martes, 12 de mayo de 2009

Pico de Paña (1.354) Picos de Europa también tiene bellas pequeñas montañas

Este fin de semana, Cris, una chica con la que Andrés va mucho últimamente, le había sorprendido con un fin de semana romántico en un hotelito de Picos de Europa. Y claro, tan cerca de las montañas y... sin los amigotes.... eso no puede ser. Así que Mi hermano Jorgito y yo nos acercamos para acompañarles a dar un paseo por el monte. Que ya lo decía el gran Javier Krahe: "No todo va a ser follar...". El caso es que Cris ha empezado hace poco a escalar, pero lo ha cogido con ganas y además se le da bien. Si Mr.Churches lo tiene a bien, seguro que puede colgar algún reportaje de sus últimas salidas verticales... y de paso el del Spantik... y el de los Alpes de Austria...
Pero vamos a lo que vamos. Andrés, que se ha agenciado el libro 50 Montañas de los Picos de Europa, de David Atela, que ya ha sido nuestro guía particular en la Cordillera Cantábrica, y el primero que viene es el pico de Paña. Por cierto, que en la guía lo llama pico de la Peña y en el pueblo nos confirmaron que era Pico de Paña, tal y como figura también en el mapa de Adrados. Es una montaña bajita pero con una pinta imponente, digna de los Picos de Europa, que como primera salida para Cris no está nada mal. De hehco está bastante bien, no dejan de ser unos 900 metros de desnivel. Bueno, que salimos del pueblo de Colio con increíbles vistas a esa peña, cuyo nombre ignoro.
La ruta empieza remontando esta pista de pronunciada pendiente que nos obliga a empezar el striptease típico de estas fechas, que amanecen frescas pero que en cuanto sale el sol te cuecen.


Ganamos altura con rapidez y pronto tenemos bonitas vistas. Al fondo, Peña Sagra.


El calor empieza a apretar, y eso que anunciaban lluvias, y la cuesta, pues eso, cuesta.

Hasta ahora estaba oculta entre las nubes, pero en un momento dado, despeja un poco y aparece el Pico de Paña. Buena pinta tiene, sí.

Las nubes no paran de entrar y salir arremolinándose sobre la peña. A ver si tenemos suerte y cuando estemos por ahí arriba no está muy mal la cosa.

Paramos junto a este abrevadero. La peña de la izquierda es el pico de la Mora. Jorgito coge agua, picamos algo y echamos un vistazo al mapa, hay que seguir la pista hacia la derecha...



...por ahí. Está mal que yo lo diga, pero: ¡Vaya foto que te he hecho Jorgito!



Superamos el collado de los Pandos y vemos claramente por dónde sigue el camino. Cris anda con ganas y va la primera.



Abajo vemos los pueblos de Penduso y Trascoba y las nubes que cubren la costa hacia el norte.



Mientras, Andrés le saca una foto a estas vaquitas...



Jorgito sigue caminando. A Cris ya ni la vemos.

El camino remonta la pendiente siguiendo trazas de sendero que se entrecruzan por este paisaje de pináculos...



...que nos hacen sudar un poco. Al parar para recuperar un poco el aliento, miramos atrás y ahí está la Montaña Palentina desde el Curavacas hasta Peña Prieta. Un cordal que recorrimos en su día.


Cris, que es joven e impetuosa y acusa la inexperiencia, ha elegido mal el camino y ahora se queda un poco atrás.

Sobre las 12,00h llegamos al final de la canal. Llevamos como una hora y media andando.



Ahora sólo queda remontar la empinada ladera herbosa de la espalda del pico. Al fono, el Pico del Acero, que Andrés pretende subir luego, y más allá el Pico de las Verdianas, otra posibilidad de alargar la ruta.



Ganamos la cresta para asomarnos a los abismos de su vertical cara sur, la nuestra, protegida con una alambrada para que no se despeñen los animales.



Como la subida es durilla, me paro a hacer una foto a esta flor. ¡Que ya ha llegado la primavera!



Andrés me saca esta foto... sí, es un posado, ¡qué pasa!


Jorgito y Andrés se asoman un poco más arriba que yo....



...y Cris aprovecha para continuar en solitario hacia la cumbre. Andrés la retrata así. No si al final llegará la primera, menos mal que le hemos contado aquello de que la montaña no es una competición, que no gana nadie, que lo importante es disfrutar del camino...



En la cumbre hacemos la foto oficial. Desde el Morezón no había una foto de The South Face Extreme Nisio Team con compañía femenina...


...que siempre le da un toque de glamour a la cima. ¡Va por ti Vidal!


Vamos allá con el ya tradicional vídeo.
El día está magnífico y echamos un buen rato en la cumbre. Comemos un poco y nos deleitamos con las vistas. Jorgito se asoma a ver el mar de nubes...


...yo me asomo a ver el pueblo de Colio y la pista por la que hemos subido...



...y Andrés y Cris... ¡uy, perdón! Bueno, detrás de la feliz pareja está el Samelar.


Andrés, que no olvidemos, fue operado hace tres semanas de algo en una pierna que no es una variz pero que yo no sé explicar y él tampoco lo aclara poniendo un comentario en el blog, quiere seguir hasta el Pico del Acero. Le ha dicho el médico que le viene bien caminar para que se regenere el tejido vascular, o algo así. Pero el resto no estamos por la labor y queremos volver. De momento descendemos.

Todos tenemos nuestra excusa: a Jorgito le ha dado una pájara subiendo, a mí simplemente no me apetece y Cris dice que si luego se le hace largo y se cansa, a lo mejor no le apetece volver otro día al monte. Poderoso argumento, sí señor. Por cierto, que ya estamos abajo, de nuevo en el collado...



