martes, 27 de marzo de 2012

Torre de Santa María de Enol (2.478m) por el Corredor del Marqués como unos marqueses

Cuando los Héroes del Paldor se reúnen suelen suceder cosas interesantes. Incluso Gaspi se apuntó, a pesar de su rodilla tocada, cuando supo que la idea era hacerse el Corredor del Marqués a la Torre de Santa María de Enol una de las invernales más clásicas y repetidas de Picos de Europa. El sábado 24 de marzo, con algún que otro contratiempo que no reseñaré para no alimentar nuestra nisia leyenda, llegamos al refugio de Vegarredonda. Un paseo hasta el mirador del Ordiales para echar la tarde y, a la hora de cenar, la tensión se desató en el acogedor comedor del refugio cuando se oyó la fatídica pregunta:
-¿A qué hora queréis el desayuno? Se sirve de 7,00h a 9,00h.
Acabando la macedonia estábamos cuatro chiscos con un guía, un grupito de tres y otra cordada de dos, todos con la misma intención, hacer el Corredor del Marqués. Tras unas miradas y unas risas, nosotros lo pedimos a primera hora. El resto no pidió desayuno. Perfecto, a los nisios nos gusta subir con la huella bien hecha. Después, al cruzarnos en un rápel nos confesaron que se habían levantado a las cuatro de la madrugada...
Cuatro horas después, a las ocho, con un suculento desayuno en el buche, los Héroes del Paldor, terminábamos tranquilamente de preparar las mochilas para ponernos en marcha. ¡Qué bien lo hicimos! Pronto sabrán ustedes por qué.
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Bueno, allá vamos: Gaspi, Sergio, Andrés y un servidor camino de la gloria. Nos falta un héroe del Paldor: Alfonso que andam metido en unos jaleos bonaerenses pero siempre viaja en nuestros corazones. También se quedaron en el refugio, Óscar, Tato y otro Borja, que iban a hacer otra actividad.
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Esa noche habíamos adelantado preceptivamente una hora el reloj, habíamos dormido una hora menos, pero tres más que el resto del refugio, no podíamos quejarnos. Abajo queda Vegarredonda y más abajo las nieblas que pueblan los valles.
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Seguimos las huellas en dirección a Los Argaos...
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...y ganamos altura con rapidez en busca de este bonito collado...
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...que nos permite sacar bellas fotos...
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...alguna incluso estética y todo...
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...hasta que Sergio nos hace partícipes de que, una vez más, nuestra nisia condición se ha hecho patente. Nos hemos confundido de huellas, de collado y ahora hay que buscar un paso para sortear esta peña. sergio se lo toma con calma y reflexiona con un cigarro en la boca. Por u momento, parece que el desánimo va a cundir entre la muchachada. Sin embargo, caemos en la cuenta de que si ya hemos metido la pata no es muy probable que volvamos a hacerlo más adelante... o sí.
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Lo bueno es que desde aquí tenemos una vistas excelentes a la Torre de Santa María de Enol, con el evidente Corredor del Marqués que la atraviesa en diagonal. Pero lo mejor es que comprobamos que hay que atasco a la entrada de la vía y dos seres humanos más todavía suben por Cimba Vieya. si hubiéramos madrugado más, ahora estaríamos haciendo cola a saber cuánto tiempo. Esas horitas las ganamos en el saco. Los nisios acabábamos de echar por tierra la sabia frase de Rebuffat: "nunca te arrepentirás de salir al monte demasiado pronto, siempre de hacerlo demasiado tarde". Somos así, creamos un nuevo estilo.
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Con renovadas fuerzas ante nuestra inusitada pericia retomamos la marcha...
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...al sol hace calorcito...
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...así que decidimos quedarnos en la zona soleada para colocarnos el arnés y repartir la cachacherría, que hasta nos sobra tiempo para buscar imposibles alternativas en la pared para evitar las esperas y los jaleos en las reuniones. Venga una foto así disfrazados de montañeros...
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...y vamos para allá...
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...Andrés se queda enamoradito de las cascadas de la vía Norte Directa y la retrata con su habitual maestría...
