jueves, 10 de diciembre de 2009

Montcorbison (2.174m) A ver si siendo más realistas...

Tras el sonoro frascazo del día anterior, en The South Face Extreme Nisio Team teníamos la moral por los suelos y queríamos hollar una cima, no tanto por quitarnos el barro de nuestro maltrecho orgullo, sino sobre todo por darle una alegría a la afición, que últimamente se lleva más decepciones que a la del Atlético de Madrid. Tras deambular por diversas carreteras a lomos de la que ya se conoce como "La Bala del Pirineo", el mítico ZX que Andrés le ha dejado a Gaspi para sus desplazamientos, llegamos a Vielha. Antes nos acercamos hasta el inicio de la ruta que sube al Turbón (2.492m) pero una vez llegamos muy tarde y decidimos seguir bajando la cota para tener más garantías de hacer cumbre. Así, con el libro 100 cumbre de los Pirineos, de Sua Edizioak, en la mano nos decidimos por Montcorbison, una cumbre asequible y más corta. La carretera de acceso a la Bassa d´Oles, inicio de la ruta, estaba cortada un kilómetro antes, así que dejamos el coche en la cuneta y empezamos a andar por el asfalto.

Este intrépido ciclista nos adelantó desafiando las placas de hielo de la carretera. "¡Ánimo valiente!", le gritamos como cuando pasa la Vuelta Ciclista.

No tardamos en llegar hasta la Basa d´Oles donde esta pista marca, ahora sí, el inicio de la ruta.

La verdad es que la cosa estaba bien para ir con raquetas, utensilios que Óscar y yo habíamos dejado en casa en solidaridad con Gaspi y Marta que no tenían. Afortunadamente, había una buena huella que iba ganando altura entre pinos.

Allí arriba, donde están esas dos antenas, está nuestro objetivo de hoy. Las previsiones para hoy eran medio malas, pero de momento aguantaba, no hacía mucho frío y las nubes altas no parecían de nieve.

La ruta bordea la base de la montaña hacia el oeste para buscar un collado. Pues nada, vamos para allá siguiendo la huella, así mucho mejor que ayer, donde va a parar...

...ahora la guía nos indicaba que teníamos que remontar en busca de la espalda de esa peña que aparece arriba. Pues eso, seguimos.

A Marta ya se le habían pasado los nervios del examen y caminaba con soltura. Recordemos que estaba en el examen final para su admisión en The South Face Extreme Nisio Team...

Al ganar nu poco de altura, iban apareciendo montañitas, esas están ya casi en Francia, y esta pareja de dos que daba una vuelta le dan un poco de color a la foto.

En un momento dado, las huellas giraban demasiado a la derecha y luego se daban la vuelta, como nosotros el día anterior, así que nos iba a tocar abrir durante un rato, con lo que nos fastidia a los nisios. Pero bueno, me tocaba a mí, así que decidí tirar derecho hacia arriba, por los pinos donde supuse, y supuse bien, que habría menos acumulación de nieve.

Así, ganamos la peña y vimos la pala que nos iba a tocar subir ahora. Comimos un poco de chocolate y seguimos adelante, yo me fundí, enseguida y le dejé a Gaspi, nuestro sherpa particular, que abriera huella, que para eso le pagamos.

También él se dirigió hacia los pinos, la verdad es que es un copión y un capitán de las sardinas.

Y ahora, tras pasar a la otra vertiente de la loma, un poco más venteada, ya teníamos la cima al alcance de los bastones.

Tras un rápido examen de las posibles vías de ataque decidimos darle un poco de nivel a la ascensión y pasando de buscar el cordal por la derecha, nos dirigimos de cabeza a la cara norte... sí ya sé que va contra nuestros supremos principios fundacionales, pero había que resarcirse del fracaso anterior.

La verdad es que desde abajo, esa pala de nieve no parecía tan inclinada...

...y sí que lo estaba, sí. De hecho, aunque sólo fuera por un tema psicológico y por ayudarnos un poc más, Óscar y yo sacamos el piolet, es que cada uno le habíamos prestado un bastón a Marta quien, por cierto, se comportó como una auténtica campeona teniendo en cuenta su nula experiencia en montaña invernal y el pésimo estado de la nieve unido a la inclinación de la rampa y a lo que resbalaba la hierba que había debajo. Ahí está Gaspi, ya en la arista, y el resto en los últimos metros de esta vía que, tras consultar los archivos de la FEDME y la certificación de Miss Himalaya, hemos certificado que se trata de una nueva vía, más que nada proque no hay nadie tan idiota como para subir por aquí. Creo que presentaremos esta actividad a la próxima edición de los Piolet d´Or.

