lunes 29 de junio de 2009

Balaitús (3.144m) Primera estival de la temporada, ¡ahí es nada!

Decíamos ayer... que nos fuimos a dormir prontito, que el día siguiente iba a ser largo. Más que nada porque a las 5,00h ya estaba sonando el despertador de Kepa. La verdad es que yo no dormí excesivamente bien, pero no me levanté mal del todo. Por la noche ha soplado el viento, pero parece que ahora la cosa está tranquila. Desayuno frugal, terminar de componer la mochila y... en marcha que, entre ponte bien y estate quieto, son casi las 6,00h.



Tras dejar atrás el refugio, la primera cuesta, pues eso, cuesta lo suyo. No sé quien comenta que viene bien para calentar. En fin, pues será eso.


El primer tramo lo hago despacito, ya dije que el día anterior no iba muy fino y éste tampoco es que esté yo para correr maratones. Camino con calma, sabiendo que el día va a dar para mucho y que yo suelo venirme arriba al final de las etapas.


Amanece rápidamente y la luz del sol imprime este color al Pirineo. Llena Cantal, al fondo los Picos del Infierno y, delante de ellos, el Tebarrai, donde subimos ayer.



Ganamos altura y nos encontramos los primeros neveros. La nieve se pisa bien y comprobamos que no hay nadie delante de nosotros. De momento, el pensamiento positivo de Joana da sus frutos. "No va a haber viento y no nos vamos a encontrar a nadie", repite todo el rato con una sonrisa a modo de mantra. La luz del amanecer recorta perfectamente la Cresta del Diablo y se pueden identificar perfectamente sus famosos cuernos. ¿Los veis en el medio de la cresta?


Intercalando neveros, pedreras y algo de senda seguimos subiendo. El sol ya empieza a pegar en la pared ee los Picos de Frondiellas y se intuye el lugar en elq ue está la Brecha de Latour, por la que intentaremos subir al Balaitús o Balaitous, que dicen los vecinos franceses.


Ahora, Joana y Luis se retrasan un poco. Joana prefiere ponerse los crampones en un tramo de nieve un poco más dura y con más caída. Yo continúo y me encuentro cada vez mejor.

Kepa, como ayer, va como una moto, esperándonos de vez en cuando para reunir el grupo y comentar alguna que otra historia.



En una de esas paradas le tiro esta otra foto a la Cresta del Diablo, otra vez aparecen los cuernos en el medoi, ¡uy qué miedo!



Para esta pala de nieve ya nos ponemos todos los crampones, sacamos de paso el piolet, que colgado en la mochila no sirve para nada, y tras darnos crema solar, nos dirigimos, Kepa el primero, hacia la entrada de la brecha, que estará detrás de esa mole rocosa.

Allí vienen Joana y Luis, con bonito paisaje pirenaico a sus espaldas.



Y ya vemos la Brecha de Latour. Hemos tardado dos horas y media hasta aquí. De momento, comprobamos que ha perdido mucha nieve desde la semana anterior. Cuando subieron Sarita y Mane, su reportaje nos sirvió de mucho en la ascensión, ¡gracias compañeros!

Mientras Kepa mira por dónde hincarle el diente al primer resalte, Joana y Luis ya llegan al inicio de la brecha. Toma foto.


El primer paso es cuestión de pegar un pioletazo a un nevero y hacer una trepada sencilla, yo suplo mi escasa técnica con mis largas patas y la solvento sin problemas. Ahí está Kepa empezando a remontar la descompuesta canal. Algunas piedras ya caían, ya. Una me dio en el pecho, pero sin consecuencias, que para eso soy de Bilbao.


Ahí está Luis a punto de meterse en el "fregao".



Tras otro tramo de roca, aun más suelta, Kepa llega un tramo que aún conserva nieve. Ya vemos las clavijas.


Mientras, emn esta foto de Kepa, yo gestiono el otro paso delicadito que tiene esta subida. Nada serio. Con prestar un poco de atención se encuentran buenas manos y pies.


Kepa ha decidido pasar de las clavijas y ver qué tal está la subida desde el final de la brecha. Bueno, pues vamos para allá.


