Después de unas cuantas curvas y atravesar un hayedo, de los más meridionales de Europa por lo que pone en la guía, llegué al puerto de la Quesera, a unos 1.700 metros. Hace frontera entre las dos Castillas como se puede ver en el pequeño cartel. Por ese cortafuegos que sube empezaré a caminar y luego, por arte de birlibirloque, apareceré por la pista que cierra esa barrera que hay abajo a la izquierda de la foto.
¡Vamos allá! Joder con la cuestecita. Además hace frío y viento. Me pongo los guantes y camino a buen ritmo para entrar en calor.
Según corono este primer alto ya veo todo lo que me queda, no parece que esté muy lejos, la verdad.
martes, 16 de septiembre de 2008
Pico del Lobo (2.272m) Walking the line
Después de la excursión del día anterior a Siete Picos, dormí en Mangdril, como dice Geme, y al día siguiente, fiesta en Cantabria, me levanté dispuesto a subir una montaña antes de regresar al norte. La elección fue el Pico del Lobo, punto culminante de la Sierra de Ayllón. Es, además, la cima más alta de Guadalajara y de Castilla-La Mancha y, como tenía un poco olvidado el proyecto 50 provincias-50 montañas. Pues nada, para allá me fui con el libro de Los techos de España en la mochila. Primero me acerqué a la estación de esquí de La Pinilla, pero finalmente decidí hacer la ruta desde el puerto de la Quesera, menos desnivel, un poco más largo y, siguiendo el cordal, seguro que más bonito. Antes de decidirme, saqué una foto. Allí arriba estaré en unas horas.
Lo malo es que como seguiré el cordal me toca hacer más sube y baja que en una montaña rusa. Pero en fin, yo todo derechito caminando por la línea. Anda, sin habérmelo propuesto he parafraseado al gran Johnny Cash. Esto me viene pintiparado para ilustrar musicalmente la ascensión:
Claro que la línea por la que el hombre de negro deambuló media vida no tenía nada que ver con ésta.

Ya estoy arriba, lo cual quiere decir que ahora me toca seguir hacia abajo. El camino, más bien el cortafuegos, no es incómodo del todo.
Llego al collado que veía desde arriba, hay un vallado para ganado, pero sin ganado. También hay una pista, de regreso la cogeré, en sentido contrario claro, para volver al coche evitando los desniveles positivos y negativos que me estoy metiendo.

Ahora es inevitable volver a subir por esta pendiente. Me paro a comer algo y a esperar a que me entren ganas de subir cuando oigo un extraño ruido. Qué raro mugen las vacas por aquí... me digo. ¡Ah, no!, que es un tipo en moto que pasa junto a mí sin mirarme. Claro estará disfrutando de la naturaleza y no se ha percatado de mi presencia. En ese momento creo recordar que había una señal que ponía algo así como "prohibido el paso excepto vehículos autorizados". Bueno, pues será un vehículo autorizado.
A mí me cuesta un poco más que al motorista subir este tramo. Con la excusa de hacer una foto de lo que llevo recorrido me paro a descansar. De ahí vengo, sólo hay que seguir la línea. Y se ve a la derecha la pista que seguiré a la vuelta.
Llegar arriba tiene premio. Parece que el cordal no va a perder mucha más altura y la cumbre se ve más cerca. Bueno, en realidad no se ve, está justo detrás de ese collado al que llega la pista.
Esta parte es la más bonita. No hay cortafuegos sino un sendero disfrutón que salta a un lado y otro de la cresta.
Así, llego al lugar donde mi camino se junta con la pista que viene de la estación de esquí. Creo que hice bien al escoger esta ruta. Me parece que por el viento no se oye bien, pero vamos, vengo a decir que de ahí viene la pista y que ahora voy y la sigo, que ya falta poco para la cumbre.
Efectivamente, tras superar el repecho, veo la cima del Pico del Lobo, adornada por las ruinas de una estación de teleférico.
Tomo un sendero que sale a la derecha de la pista para no perder altura y me asomo para hacer una foto. Esas paredes en invierno tienen que tener unas vías acongojantes, sobre todo para el que se atreva a hacerlas, claro.
...y ya casi estoy en este fantasmagórico lugar. La verdad es que me dio entre pena y rabia. ¿Cómo es posible que se permita esto? A que si voy yo, me subo a una montaña y tiro dos carretillos de mierda aparece un tío del Seprona y me pone una multa de órdago, y con razón. Pues esto es lo mismo pero a escala industrial. Ignoro quién construyó eso, pero si un día le dejó de ser rentable, pues que lo quite, ¡coño! Mira que no me gusta enfadarme...
Bueno, un poco más calmado, llego arriba. He tardado justo las dos horas y media que dice la guía. Puntual que es uno. Me hago la foto de rigor. Increíblemente también a la primera...
...y después un vídeo con la vista circular...
Al volver, una vez pasado el desvío que baja hacia La Pinilla, en lugar de ir por la cresta, tomé un sendero que iba un poco más abajo y que sale aquí, entre esos dos mojones. Si alguien se quiere ahorrar un poco de desnivel es una opción, pero se perderá las vistas del otro lado.
...buenas... qué tal señora... es que no me he encontrado a nadie en todo el día, salvo al motorista, claro...
Publicado por Borja en 19:21 5 comentario. Opina, ¡¡es gratis!!
Etiquetas: 50 provincias-50 montañas, Sistema Central
lunes, 15 de septiembre de 2008
Siete Picos (2.138m) con elegancia por el Espinazo del Dragón
Hacía ya tiempo que quería hacer esta ruta, la de los Siete Picos. Así que, aprovechando que el lunes, día 15, era fiesta en Cantabria, el domingo por la mañana, después de una bonita etapa ciclista el sábado, Mr.Churches y un servidor nos cogimos el coche dirección Navacerrada. Por el camino, Andrés llamó a uno de los amiguetes que se había echado en Pakistán. Sí, se ha pasado el mes de agosto en el Karakorum, en una expedición al Spantik, un montañón de 7.000 metros y me ha prometido que nos lo va a contar en exclusiva aquí en The South Face. ¡Vaya nivel que está cogiendo esto! Si hasta yo me asusto...
En fin, que en el aparcamiento nos encontramos con Manuel, que así se llama el amiguete en cuestión, y empezamos a andar. Nada más salir nos cruzamos con un grupo de gente que bajaba corriendo, y con dorsales y todo. Una carrera de montaña, dedujimos al instante. Si es que cuando nos ponemos a pensar...