Pues nada, un paseíto hasta la cima, fácilmente identificable...

...y foto de cima. Yupiiiiiiii!!!

Y vídeo.

La verdad es que se estaba a gusto allí arriba, las vistas no eran muy extensas pero se respiraba una paz... así, obnubiladito me quedé durante un rato... por allí debe andar el Aneto y las Maladetas...

Dedicamos un rato a comer diversas viandas, embutidos, quesos, chocolate, fruta y, como colofón unas nueces bañadas en chocolate que hemos descubierto recientemente, manjar de dioses, y que ya nunca faltan en nuestra mochila. Con esa caseta de los bomberos y esas antenas no es la cima más bonita en al que he estado, pero bueno...

...en fin, que ya tocaba irse para abajo. La verdad es que este descenso con Vielha a nuestros pies estaba chula.

...bajando nos dio por pensar que tal vez lo mejor hubiera sido subir por aquí, pero bueno.

Ya que estábamos, durante el descenso, empezamos a darle a Marta unas nociones sobre el uso del piolet y hasta Gaspi se animó a hacerle una demostración de lo que es una autodetención. La verdad es que la nieve te paraba sola de lo que te hundías, pero bueno, mejor menos problemas. Esta es la segunda toma, que en la primera no puse carrete, pero Gaspi encantado, así estrenaba su piolet nuevo, para sus nuevos crampones, tendrá que esperar un poco me parece...

El descenso era agradable, sólo un par de culadas de esas que pagan cervezas, y sin pérdida. Había que seguir recto hasta el pequeño laguito que hay en la Bassa d´Oles. ¡Anda! si con esa sombra que hace la montaña de hoy hasta parece algo...

...además el tiempo nos respetó, incluso, salió un poco el solecito para hacernos más agradable el paseo.

Guiados por nuestra intución, que con la inusual presencia femenina, se veía reforzada y echando algún que otro vistazo a la guía fuimos perdiendo altura...
...con unas vistas así de bonitas...

...hasta que llegamos de nuevo a la base de la montaña en una ruta perfectamente circular.

La laguna helada ofrecía esta gélida estampa a la que nos asmomamos antes de retomar la carretera y subirnos de nuevo a "La Bala del Pirineo"...

...que nos dejó primero en Vielha, donde tomamos una merecida cervecita, y luego en casa donde el tribunal examinador no pudo hacer otra cosa que conceder a Marta por unanimidad su camiseta de The South Face. Así de contenta recibió la codiciada distinción. A preguntas de la prensa internacional especializada, entre sollozos, respondió con un original: "que sean ellas mismas", a la no menos original pregunta: "¿Qué le recomendarías a las miles de chicas que quieren ser como tú?".

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Ni pico ni estany, barranco de Comalesbienes... y gracias: estrenando la temporada invernal por todo lo nisio

Puente de la Constitución Inmaculada y estreno de la temporada invernal para The South Face Extreme Nisio Team. Fieles al estilo que nos ha reportado una bien merecida fama a nivel internacional, los tres días de actividad se saldaron con dos estupendos fracasos y un monumental éxito. Tener al mítico Gaspar ubicado en El Pont de Suert nos proporcionaba un estupendo campamento base para aprovechar los días de vacaciones y allí, en su casa, nos plantamos el señor Navarro y un servidor el viernes por la noche. Además del inicio de la temporada, el fin de semana nos iba a servir para hacer las pruebas de acceso a una aspirante a ingresar en The South Face Extreme Nisio Team. Marta, que ya obtuvo unos buenos resultados en su evaluación en escalada como bien relató en su día Mr.Churches, quería demostrar que estaba preparada para estar a la altura de los más nisios en montañismo invernal. La verdad es que lo hizo desde el primer momento porque fue la última en levantarse y una de las responsables de que, para variar, empezáramos la jornada más tarde de lo previsto. Esta chica apunta maneras, sí señor. El caso es que la noche anterior habíamos decidido acercarnos hasta el Estany de Cavallers para tratar de subir a la Punta Alta de Comalesbienes, un tresmil bajito y, en principio asequible para empezar bien la temporada. Si ya íbamos mal de tiempo, nuestro gozo cayó una vez más al pozo, al ver que el acceso estaba cortado en Caldes de Boi y que nos tocaba hacer cuatro kilómetros más por carretera. Bueno, vamos para allá. Eran poco antes de las diez y yo ya intuía que hoy no alcanzaríamos la cima.