Me reúno con él junto al bloque empotrado y vemos subir a Luis. Lleva la cuerda para asegurar a Joana que va más tranquila con una cuerda por arriba. La suya, de 60 metros, llega justita para pasarla por una cinta que Kepa ha pasado por una roca.


Mientras sube Joana, nos asomamos al otro lado de la brecha y vemos el Midi d´Ossau.



Una vez todos juntos, Kepa se decide a hacer la trepada, de III/III+ dicen, que enlaza con la parte más fácil, de I/II, que viene de las clavijas. Aprieta un poco el culillo...


...y tras chapar en un parabolt intermedio, sigue la grieta hasta una vira ya más sencilla.



Me dice que sólo tiene un pasito un poco más así y, con la cuerda por arriba, hago la trepada sin mayores problemas. Así me retrató Joana en plena faena.


Efectivamente, tras un pasito un poco más así, que solvento utilizando la técnica del paso de rodilla Düffler, la cosa se suaviza y me doy la vuelta para sacar a Luis que viene detrás de mí. Abajo, en la brecha espera Joana y algunas otras gentes que han empezado a llegar detrás de nosotros.


Kepa ha montado otra reunión con una cinta y ahora le aseguro yo con mi reverso nuevo. Se trata de pasos de I y II, pero ya que vamos encordados y hemos subido el material... que un resbalón tonto lo puede tener cualquiera y yo soy especialista en esas cosas.


Después tiro yo primero hacia la última reunión. Un cable de acero desde el que luego empezaremos a rapelar el descenso.



Y desde allí aseguro a Kepa, o eso creía yo, porque cuando llega junto a mí, observa sorprendido que no había hcho bien el anclaje y el paso de cuerda por el reverso... menos mal que no era un tramo complicado... bueno otra cosa que ya no se me olvida.



En fin, así de contento posa Kepa con el Midi al fondo tras superar esta parte un poco más complicada de la ascensión. La verdad es que trepar por esa zona expuesta, con el vientecillo que soplaba y escuchando el "cling-clang" de mosquetones, le daba al tema un ambiente la mar de alpino, oyes. Pura felicidad. Le hemos echado un poco más de hora y media a la Brecha de Latour.



Ya vemos la pirámide de hierros de la cima. Ahora "sólo" nos quedaba bajar un poquito y recorrer esa pala de nieve. "Sólo" porque aunque parece corto, hay que echarle como una media horita.


En la parte francesa se meten las nubes hacia el Midi d´Ossau. Abajo están los ibones de Arriel.


Y detrás, Joana y Luis bajan con la Aguja Cadier a su espalda. Dos montañeros están en la reunión donde nosotros decidimos dejar las cuerdas. Menos peso en el tramo final de la ascensión.



Allá va Kepa...


...y allí vienen Joana y Luis...



...allí está ya la cima, donde Kepa espera con otros dos montañeros que nos adelantaron en la pala de nieve.



¡Ánimo compañeros, que ya no queda nada! Al fondo, impresionante el Vignemale.



Y por fin, foto oficial en la cima. ¡Yupi! Por cierto, era 21 de junio, fecha en la que empieza el verano. sí que nos marcamos la primera estival de la temporada al Balaitús. Nada, nada, otra hazaña para el currículum... guardaré toda la información para la próxima convocatoria de los Piolet d´Or.

Y por supuesto vídeo oficial en la cima en la que nos juntamos unos pocos. Allí, abrí un paquete de jamón ibérico que Joana y Luis rechazaron, es que son vegetarianos. A más tocamos, pensamos Kepa y yo, antes de dejar temblando la ración envasada al vacío.

video
Introduciré ahora una pequeña nota histórica. A pesar de mi hazaña, no era el primer nisio que hollaba la cima del Balaitús. Allá por el año 1991, creo. Quique, Andrés y mi hermano Íñigo, los trs que están de pie de izquierda a derecha, subieron a esta montaña. Lo siento, pero no identifico a los otros tres. Todo un documento que me ha pasado Andrés, supongo que hurtado del archivo de mi hermano. A ver si los poseedores de joyas como ésta se animan de una vez, que la sección Aquellos maravillosos años... necesita de sus aportaciones.
Antes de bajar retrato a este compañero vasco-francés con el Midi. La cumbre es sencillamente espectacular y como se consigue por una vía tan bonita pues doble satisfacción. Sí señor.


