Sobre las once y cuarto empezamos a caminar por el GR11.1, con las botas de plástico metidas en la mochila y pensando que ya va siendo hora de pillarse unas de esas semirrígidas tan chulas.
No tardamos en llegar al desvío, que sale hacia la derecha (Noreste), bien señalizado con un gran mojón como se puede apreciar en esta pésima foto en la que he cortado la cima de la montaña de la derecha.
Poco después aparece el refugio de Ordelca, que pasamos de largo para no perder mucho tiempo.
A la vuelta de una loma podemos ver el camino que asciende hacia la Plana Mestresa, la verdad es que andábamos a gusto y a buen ritmo por aquí.
Una miradita atrás cuando empezamos a pisar los primeros neveros...
...que nos hacen ponernos las botas de plástico, justo antes de llegar a la caseta de Vernera, rayando ya los 2.000 metros de altura. El refugio está a 1.540, así que... ya nos queda menos.
Poco después llegamos hasta este magnífico paraje ante el que nos quedamos un rato boquiabiertos. Francamente bonito.
Hacia allá arriba nos dirigimos, una travesía nada complicada pero por prudencia nos ponemos los crampones, nunca se sabe cuando puede llegar un resbalón, ¿verdad Josemi?
Vamos ganando altura sin poder evitar mirar alrededor, lo mejor de todo es que estamos solos, el resto de gente que había en el aparcamiento ha subido por la vía normal.
Jorgito abre la marcha siguiendo una vieja huella...
...o abriendo una nueva en ocasiones
Mientras, yo no puedo parar de sacar fotos, como ésta en la que Andrés aparece con el macizo de Vernera detrás.
Ya casi hemos ganado el falso collado, el de verdad, el de Secús está un poco más arriba...
...allí.
Afrontamos estas palas con decisión y ganando altura progresivamente....
Hacia el Este, entre las nubes aparece la majestuosa figura del Midi d´Ossau, gracias por la correción Igertu,...

En la subida, el contraluz ofrecía preciosas imágenes...
...que yo me paraba a captar con la cámara, así de paso descansaba un poco porque, la verdad, iba ´bastante justito.
Y ahora aparece la última pala, la que lleva a la arista cimera. Muy bonito, pero con un puntito más de forma la hubiera disfrutado de verdad.
Arriba, el viento levantaba la nieve...
...y en algún momento alguna nube nos metió un poco el miedo en el cuerpo... como se adelante el temporal...
Pero no, el día seguía despejado y ya quedaba muy poquito. Superar esa cornisa...
...y plantarnos en la preciosa arista que nos llevaría a la cima. Allí va Jorgito. A mí al final me mordió el perro en el cuádriceps y tuve que parar a estirar un poco...
Pero al final llegué arriba donde nos hicimos la foto de rigor. Lo mejor de todo fue que cuando estábamos haciéndonos las fotos, apareció un tipo corriendo con un perro. Sí, llegaba a la cima corriendo, en zapatillas de deporte y camiseta... ¡Y nosotros allí con crampones, cortavientos y demás material! En fin, distintas formas de disfrutar la misma montaña.
Una panorámica con el Midi a la izquierda y... ayuda para identificar el resto de cumbres, por favor.
Iniciamos el descenso hacia el Sur...
...y en apenas dos horas ya estábamos llegando al refugio después de una gran jornada de montaña...
...que festejamos como dios manda. ¡Salud!














...aunque el cielo estaba cubierto, parecía que aguantaría un rato sin llover, así que cogimos buen ritmo y en algo más de tres cuartos de hora nos plantamos en el refugio.