Además, en otra decisión bastante nisia, decidimos pasar de la carretera y seguir por un camino, que perdimos en diversas ocasiones, viendo cómo una pareja que caminaba por el asfalto salió más tarde que nosotros y llegó bastante antes al pie de la presa... Bueno, nuestro camino era más bonito...

Allí está la presa y antes de llegar a ella tendríamos que desviarnos para empezar a remontar el barranco de Comalesbienes...

...primero por una cómoda pista que en grandes curvas nos hizo ganar altura cómodamente...

...por cierto, no he dicho que si las previsiones para este día, el sábado 5, eran medio buenas, el día salió bueno entero...

...tras dudar en varios puntos sobre donde abandonar la pista, al final tiramos por la calle de el medio y afrontamos la inclinada subida por donde nos pareció mejor...

...la verdad es que no había mucha nieve, pero estaba todavía sin transformar y hacía nuestro avance lento y penoso. En estos dos adjetivos nada tiene que ver, por supuesto, nuestro pésimo estado de forma.

Mirando el reloj ya habíamos descartado hacer cumbre, pero bueno, llegar hasta los estanys de Comalesbienes, puede ser una buena forma de estrenar la temporada. Además el sitio era espectacular y el día más.

El barranco se iba estrechando y Gaspar seguía abriendo huella, que para eso le pagamos, la nieve blanda y paposa llegaba ya por la rodilla a pesar de que buscábamos las zonas en las que teóricamente tenía que haber menos acumulación...

Aunque nuestra primera intención fue salir del barranco por una canal en la que relucía un poco de hielo, esa gran flecha roja pintada en la roca nos hizo tomar el camino que nos indicaba...

...sin embargo, lo que en verano debe de ser una senda que se estrecha y encajona entre las peñas, ahora era un embudo repleto de nieve en el que Gaspi trataba de progresar con más pena que gloria...


...además creo que nos equivocamos y seguimos la canaleta demasiado hacia arriba, tal vez una vira cubierta de nieve, que la verdad no nos inspiraba ninguna confianza, era el camino bueno. Era casi la una del mediodía y no veíamos la cosa nada clara. Nada, que también nos quedábamos sin ver los estanys...

Al principio ligeramente abatidos, pero después satisfechos por haber tomado la decisión correcta de darnos la vuelta y por haber dejado una vez más el listón lo más bajo posible, emprendimos el regreso. Lo hicimos sin más contratiempos que una bonita culada en la nieve protagonizada por mi humilde persona, lo que, siguiendo la tradición nisia, supone pagar una ronda de cervezas al resto del grupo.

Y así, tras comer las deliciosas viandas que llevábamos en la mochila, con unas preciosas vistas al Comaloforno y a los Besiberris, regresamos al coche, esta vez sí, por la carretera, valorando el nisio comportamiento de Marta, que pasó la primera prueba práctica con nota. Lo dicho, esta chica apunta maneras.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Pisando nieve por el circo de Colomers

Cuando David me dijo que quería comprarse unos crampones, enseguida pensé en una buena manera para estrenarlos. Recordé a un viejo amigo que nos los solía pedir para oxigenar el suelo. De vez en cuando, en una soleada mañana de domingo, se los ponía y daba agradables paseos por su jardín, obteniendo excelentes resultados. El verdor conseguido provocaba la envidia en los vecinos más celosos. Sopesé esta posibilidad, pero inmediatamente la rechacé sospechando que me podría crear una fama no deseada. No seré el único en pensar que, evidentemente, cosas más raras se han visto, pero al final propuse un estreno más clásico. Gaspar me había dicho que unas semanas atrás había caído una buena nevada en el Pirineo y que aún quedaba algo. Nos decidimos por una ruta en Aigüestortes, mas concretamente entre los estanys del circo de Colomers, ya que, si no coges afición caminando entres sus lagos helados, mejor devuelve los crampones. Las previsiones no eran buenas, una vez más, daban 65% de precipitación, pero muy pocas nubes vimos a lo largo del día. Tendrán que esforzarse en atinar más, sobre todo ahora que un juez puede decir que es una imprudencia salir al monte con previsiones de mal tiempo. Pero vamos a lo importante, nuestra ruta comenzó en Bahns de Tredos, lugar al que llegamos sobre las 10 y por el Valle de Arán. A los pocos minutos caminando ya teníamos un bonito puente para fotografiar.