Bueno, vamos para abajo, que para luego es tarde. Esta foto es de Kepa.



Nos juntamos con otros cuatro en el inicio de los rápeles y decidimos ir dejando cuerdas puestas para agilizar la maniobra. Después comprobaríamos que tal vez no fue la mejor opción, al menos no la más rápida. Ahí va Kepa.


Y ahí voy yo en mi primer rápel desde hace... desde hace... desde hace un porrillo de años. Pero esas cosas no se olvidan es como montar en bicicleta. Para montar el sistema descendedor sí que requerí de la ayuda de Luis que me indicó como utilizar correctamente el reverso. Un buen sitio para estrenarlo, pensé y para practicar.



La siguiente reunión a ésta quedaba como un metro por debajo de lo que daba una cuerda de 60 metros en doble. Así que para evitar historias, Joana unió dos cuerdas con un doble pescador y nos saltamos rápel. Por cierto, que José, un palntino-riojano con el compartimos ascenso, cumbre y descenso, perdió su descendedor y hubo que echarle un cable izándole uno. Aquí está Agustina, la otra riojana, con la que coincidí en las reuniones y ahí abajo va Joana.



Por arriba baja Luis...



...y ahí estoy yo, rapelando con elegancia el último tramo.



Muy bonito, sí señor. Recogemos cuerdas y seguimos el descenso. Allí abajo espera el resto.


Volvemos a transitar por neveros...



...vemos de nuevo el embalse de Respomuso...



... y el anhelado refugio...


...donde tras recoger el campamento nos tomamos unas cervezas.

Luego, a seguir bajando que todavía hay que llegar al coche. Enfilamos el camino al embalse de la Sarra junto con José y Agustina...




...y echamos una mirada atrás para despedirnos de las cumbre del circo de Piedrafita. Hasta pronto.



El descenso se hace ameno a pesar del tiempo de actividad acumulado, llevaremos unas doce horas haciendo el cabra. Una cascada del río Aguas Limpias



Por fin llegamos a la sombra del hayedo, que se agradece. Sí, eso que cuelga es una bota de vino, pero estaba vacía. Lástima. Por cierto, quién leches se dejaría/abandonaría eso ahí, hay que ser... me callo.


El río remansa un poco. Eso quiere decir que estamos ya casi en el aparcamiento unas catorce horas después de empezar a andar. No está mal como entrenamiento para los Alpes, pensé yo relamiéndome como un felino ante los planes del mes de julio. Esta semana, sin embargo, Andrés ha introducido una variante en las vacaciones que incluye la palabra Himalaya... a ver si salen las cosas. Ya os contaré.



Bueno, que, como no podía ser de otra manera, el fin de semana acabó con esta peculiar entrega de la camiseta a Kepa, que fue quien me lió para esta ascensión. Todo un nisio, sí señor, mira que llevarme con él a una ascensión de estas características. Era la última camiseta de la remesa, así que prometí a Joana y a Luis enviársela en cuanto haga unas nuevas. Palabrita del niño Jesús.


En fin, que después de cenar rápido y por fin poder hablar por teléfono para informar de que estaba bien, salimos cagando melodías, que esperaban cinco horitas de coche hasta casa y al día siguiente, lunes, había que madrugar. Alguien me ha dicho que vaya paliza que nos dimos. Alguien que nunca sabrá lo que es disfrutar de una pedazo de montaña como el Balaitús. A ellos les dedico esta cima, a todos aquellos que nunca sabrán lo que es subir a una montaña. Va por ustedes.
Si alguien está interesado en intentar la ascensión a esta montaña, le recomiendo encarecidamente que le eche un vistazo a estas páginas, donde encontrará una información mucho más detallada y completa que la que ofrezco yo aquí:

viernes 26 de junio de 2009

Del Dobra al Tibidabo: Torrelavega-Barcelona de montaña en montaña.

