pillaría bien el otoño, pero mira tú por donde, un fin de semana que me toca trabajar...

La pista era buena, sólo un poco de barro, y con una pendiente moderada. Todo un placer para los sentidos.

Sí, sí, yo también iba...

...caminábamos por el suelo alfombrado de hojarasca...

...y claro no podía parar de tirar fotos...

...después al verlas me parecen todas muy iguales, pero bueno, aquí las pongo y como decía el otro, al que no le guste que no mire...

...ya de vuelta, vemos al fondo el pueblo de Cosgaya, donde según algunas versiones, nació Don Pelayo. Es curioso, porque hasta aquí vinieron los moros en su huida tras la batalla de Covadonga donde Pelayo les dio para el pelo allá por el año 722, que por eso se llama a esta ruta de la Reconquista.

Bueno, no doy más la chapa, que ya llegamos otra vez al pueblo. Pero, ¿qué bonitos están los Picos de Europa!

Pues nada, después del paseo, una siestecita y como nuevos. Pero nada, que no puedo apartar los ojos de los Picos...

En fin, qué fin de semana de duro trabajo...