El día esplendido y el frío mañanero, pronto desapareció gracias al sol.



Siempre que paseo por Aigüestortes alguien menciona su parecido con Canadá… y todos asentimos convencidos, aunque nunca hayamos estado en Canadá…



Era agradable pasar del frescor de la sombra de los árboles al calor directo del sol.



Nuestro plan era, llegar primero al lac de Colomers y luego por la GR11 hasta el lac Long y luego al Lac Obago y de lac en lac hasta que se nos hiciera de noche… y mientras, sacar fotos de alto grado de sensibilidad…



No conozco el lugar pero así mirando el mapa diría que el monte del fondo forma parte de los picos de Lossa.



Nuestro camino transcurre a la derecha de una buena pista que se acerca bastante a Colomers, luego nos enteramos que en estas fechas se puede transitar en coche, en verano por supuesto no. Nos hubiera quitado una horita de subida, con su correspondiente bajada.



Esta imagen bien podría llevar el título de interesante conversación con el Tuc Gran de Sendrosa al fondo, si es que he acertado con el nombre…



Al poco, llegamos a la presa de Colomers y fotografié lo que pensé era el refugio, me equivoqué éste queda un pelín más metido…Hay unas cuantas construcciones, alguna función tendrán espero.



¡Qué lugar!



Buena temperatura, nada de viento, era un auténtico disfrute para los sentidos.



Un enorme cartel a la izquierda indica la GR11 y el camino hacia el refugio de Saboredo, nosotros quizá absortos por la belleza que nos rodeaba, una vez más hicimos lo más difícil… perdernos. Terminamos en los “cortaos” como se pude ver en la imagen.



Eso sí, ante la crítica situación, nuestro infalible sentido de la orientación, nos indicó que pasando un pequeño collado volveríamos al buen camino.



Y así fue… Probablemente hubiera sido más fácil sacando el mapa…



La verdad es que tomáramos la dirección que tomáramos el lugar era espectacular.



Ahora, sí sacamos el mapa, un pequeño rodeo y al Estany des Cabidornats.



En nuestra imaginación, como es libre, pensábamos que igual hasta nos subíamos un monte. Creo que el del fondo es el Ratera.



Postal tras postal…



Y por supuesto, como a mí me gusta… tomándolo con calma.



La nieve estaba perfecta, lo suficientemente dura como para caminar sin problemas.



Y que decir de esto… una vista hacia el Lac Long



Las nubes aparecían tímidamente… al fondo, el pic de Ratera.



Y volviendo la vista atrás…



La nieve, que hasta este momento había estado en óptimas condiciones, nos obligó a poner los guetres… Bueno así David aprende lo que tira esto de caminar con nieve hasta las rodillas.



Fue un tramo, pequeño… pronto comenzamos a bordear el Lac Obago.



Más o menos a esta altura, decidimos abandonar las señales de GR y tirar hacia arriba, sin rumbo… sin rumbo por el mundo…



La nieve se ponía más dura. Era un buen momento para que David estrenara sus crampones como dios manda.



Ahora, pasábamos pequeñas lagunas cuyos nombres desconozco. David se iba acostumbrando a los pinchos, me refiero a los crampones, a los otros se acostumbra uno rápido.



No puedo decir con exactitud en que lugar nos encontrábamos, pero creo que cerca del Tossal dels Ossos, más o menos rodaríamos los 2.500 metros, cuando nos dejamos llevar por las exigencias de los estómagos, habíamos comprado unos chorizos en el pueblo y su correspondiente barra de pan que Gaspar llevaba en la mochila a falta de piolet, no podían esperar...



Una vez satisfechas nuestras necesidades culinarias, comenzamos un descenso no menos espectacular.



Yo, con una cámara prestada, buscaba buenos encuadres, Pere había dejado el listón alto…



Por exigencias del guión, nos tenía que caer la noche caminando, por tanto me esperé para sacar unas cuantas fotos desde arriba, no había prisa.



Desde aquí se podía apreciar el fondo del circo, con el Gran Tuc de Colomers al fondo. Pues le ponemos una X en pendientes.



Gaspar y David seguían con su descenso vertiginoso.



Y ya caminábamos con las luces del atardecer.



Otra foto sin bicho.



Y aquí la luna sobre el Tuc Gran de Sendrosa.



Como siempre, qué imágenes te brinda el monte cuando llegas tarde al coche.



Y con la sensación de haber aprovechado totalmente el día. Era inevitable, la primera vez que viene David con The South Face… pues se llega de noche… y con luna, para que repita…