Este año, más bien este curso 2008-2009, me ha tocado viajar a menudo a Barcelona. Raquel se ha pasado el año allí, más bien el curso, y como a mí me gusta conducir, aunque no tenga un BMW... Además, los vuelos Santander-Barcelona estaban a precio de angulas. El caso es que he hecho varias veces el trayacto Torrelavega-Barcelona y también viceversa, que diría el gran Mario Benedetti. Pero vamos a lo que vamos. Tanto recorrer las carreteras y autovías buscando el itinerario más cómodo, rápido, económico... según el caso. Al final terminé por repetir un recorrido que me gustaba: Torrelavega-Bilbao-Vitoria-Pamplona-Puente la Reina de Jaca-Huesca-Lleida-Barcelona, sobre todo porque me permitía contemplar bonitas montañas. Desde el curro, contemplando el monte Dobra desde la ventana, se me ocurrió que podría ir fotografiando desde el coche todas las que se cruzaran en mi camino y hacer así un curioso reportaje. Esta es la primera foto.
Así, este martes, 23 de junio, el día más largo del año, como otras veces, sobre todo viernes, en cuanto salí de trabajar me cogí un bocadillo en el bar de Cipri y monté en el coche camino de Barcelona. De salida, me despido del Dobra, antes de parar a llenar el depósito, que tenemos 700 kilómetros por delante.


Pongo un poco de música en plan "road movie" y vamos para allá. Son las 14,28h. Prefiero ir por la carretera de Solares y evitar Santander. así me encuentro con Peña Cabarga, monte que domina la bahía y en cuya cima están las antenas de televisión y una cámara óscura. A mi derecha suben los valles pasiegos que culminan en Castro Valnera, pero desde aquí no me será posible fotografiarlos.



Ya en la autovía, paso por Oriñón y Sonabia, bonitas playas, con Peña Candina, que alberga una importante buitrera. Por aquí anduvieron Andrés y Gaspi el pasado fin de semana... a ver si nos cuentan cómo les fue.


No tardó mucho en abandonar Cantabria, que nos desea buena viaje, gracias, y entramos en el País Vasco.


Antes de entrar en Bilbao, la autovía está en obras. Veo la salida de Ortuella. de aquí eran mis abuelos maternos.


No hay excesivo tráfico para atyravesar Bilbao, pero he decidido no hacer fotos a las ciudades. Remontando hacia el sur, me encuentro esta cantera. Pobre monte... vaya tajo que te han hecho, compañero...



Sigo haciendo kilómetros y, tras pagar 4,90€ de peaje, ya estamos en Álava. Pido excusas por la calidad de algunas fotos, casi todas están tomadas en marcha y sin mirar. Ruego se valore su calidad de documento, más que su calidad estética, porque si no esto no pasa ni con un aprobado raspado.



Después de un rato consigo sacar una foto del Gorbea. Creo.


Y sigo hacia Navarra.



No tarda en aparecer el Beriain...


...pero, ¡cómo me gusta esta montaña!



Mira, parece que esta ha quedado un poco mejor.


Cerca de Pamplona los insectos, coleópteros y bichos varios empiezan a adornar mi parabrisas. Un cartel me indica que aquello del fondo es Punta Izaga, aunque Mikel me dice que es la Higa de Monreal y yo, por supuesto, le otorgo más credibilidad. Hasta allí me llevará la circunvalación de Iruña, para la que hay que pagar 1,90€. Pero será el último pejae que pague, je, je...


Al enlazar con los nuevos tramos de la Autovía de los Pirineos, encuentro el primer cartel que me indica lo que me queda hasta Barcelona. Nada, una tiradita. Allí está la Higa de Monreal.



Un poco más cerca. También tiene antenas en su cima.


Pronto empiezan a aparecer los carteles que nos indican algunas de las joyas que albergan los Pirineos., como la Selva de Irati...



La también anunciada Foz de Lumbier que casi se me escapa.


Y ya queda menos.