...y decidimos comprobar si se puede bajar por el otro lado, haciendo así una ruta circular. En el mapa no hay trazado ningún camino. El lugar es precioso y una vez más no nos hemos encontrado con nadie.


Allí va Cris, a asomarse hacia el otro lado, donde el Coriscao la espera...



...también llega Andrés al que saco una foto sacando una foto, qué paradoja. Al fondo Peña Prieta.


Y mientras dudamos si se podrá o no bajar por aquí, Cris se lanza sin pensarlo mucho. Ese es el espíritu nisio, sí señor.


Jorgito y yo esperamos un poco más arriba por si acaso no se puede. Es que no nos apetece volver a subir.

Al final sí se puede. Hay algo así como un sendero que seguimos pendiente abajo. Así que bajamos y nos detenemos un rato largo fotografiando buitres. Ésta es de Andrés.


Ésta es mía. Pero creo que Jorgito tiene una bastante mejor, a ver si me la pasa y la pongo por aquí.



Continuamos rodeando la base de la montaña.



Ahora el sendero es mejor. Andrés es feliz.

Pero se le acaba la batería de su cámara de fotos y me pide la mía para dar rienda suelta a su inspiración.



Me la devuelve y le hago ésta con Peña Sagra al fondo de este pasillo vegetal.

Poco antes de llegar al abrevadero donde enlazamos con el camino de subida. Yo también saco mi momento sensible del día...



...pero Andrés está en éxtasis y me pide de nuevo la cámara. Es lo que pasa cuando se juntan dos genios. Las ideas fluyen, la historia del arte progresa a pasos agigantados, el hombre evoluciona... y nosotros con una sola cámara...



Sufriendo un poco la cuesta abajo, sobre todo en rodillas y dedos del pie, regresamos a Colio, bonita la espadaña de su iglesia.



Y una vez más cumplimos el rito de tomarnos una Mahou. Obsérvese como Andrés y Cris posan para la foto, mientras que Jorgito, que es un poco nihilista, se la bebe directamente.

Por cierto, parece que lo del GPS del móvil no va mal del todo, así que aquí está el mapa de wikiloc y pinchando aquí el track y esas cosas.

jueves, 7 de mayo de 2009

Camijanes: mi primera vía de primero... poco a poco, poco a poco...

Parece que empieza a hacer bueno. Así que este martes, en lugar de ir al rocódromo, el amigo Ricardo me dijo que la gente se había ido a una escuela cerca de un pueblecito lamado Camijanes. Pues mucho mejor, damos un paseo, nos da el aire y tocamos un poco de roca.
La verdad es que la zona es muy bonita. Primero, hay que bajar por este bosque con cuidadito de no resbalarse porque el senderín tiene algo de barro...


...y en cuestión de un cuarto de hora llegamos a la pared. Están varios habituales del rocódromo como Edu Simal, que anda intentando desenganchar la cuerda de ese árbol...

Pili, que con los colores de su indumentaria perfectamente combinados trepa con esta plasticidad...

...total, que después de un rato de charla, nos acordamos que habíamos venido a escalar y nos ponemos a ello. Empezamos por una facilita, un IV, que Ricardo hace de primero y luego, allá voy yo. Esa mancha del pantalón a la altura de la nalga es de barro, me senté donde no debía. Qué no, que no es que me diera miedito subir tan alto...

...y menos con la cuerda por arriba. La verdad es que no tuve problema, sólo faltaba con un cuartillo, y la siguiente la hice de primero, colocando expreses y esas cosas. Fue mi primera vez y, como confesé por descuido a Merche... me gustó... pero que no salga de aquí, ¿eh?

Lo que tiene la escalada es que hay más tiempos muertos que en un partido de baloncesto, así que te puedes dedicar a fotografiar el paisaje que, por cierto, aquí era muy bonito, al lado del río.


Bueno, a ver qué hace la gente. Edu está ahí dándole al tema...

...y nosotros volvemos a lo nuestro. Ricardo abre esta de V+ sin mayores problemas, pero cuando me toca a mí, sí que me da problemas. En concreto, el pie derecho. Se me rompe una uña cuando estoy por ahí arriba y al meter la puntera en los huequillos de la pared veo las estrellas como en los tebeos. Me pregunto si seré un poco nenaza o es que para escalar bien eso tiene que doler así. Al final me bajo para poder recoger mi orgullo, que una vez más está por los suelos...

Nos acercamos a ver qué hace Merche y ahí está en esta vía, un poco "rara" como dijo ella, que sube por esta torrentera. La verdad es que da gusto ver escalar a esta chica. Anda que no me queda a mí por aprender...

...pero eso será otro día. Ahora toca recoger los trastos y volver para casa remontando esta selva esmeralda. Bueno, pues ahí hemos echado la tarde.

lunes, 4 de mayo de 2009

Monty Python: Expedición de peluqueros al Everest.

Ante la falta de actividad del último puente y a la vista de que nuestro idolatrado Mr.Churches sigue tomándose las cosas con calma con los dos reportajes que nos debe, aquí va esto. Trasteando por Internet he encontrado esta joya y la dejo por aquí para el solaz y disfrute general. En fin que es sólo para echarse unas risas... aunque una duda me asalta. Si esta expedición llegó hasta allí, ¿por qué no nosotros? Nada, nada, en cuanto hagamos un cursillo de peluquería por correspondencia... ¡The South Face Extreme Nisio Team se va al Everest!

Todo esto sea, por supuesto, con el mayor de los respetos hacia el gremio de los peluqueros. Por cierto, por si no lo sabíais, el amigo Jesusín Calleja, por ejemplo, no ha sido cocinero antes que fraile, pero sí peluquero antes que aventurero televisivo. Y él sí que consiguió subir al Everest.