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...y como si lo hubiéramos calculado, cuando llegamos a la entrada de la vía. Una chica ocupa todavía la primera reunión. Perfecto, tenemos tiempo para terminar de desliar las cuerdas...
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...y cuando la reu queda libre Gaspi va para allá en doble. Lo más delicado el pasito de esa roca, luego un poco de hielo, pero bien puesto y sin excesiva inclinación. Para ganar tiempo, nosotros tres subiremos son la cuerda por arriba...
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...allá va Sergio...
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...detrás salgo yo. Cuando llego a la reunión decidimos que lo mejor es que siga el siguiente largo y formemos ya dos cordadas independientes que, finalmente subiremos casi a la par. Allí va Sergio, a quien aseguro desde la segunda reunión, mientras Andrés llega a la primera para juntarse con gaspar. acabamos de cruzarnos con los cuatro chicos que iban con el guía. La nieve está perfecta y después de mis sempiternas dudas iniciales, empiezo a disfrutar.
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Siguiente largo, que esto es divertido. Una vira de nieve en la que me cruzo con la cordada de tres que rapela. Más abajo, Andrés acaba de llegar a la segunda reu y se dispone a asegurar a gaspar que se ha estado un buen rato en la primera.
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Desde la tercera reunión, donde nos juntamos de nuevo los cuatro, Sergio empieza a darle a cuarto y penúltimo largo...
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...después sale Andrés mientras Gas y yo aseguramos. Lo estamos pasando pipa y por lo que nos cuentan... todavía queda lo mejor: el diedro final.
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Por arriba, Andrés recoge la belleza de movimientos con la que Sergio gestiona esta parte de la vía...
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...que desde arriba, unos minutos más tarde retrato yo así: con Gaspar picando hielo sobre un paisaje impresionante...
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Y ahora sí, el larguito del diedro. Sergio va lanzado y sigue de primero...
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...no hay quien le pare...
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...ya sale por arriba tras superar el muro final con par de pasitos en mixto y una agarre de esos que te llevas la piedra de la mano...
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Después tira Gaspi de primero y luego voy yo con la cuerda por arriba. Así nos fotografía Andrés...
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...y así aparezco yo bajo el muro final mientras Andrés arranca más abajo...
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...y así posamos los cuatro, con Peña Santa a nuestra espaldas, tras juntarnos arriba. Yupiiiiii
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...ahí está Peña Santa, al otro lado del Jou Santo, ¡otro día te hacemos una visita, maja!
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...y sin mucha demora comenzamos a enlazar rápeles para bajar que es un poco tarde. Al final empezamos la vía a las 12,40h y salimos por arriba a eso de las 15,50h. Esta foto es de las 16,30h
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En el segundo rápel nos juntamos con la pareja que nos precedía y decidimos aunar esfuerzos para bajar un poco más rápido... ahí voy yo...
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...ahí viene Andrés...
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...y el último rápel volado y divertido...
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...después a recoger las cuerdas y corriendo para el refugio, que la cena es a las ocho...
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...con nieve sopa pero buen ritmo...
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...sobre las siete y media estábamos de nuevo en el refugio donde nos esperaban unas merecidas Mahou. Yo tenía tiempo de sobra para la cena, pero Andrés, Sergio y Gaspar seguían hacia abajo, que al día siguiente curraban... en Madrid. Llegar, llegaron. Eso sí como a las cuatro y media de la mañana y con unas ganas locas no ya de trabajar sino de contarles a los compañeros del curro su hazaña de unas horas antes.
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lunes, 12 de marzo de 2012