Entro en Aragón.


Y bordeo el pantano de Yesa que tiene las aguas de un azul muy especial.



Por ahí se va hacia el Valle de Roncal. Qué recuerdos de nuestra mítica ascensión al Pic d´Anie.



Ya entro en Huesca. Un tractor me permite ir muy despacito y encuadrar medio bien la foto.


Siempre me ha hecho gracia este cartel. Curiosamente hoy es martes, pero no es día 5.


Por ahí se va a Linza, buen pateo hice desde allí con el Sr.Navarro para subir a La Mesa de los Tres Reyes...



... y aquel que asoma al fondo creo que es el Bisaurín, donde The South Face Extreme Nisio Team también protagonizó una mítica ascensión.


Y aquella creo que es la peña Oroel, justo encima de Jaca. Pero no llegaré hasta allí. Aquí en Puente la Reina, me desviaré hacia el puerto de santa Bárbara que me llevará más directo a Huesca.



Paso por este puente con un camión delante que le da más sensación de peli tipo Thelma y Louise...


...y bajando hacia Huesca me encuentro con esto. Los Mallos de Riglos. Aquí, rompo con mi intención inicial y aparco el coche a un lado de la carretera para poder bajarme y retratar a estos señores como dios manda.



Un poco más cerca.



Ahora del otro lado. Pero queé guapos son. A ver si un día... currándose un poco lo de la escalada podemos venir aquí a hacer alguna vía facilita.



Sigo tirando millas y antes de llegar a Huesca me llama la atención aquella peña que aparece a mi izquierda. Si hay algún oscense entre los presentes que puede arrojar algo de luz sobre su nombre... El amigo Mikel me dice que es Peña Gratal. Gracias compañero.


Paso Huesca y en dirección a Lérida atravieso la región vinícola de Somontano. ¡Vaya bodegas se han hecho por aquí, oye! A lo Guggeheim.



Ahora voy por carretera nacional, la N-240, y me cruzo con un grupo de corredores. Disparo sin mirar y, cuando veo la foto en casa, me fijo en que uno leva una antorcha... pero ¿dónde son los próximos Juegos Olímpicos?



Después de más de 500 kilómetros, me distraigo y no puedo fotografiar el cartel de entrada en Cataluña, pero lo había, ¿eh? que estos chicos son bien hospitalarios. Ya en la autovía A-2 y tras varios intentos fallidos/desenfocados consigo hacer una foto a lo que me queda para Barcelona. Nada en poro más de una hora me planto allí, que por lo visto hemos quedado para cenar.


Ahora sí que no queda nada.



Antes paso por Montserrat, donde se han metido las nubes. También nos dimos un buen paseo por allí, sí.

de regreso, al día siguiente, Raquel sacó esta foto, para que quedara esto un poco completito.


Y por fin, a las 21,42h entro en Barcelona por la diagonal. Es la noche de San Juan y veo fuegos artificiales y oigo petardos por todos lados.



Para variar y confirmando mi eterna potra para estas lides. Consigo aparcar justo debajo de casa de Raquel, en la calle Balmes. Total 697,3 kilómetros en algo más de siete horas.


A la mañana siguiente, desde el balcón, me asomo para ver el Tibidabo, también hice una excursión por allí.

Tras cargar el coche hasta atrás. Pobre Clifford... emprendemos el viaje de vuelta. Esta vez por la autovía A-2, veremos el el Moncayo, las Bardenas... pero, como decía el libro: eso será otra historia.