Manuel, que es de Cercedilla, nos hizo un poco de guía, porque Andrés y yo era la primera vez que veníamos a esta zona. Así que dijo que era por aquí y le seguimos sin rechistar.

Ahora tocaba remontar esta rampa que asciende junto a los remontes del Telégrafo.

No se tarda nada en llegar arriba, desde donde se puede ver todo el cordal que nos queda. Primero, el Cerro del Telégrafo y después los Siete Picos.

Ya casi llegamos al Telégrafo, donde hay una imagen de la Virgen de las Nieves que, con todos mis respetos, desde aquí parece que está bailando sevillanas...

En apenas 25 minutos, llegamos a la primera cima del día, el Cerro del Telégrafo (1.978m) en la que hacemos la primera pose elegante de la jornada. De ahí el subtítulo del reportaje: "con elegancia". Es curioso, hay una canción que siempre que la ponen en la radio, impepinablemente, el locutor de turno no puede evitar decir la palabra "elegancia", la reproduzco aquí para haya elegancia vamos, a porrillo:
Al fondo, se ve el Alto de las Guarramillas, más conocido como la Bola del Mundo. Creo que aquí, Manuel le estaba intentando explicar a Andrés la ruta de ascenso al Ben Nevis: "Es por ahí, ¿no lo ves?"

Seguimos y abajo tenemos la pradera de Siete Picos y el pinar que habremos de ascender a continuación...

...los hitos se pierden un poco y el camino está bastante descompuesto, pero se sube bien.

Unos tres cuartos de hora nos llevó llegar hasta quí. Frente al Séptimo Pico, es que desde Navacerrada la numeración es descendente, que es el más alto de todos. No, arriba no hay escultura de la Virgen, lo que se ve en la foto es una pareja disfrutando de su amor en la cima. ¡Qué bonito!