Monte de la Ermita de la Virgen: bautismo montañeril para la última incorporación nisia

Los lectores habituales habrá tenido un dejà vu al ver la fotografía que abre este reportaje. Pero no, no es un error, ni estamos atrapados en el tiempo y hemos vuelto al 13 de agosto de 2011 cuando ascendimos al monte Cerredo. Es sólo que desde el balcón de casa, además del Cerredo al fondo, también se ve un poco antes la estatua de la Virgen que hay sobre la ermita. Desde que llegamos a vivir a Castro Urdiales, dentro de poco hace ya dos años, tempus fugit, siempre había pensado, sobre todo cuando se ilumina por la noche, que algún día habría que subir allí. Pues bien ese día fue este sábado. Hacía bueno y ya era hora de que Álvaro subiera su primer monte. Y como Bernardo me ha recordado esta canción por la mañana y me viene pintiparada, pues aquí la pongo

 
Así que pidiendo perdón por la escasa calidad de las fotos hechas con el móvil...
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...vamos allá. Bajamos hasta la playa de Brazomar...
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...y remontamos el río del mismo nombre. Álvaro está dormido hace un rato, éste va a ser un gran nisio, eso sí que es tomarse las cosas con calma, ¡calcadito a su tío Andrés!
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Pasamos junto a la fábrica de Lolín, ¡qué anchoas oiga!
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Y tras pasar bajo el puente de la autovía tomamos esta carreteruca para subir a la ermita de La Virgen.
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La carretera pronto se transforma en pista de cemento que gana en pendiente....
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...caminamos a buen ritmo entre eucaliptos...
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...y con Álvaro ya despierto y mirando al tendido nos paramos a contemplar las vistas...
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...éstas, hacia Castro, con nuestro barrio de Cotolino en primer término, el monte Cueto sobre él y al fondo el rompeolas del superpuerto de Bilbao.
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...seguimos la pista hasta que, en este punto, nos encontramos con unos pastores que nos dijeron que nos habíamos pasado el desvío hacia la ermita. Nos tocaba desandar el camino... Fue entonces, al darnos la vuelta, cuando, tras sacar esta foto, mientras le explicaba a Álvaro lo que era una vaca me miró con una cara como la del niño del anuncio aqule del Atlético de Madrid, así como diciéndome: -"Papá, ¿por qué somos nisios?".
-"Hay cosas en este mundo que no se pueden explicar, cuando seas mayor lo entenderás", le constesté.
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Ya en el camino bueno, echamos la vista atrás, hacia la autovía y el monte Santullán a la derecha...
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...y Raquel nos saca a nosotros en las últimas rampas...
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...bueno, las penúltimas, que las últimas son éstas...
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...nada, que ya estamos arriba.
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Las vistas sobre Castro urdiales eran como preveíamos, perfectas.
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Un poco de zoom y vemos la iglesia, el castillo-faro y el puerto donde a esta hora la gente se toma la caña y las rabas...
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...y antes de bajar nos hacemos la foto oficial para The South Face Extreme Nisio Team, que ya tiene un nuevo miembro de manera oficial. Dentro de poco éste y su primo Mateo nos abrirán las vías de escalada... y si no ¡al tiempo!
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martes, 6 de marzo de 2012

Descubriendo los montes del Duranguesado: Ascensión al Andasto (822 metros) y senderismo bajo la sombra del Anboto

Aprovechando que por fin daban buen tiempo para un fin de semana, Jorgito, Mateo y yo decidimos acercarnos a Gernika y aprovechar la ocasión para descubrir un nuevo monte de los cientos que hay por todo el País Vasco.
El Anboto (1.331 m.) ya estaba hecho pero nos faltaba conocer los alrededores de tan magestuosa montaña, así que sin pensarlo dos veces nos dirigimos hacia la localidad de Arrazola para intentar ascender al Ipizte o, como se llama oficialmente, el Iruatxeta (1.062 metros).
Dejamos la furgoneta en el aparcamiento de Arrazola y ya comenzamos a disfrutar de las vistas tan espectaculares que íbamos a tener durante todo el recorrido con el Anboto como gran protagonista.

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Cogimos la calle de Arrazola que se dirige hacia la montaña y fuimos dejando poco a poco los caseríos del pueblo

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En muy poco tiempo abandonamos la carretera asfaltada y comenzamos a ascender por una pista de tierra perfectamente señalizada que te va llevando hacia los pies del Anboto

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En este tramo del principio es donde encontramos la única "pega" del recorrido. La ruta se adentra en un bosque y el camino se convierte en un auténtico barrizal, así que hay que tener cuidado si no se quiere pagar la cerveza de después, ya sabéis, por eso de tocar el suelo con el culo...

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Por si no teníamos suficiente con concentrarnos para no resbalar y pagar birra, nos encontramos con unas "amables" vacas que no tenían ninguna intención de hacerse a un lado para facilitarnos el paso. Eso sí, Mateo estaba alucinando con ellas, creo que jugaba a ver quién aguantaba más la mirada, ellas o él...

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A medida que avanzas el Anboto está más y más cerca y eso te permite examinar a fondo este montañón y descubrir cosas como la impresionante aguja que se asoma en la foto

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Continuamos caminando y tras dejar el bosque seguimos por un camino que discurre por el lateral del Anboto. Aquí ya pudimos contemplar nuestro objetivo: el Ipizte (1.062m.)