lunes 22 de junio de 2009

Pico Tebarrai (2.916m) Comer, beber... y a rueda

Tras varios intentos frustrados, por fin conseguí que todo me cuadrara para quedar con Kepa, a quien conozco desde hace un par de años por ser asiduo del foro Mendiak, eso sí sólo a través de Internet. En principio, los planes eran que Gaspi, Andrés y sus respectivas se acercaran a Cantabria para ir a escalar a Ramales. Ya nos contarán qué tal. Sin embargo, cuando en el mensaje de Kepa apareció el nombre Balaitous... la cosa cambió. Les dejé a los escaladores las llaves de mi casa, que es la suya, por supuesto, y me fui para Pirineos. Hace tiempo que teníamos que comprar una cuerda, así que aproveché para hacerlo y, ya de paso, un reverso. El descenso de la Brecha de Latour había que rapelarlo y, básicamente, lo necesitaba. La cuestión era aprender a utilizarlo allí mismo, pero bueno, somos nisios o ¿qué? El caso es que después de andar por los montes desde pequeñajo, nunca me había dado por meterme en jaleos que necesitaran cuerdas y cacharros, pero bueno, nunca es tarde.
Cuando le comenté a Andrés el plan me contó que mi hermano mayor, él y otros amigos subieron en verano, allá por el 1991, y que simplemente treparon por las clavijas y destreparon por el mismo sitio. Bueno, así voy aprendiendo cosillas.
El caso es que el viernes por la tarde, salí de Torrelavega poco antes de las cuatro y a las cinco de la tarde estaba recogiendo a Kepa en Leioa/Lejona. Abrazo al conocernos personalmente y a conducir. Charlas varias en el trayecto y pasadas las ocho llegamos al aparcamiento del embalse de la Sarra. La idea era dormir allí y a la mañana siguiente subir hacia Respomuso. La cena en la terracita del cerrado asador, con cervezas belgas de abadía por cortesía del señor Castro. Un detalle, compañero.
Nos interrumpió la cena un señor que se había quedado sin batería en el coche y en el móvil, sí, sí, en los dos. Un auténtico nisio. Y bajaba del monte con sus dos hijos. Le dejé mi teléfono, llamó a su mujer que les iba a buscar a Sallent de Gállego. Cuando hicieron ademán de irse andando, me ofrecí para bajarles en coche y aceptaron agradecidos. En eso, Kepa me dice: "Si les vienen a buscar a Sallent, ¿por qué no suben ya hasta aquí? Vaya, pues es cierto. En fin, que les bajé, volví a subir, a cabé la cerveza y la tortilla de patatas y nos fuimos al saco que mañana el chico éste decía que quería levantarse a las 5,30h. Con esta cara me quedé.


En efecto, después de pasar la noche medio bien con el saco de mi hermano Jorgito, que se ha llevado el mío a Perú y le iba a hacer más falta que a mí, a ver si nos cuenta algo cuando vuelva, el despertador sonó a la hora prevista. Entre ponte bien y estate quieto, a las 6,20h empezábamos a caminar. Fijarse bien en esta imagen porque se va a repetir mucho a lo largo del reportaje. Un paisaje muy bonito en el que Kepa, más bien su mochila, siempre aparecerá de espaldas. No acudía yo muy entrenado a esta cita con las montañas, no.



Así que dos horas y media, pues nada, vamos allá, que en peores garitas hemos hecho guardia. La verdad es que la mochila pesaba lo suyo. La idea era pasar de refugio y dormir por ahí, así que tienda de campaña, saco gordo, esterilla, desayuno, comida y cena, infiernillo y además la cacharrería para el Balaitous. Total, mucho peso.


Tomémonoslo con calma, que el lugar lo merece. Así de bravío baja el río de Aguas Limpias y por ese cañón ascenderemos hasta el embalse de Respomuso.



Pasamos por bonitas cascadas...



...por preciosos hayedos...



...cruzamos torrentes por precarios puentes de tablones.

Y ahí voy yo. En la foto que me hizo Kepa se puede comprobar cómo a mí, en estos sitios, me suele entrar la risa floja.

Siguiendo el curso del río vamos ganando altura. Yo un poco penosamente, la verdad. Pero bueno, no nos persigue nadie y tenemos todo el día, que para eso hemos madrugado.

Poco a poco el estrecho valle se va abriendo y aparecen las cumbres del Circo de Piedrafita, me parece que aquel es el Pico de Llena Cantal.

¡Yupi! Ya vemos la presa. Y sobre ella, imponente en el medio, Llena Cantal y a la derecha el Pico de Piedrafita. El más pequeño de la izquierda creo que es el Pico de Campoplano, pero, pòr supuesto, se admiten correcciones.