En un par de trepadas nos colocamos arriba. No he puesto ls fotos porque eran ciertamente antiestéticas. Ustedes sabrán comprenderlo. Un vídeo en la cima sí que hicimos, eso sí.
En fin, que en el aparcamiento nos encontramos con Manuel, que así se llama el amiguete en cuestión, y empezamos a andar. Nada más salir nos cruzamos con un grupo de gente que bajaba corriendo, y con dorsales y todo. Una carrera de montaña, dedujimos al instante. Si es que cuando nos ponemos a pensar...
Manuel, que es de Cercedilla, nos hizo un poco de guía, porque Andrés y yo era la primera vez que veníamos a esta zona. Así que dijo que era por aquí y le seguimos sin rechistar.
Ahora tocaba remontar esta rampa que asciende junto a los remontes del Telégrafo.
No se tarda nada en llegar arriba, desde donde se puede ver todo el cordal que nos queda. Primero, el Cerro del Telégrafo y después los Siete Picos.
Ya casi llegamos al Telégrafo, donde hay una imagen de la Virgen de las Nieves que, con todos mis respetos, desde aquí parece que está bailando sevillanas...
En apenas 25 minutos, llegamos a la primera cima del día, el Cerro del Telégrafo (1.978m) en la que hacemos la primera pose elegante de la jornada. De ahí el subtítulo del reportaje: "con elegancia". Es curioso, hay una canción que siempre que la ponen en la radio, impepinablemente, el locutor de turno no puede evitar decir la palabra "elegancia", la reproduzco aquí para haya elegancia vamos, a porrillo:
Al fondo, se ve el Alto de las Guarramillas, más conocido como la Bola del Mundo. Creo que aquí, Manuel le estaba intentando explicar a Andrés la ruta de ascenso al Ben Nevis: "Es por ahí, ¿no lo ves?"
Seguimos y abajo tenemos la pradera de Siete Picos y el pinar que habremos de ascender a continuación...
...los hitos se pierden un poco y el camino está bastante descompuesto, pero se sube bien.
Unos tres cuartos de hora nos llevó llegar hasta quí. Frente al Séptimo Pico, es que desde Navacerrada la numeración es descendente, que es el más alto de todos. No, arriba no hay escultura de la Virgen, lo que se ve en la foto es una pareja disfrutando de su amor en la cima. ¡Qué bonito!
En un par de trepadas nos colocamos arriba. No he puesto ls fotos porque eran ciertamente antiestéticas. Ustedes sabrán comprenderlo. Un vídeo en la cima sí que hicimos, eso sí.
Y, por supuesto, la foto con el banderín del patrocinador. Ahí estamos, barbudos pero elegantes.
Y seguimos caminando. Eso es lo que nos queda.
En caso de duda, siempre hay que buscar el camino hacia la derecha, o sea hacia la ladera norte, nos explicó Manuel. Pues nada, nada, hacia la derecha.
La verdad es que no sé que pico es éste, porque nos liamos a hablar en plan arreglar el mundo y se nos fue el santo al cielo. Lo subimos por un sitio un poco raro, metiéndonos por un agujero entre bloques de piedra. Por el otro lado casi había escaleras. Aquí estoy yo paseando en las alturas like Peter at home...
Foto en la cima del pico número... del pico número... no sé creo que era el quinto... no si por algo somos The South Face Nisio Extreme Team.
Otra mirada a lo que nos queda...
...y otra hacia la provincia de Segovia, con los preciosos pinares del Valsaín y al fondo lo que viene siendo Castilla.
Seguimos caminando, ahora en dirección al Tercer Pico, no me preguntéis por el Quinto y el Cuarto, pero por qué no les pintan los números en amarilo fosforito... Éste es el tercero porque tiene la conocida como Ventana del Diablo, ese agujero que forman unos bloques de piedra...
...desde el otro lado. Andrés en su interior haciendo de diablo. Por supuesto, hubo varias bromas sobre cuernos, rabos y demás.
Y ya debajo del Segundo Pico, paramos a descansar y a picar algo. Manuel, que demostró unas condiciones óptimas para acceder al Nisio Extreme Team, baste decir que se sabía de memoria los diálogos de la peli El Gran Lebowski, sacó una botella de vino y hasta vasos de cristal. Muy profesional. Pues nada: jamón ibérico, salmón ahumado y hasta un pastel de cabracho que Andrés sacó de un tupper acompañaron a un delicioso vino que abre una nueva etapa en lo que se refiere a los tentempiés de montaña para The South Face.
Andábamos nosotros ocupados en no perder bocado, cuando aparecieron tres chicas. Sí, tres montañeras, no es muy común, ¿verdad? Bueno, les ofrecimos jamón y vino, que amablemente rechazaron, se nota que han recibido una buena educación, y siguieron hasta el Segundo Pico. Luego, bajaron y de nuevo les ofrecimos compartir nuestras viandas. De nuevo declinaron la oferta. Nos despedimos y cuando subieron al Tercer Pico, les saqué una foto. Nos las encontramos otra vez en el bar del puerto, charlamos otro poco y me dijeron que eran foreras de Sistema Central y que habían quedado a través del foro. Pues nada aquí hay una foto, si queréis el resto me las pedís, majetonas.
Cuando terminamos de comer, nosotros también nos subimos al Segundo Pico, Allí hicimos la que sin duda es la pose más elegante de la jornada. Obsérvese la composición de la escena, las miradas perdidas y también que el pañuelo del Bar Llamas está al revés. Cosas de Manuel...
Aquí nos detuvimos porque Manuel sintió la llamada de esa piedra en la que asienta sus posaderas. Yo aproveché para buscar en el libro sobre Siete Picos que nada más conocernos me regaló Manuel (un detallazo, compañero) de dónde venía el nombre del camino. Pues resulta que fue Eduardo Schimd, socio número 13 del Club Peñalara, quien lo señalizó allá por 1926 y une el Chalet de Peñalara con el Puerto de Navacerrada. Mientras yo leía, Manuel ojeaba su gorro baltí, que se compró en Pakistán y que también dio un toque de elegancia a la ruta.
Publicado por Borja en 19:59 8 comentario. Opina, ¡¡es gratis!!
Etiquetas: Sistema Central
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