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Como ya os he comentado la ruta discurre bajo la mirada del Anboto, pero también va siempre pegada al río Errekaundi y cuando ya llevas una horita de caminata es cuando más puedes apreciar esto último, ya que toca cruzarlo unas dos o tres veces.

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La caminata es suave y casi sin enterarnos vamos ganando altura. Tras una hora aproximadamente, la ruta se va alejando del río y se adentra en un hayedo impresionante.

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Parece que estamos en una película de ficción con árboles que están a punto de hablar y paisajes donde puede aparecer un duende por cualquier parte

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otra más para deleitar los sentidos

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Este hayedo se encuentra exactamente en la vertiente oeste del Andasto y en menos de media hora a paso tranquilo alcanzamos el cordal de la montaña. Aquí el Anboto vuelve a adquirir todo el protagonismo, parece que estamos pegaditos a su cima.

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Ya no nos queda nada para llegar a la cima del Andasto. Continuamos un poco más por un sendero que aparece a mano izquierda

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Y realizamos una pequeñísima trepada para poder alcanzar la peña cimera. ¡Ya podemos decir que Mateo ha trepado!

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El cielo estaba completamente despejado y las vistas que nos afrecía el Andasto eran impresionantes pero Mateo estaba mucho más feliz descubriendo lo que son los buzones que contemplando el paisaje, ¡cosas de niños!

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Mateo aprovechó la parada para pegarse una gran pitanza compuesta por un puré de carne, patatas y verduras bien "calentito" y a continuación nos hicimos la foto de familia

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Como el tiempo nos acompañaba y la hora era buena, volvimos a coger la pista y nos dirigimos hacia el Ipizte por el collado de Zabalandi. El camino está muy bien señalizado y sigue pegadito al Anboto

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La nieve estaba presente desde el principio de la pista y eso hacía que el paisaje tomara unos tintes más bucólicos todavía

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Jorgito aprovechó la ocasión para explicarle a Mateo lo que es la nieve. Aquí van los dos subiendo poco a poco

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Después de caminar durante un cuarto de hora aproximadamente nos pusimos en el collado Zabalandi justo a los pies de la cima del Ipizte, donde hay un pequeño refugio.

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Poco a poco continuamos la aproximación a la cima

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Estábamos muy cerca de la cima pero la nieve cada vez era más blanda y pesada y a medida que nos acercábamos a la cima íbamos viendo que andar por el lapiaz con nieve y un bambino en la chepa no era la mejor idea, así que tras analizarlo minuciosamente decidimos que por hoy ya era bastante. La prudencia es la mejor amiga en la montaña. Así que poco a poco comenzamos el descenso.

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En el horizonte la silueta del Udalaitz, el Atxaurrutxugane y el Erdikoatxa. Precioso cresterio que recorrimos hace unos meses cuyo relato duerme el sueño de los justos. Y mas al fondo ¿puede ser el Txindoki? ...

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Y justo cuando comenzábamos el descenso pudimos comprobar la valentía de los vascos. Jorgito y yo nos quedamos pegados al ver subir a este ciclista. ¡Os juro que acababa de bajarse de la bici! Sin palabras...

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Para no bajar por el mismo lado, nos dirigimos al collado de Ipiztekoarriaga, justo en la otra parte y comenzamos a descender poco a poco.

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Pero de repente nos surgieron muchas dudas sobre si podríamos llegar al coche por el otro lado y sobre todo si podríamos hacerlo sin tener que caminar diez horas más. Así que ante la duda, nos decantamos por atajar por donde pudimos y volver a subir hasta el cordal del Andasto. Alguna nisiada teníamos que hacer...

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¡de nuevo estábamos junto a la cima del Andasto! ¿esto no cuenta por dos?

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Desde aquí sí que comenzamos a bajar y para no liarnos más lo hicimos por donde habíamos subido.

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Aprovechamos una vez más para contemplar la perfecta aguja pegada al Anboto

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Y volvimos a saludar a nuestras compañeras de camino

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Después de más de cinco horas de pateo, llegamos de nuevo a Arrazola, ¡las cervezas ya nos estaban esperando!

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