Otra imagen con un toque más sensi. Vaya, cómo desagua la presa.


Ya estamos en el embalse y aparece, al fondo la Gran Facha y, sobre la cabeza de Kepa, apenas se distingue, pero está el refugio de Respomuso.



Ya falta menos. La verdad es que el lugar es precioso. Ya estuve por aquí una vez, hace como quince años, en un puente de mayo creo recordar. Hicimos un intento bastante poco realista al Balaitous y nos dimos la vuelta para seguir hacia Panticosa. Aunque me parece que uno de nosotros, el compañero Andrés Castaño sí que subió porque era el único que, por aquel entocnes, tenía arnés y esas cosas. Lo que ya no sé es quién tendrá aquellas fotos, para darle vidilla a la sección Aquellos maravillosos años...



Tardamos algo menos de tres horas en llegar al refugio. Allí descansamos un poco, comimos algo y charlamos con el guarda del refugio sobre las previsiones meteorológicas. Perfecto, tal y como había anunciado el Aemet, dan bueno para sábado y domingo.



No tardamos en ponernos de nuevo en marcha. Un poco más arriba, buscamos y encontramos un buen lugar para acampar y para hacer un deósito de material, como dirían los profesionales. Así que un poco más ligeros seguimos avanzando por el GR-11 hacia el collado de Piedrafita o de Tebarrai. La idea es subir desde allí el Pico de Tebarrai, puesto que Kepa ya había subido la Gran Facha, aquélla de la derecha, que es lo que yo tenía en mente. Llegamos a Campoplano.



Y bajamos hasta el puente que cruza el arroyo de Campoplano.



Bonito lugar.



Seguimos por el GR-11 y, o en este punto no está bien señalizado o nos despistamos mucho, porque seguimos recto...


...hasta llegar al arroyo que baja por el valle de Llena Cantal. Mucha agua y pocas posibilidades de cruzar. Pero Kepa, se acerca hasta aquí echa un ojo y, sin más, el tío va y salta. De hecho, lo hizo tan rápido que no me dio tiempo de retratarle en plena acción.
Con el miedo que me dan a mí estas cosas. Si él ha pasado, yo que tengo las patas más largas... pero la presión psicológica me puede y al final opto por pasarle la mochila y pegar un salto en plan Bob Beamon que, contra todo pronóstico, no da con mis huesos en el agua. Cuando Kepa me pase la foto veréis la cara de velocidad que pongo. Allá voy. Vaya, pues hasta parece un movimiento estético.


Seguimos y ya vemos todo lo que nos queda por subir. A la izquierda, Llena Cantal y a la derecha nuestro objetivo, el pico de Tebarrai, con el collado del mismo nombre a su izquierda. Por cierto, ahí abajo, por ese nevero, nos tocará volver a cruzar el arroyo.

Y si yo veía ahí abajo a Kepa, él me veía a mí así. Con todo el murallón de Frondiellas detrás.


... y luego otra vez... la verdad es que aquí tuvimos unos momentos bastante nisios, sí. Éste Kepa promete.



Remontamos una cuesta que se me hizo más que durilla, hasta hubo un momento en que perdí el camino. Un grito de Kepa me devolvió a la senda buena, que nos plantó aquí, en el ibón de Llena Cantal un poco helado todavía. No tardaríamos en ponernos los crampones para remontar esa pala de nieve de la izquierda que nos llevaría hasta el collado.



Allí va Kepa, como una moto. Pero, ¿qué habrá desayunado este tío?



Por la nieve voy menos incómodo, pero Kepa se distancia cada vez más. No sé si servirá para The South Face Extreme Nisio Team... eso de levantarse tan pronto... nosotros siempre hemos sido de llegar los últimos a todas las cimas... y eso de andar tan deprisa... nosotros siempre hemos sido de caminar despacio... Así de pequeñito le veía yo...

...y así de pequeñito me veía él a mí.

Poco antes de coronar el collado me encuentro con dos montañeros que vienen desde Panticosa. Echo la vista atrás y les veo descender. Al fondo, también veo, de izquierda a derecha, el murallón de los Picos de la Frondiella con el Balaitous en el centro y la Cresta del Diablo. Abajo queda el refugio de Respomuso y puedo trazar la ascensión que haremos mañana. Aunque, la verdad, ahora prefiero no pensar en eso. No voy muy a gusto, pero avanzo la técnica ciclista del "comer, beber... y a rueda", como suelen decir Ion y Dani.



Al llegar al collado se me pasan todos los males. Sobre el Ibón de Tebarrai aparecen los Picos del Infierno. Cuando estuvimos por aquí, hace como quince años ya digo, al día siguiente sí que subimos a los Infiernos desde Panticosa. Qué recuerdos. A ver si encuentro esas fotos.



Y a mi derecha, la cresta que me queda por subir. Ánimo, que es cuestión de quince minutos.



Bueno, casi veinte, pero ya veo a Kepa sentado en la cima. ¡Yupi! Algo más de siete horas desde el coche y menos de cuatro horas desde el refugio, eso sí parando a esconder el material. Eso sí, casi 1.500 metros de desnivel, algunos más de acumulado. Y eso que la idea era subir a algún monte para calentar para el Balaitous y aprovechar el día...



Nos hacemos la foto oficial... ¡Qué tío! ¡Cómo siente los colores! "Buena actitud y respeto por las tradiciones", anoto en mi libreta de evaluación. Éste Kepa lleva el espíritu nisio en las venas y eso son palabras mayores.

Vamos con el vídeo. Día despejado en la parte española de los Pirineos y unas vistas acongonantes.

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Resumiendo y en fotográfía, que se ve mejor. El Midi d´Ossau, nole, pero qué ganas le tengo...



...los Infiernos, sile...



...y Vignemale, sile. Por cierto, mi primer tresmil. Fue en el verano de 1992, cuando tenía 18 añitos. Me cagüen a ver si mi hermano encuentra todas aquellas fotos, que nos consagramos en la paleofotografía.



También apareció esta marmota, que se acercó por allí a ver que caía mientras comíamos. Yo la verdad comí poco, no me entraba. Mal síntoma, pienso.


Son casi las tres. Bueno, vamos para abajo que, por cierto, hemos quedado entre las cuatro y las cinco de la tarde en el refugio con Miranda y Compi, o sea, Joana y Luis, otros dos foreros de Mendiak, para intentar juntos el Balaitous. Aquel pico es el de Piedrafita.



En la baja del collado hay un poco de tráfico, un grupo de gente del País Vasco que viene desde Panticosa.



Tras esperar a que bajen el tramito más delicado, les adelantamos en la pala de nieve, por donde bajamos corriendito y pronto nos plantamos cerca de Respomuso. Esta vez seguimos el camino bueno y sólo cruzamos una vez el río.



Llegamos al refugio pasadas las cinco. Allí nos esperan Joana y Luis tomando el sol. Saludos presentaciones y nos vamos a nuestra parcelita a montar el campo base. Joana compra una botella de vino en el refugio. Tras catarlo en una taza de aluminio constato que sirve para beber y para limpiar la plata y voy a buscar unas nueces para pasar mejor el trago. Hace un viento un poco fuerte, en el que Kepa no deja de cagarse. Joana, por su parte, piensa en positivo y dice que mañana no habrá viento y que subiremos al Balaitús, fijo. Luis y yo comemos nueces.
En la foto, a la izquierda está el Llena Cantal y a la derecha el Tebarrai, del que acabamos de bajar. Que me quiten lo bailao.
Aún de día, sobre las ocho, me meto en la tienda y preparo los espaguetis a la boloñesa para cenar. Estoy cansado, han sido cerca de once horas para arriba y para abajo. La cena tampoco me entra demasiado bien. Bueno, ahora mejor descansar, que mañana será otro día y el despertador sonará a las cinco de la mañana. Por cierto, como se puede comprobar en la foto de Kepa, en esta ocasión el nisiolvido fue una prenda básica en esta temporada, el sombrero, que me quemó un poco el cartón, aunque improvisé un gorro con la braga del cuello.