domingo, 4 de mayo de 2008

Tres Provincias (2.499m) de rebote con canal disfrutona de regalo

Hace tiempo que tenemos una cuenta con Peña Vieja. Bueno, en realidad es una cuenta pendiente con nuestra propia idiocia, pero es más fácil echarle la culpa a otros... El caso es que aprovechando el puente del 1 de mayo. Mr.Churches y un servidor decidimos saldar esa cuenta. Nuestra intención era salir de Palencia sobre las 8,30h, coger un teleférico sobre las 10,30h y subir por la Canalona. Nada más lejos de lo que después sucedió.
Al final, salimos a las 8,45h, paramos a echar gasolina, un rebaño de vacas nos tuvo un buen rato parados bajando el puerto de Piedrasluengas y al llegar a Potes nos encontramos un atasco que no hizo atravesar el pueblo en unos 20 minutos. Al llegar a Fuente De, se nos cayó el alma a los pies, eran casi las doce y allí había unas diez millones de personas. La espera para subir sería de más de una hora y, cuando oímos como llamaban a la gente por megafonía en función del número de lista de espera (iban por el 700), decidimos que allí no nos quedábamos. Ni siquiera nos bajamos del coche, dimos media vuelta y enfilamos hacia el puerto de San Glorio.
Peña Vieja va a esperar y nosotros vamos a volver, como Jojo y Loretta:
Nada que ver. Allí no había nadie. Bueno sí, un coche además del nuestro. Lo malo es que era un poco tarde. Bueno, muy tarde... sobre la una del mediodía. Pero, qué más da queríamos andar tranquilos por el monte... ya nos daríamos la vuelta cuando tocara aunque no llegáramos a Peña Prieta, que se había convertido en nuestro nuevo objetivo.
Metimos botas de plástico, crampones y piolet en la mochila porque arriba se intuía nieve, sobre todo en la vertiente norte, y para allá que nos fuimos tan contentos. Como para no estarlo aquel monte de ahí enfrente se conoce como Las Tetas...
La distancia engaña, pero desde el coche, que dejamos justo donde se cruzan esas dos carreteras, la de San Glorio y la del Collado de Llesba, hay casi 400 metros de desnivel hasta este lugar. Así cogimos altura rápidamente y no tardamos en ver, más allá del Coriscao (a la izquierda) los Picos de Europa. Allí, estarían todos esas miles de personas disfrutando a su manera de la montaña. Nosotros lo hacemos de otra... como dice el nuevo eslogan de The South Face Extreme Nisio Team: "Nunca paramos de huir de las montañas masificadas".
Total, que en algo menos de una hora nos asomamos aquí y pudimos ver las cumbres de Fuentes Carrionas, con Peña Prieta a la izquierda y el Cubil del Can continuando el cordal.
También nos asomamos al recoleto valle de Naranco...
Íbamos alegres y felices en nuestra soledad. Además el día soleado pero no excesivamente caluroso acompañaba...

En esas que, tras pasar la Portilla de las Yeguas, Andrés, que es un observador nato se fijó en una canal nevada que ascendía allí enfrente. Se le pusieron los ojos como platos y aunque no llegó a babear, sugirió: "podríamos hacernos esa canal..."
Yo, que soy de natural prudente tirando a cobarde, le dije, vamos a ver qué tal está la nieve y si eso...
Así que, al llegar a la collada de Robadoiro, nos calzamos las botas de plástico y dirigimos nuestros pasos hacia la canal que ascendía en vertical y luego giraba un poco a la derecha. La nieve estaba blanda, normal para ser las tres de la tarde, pero la canal estaba muy bien orientadita al Norte y guardábamos esperanzas de que allí estuviera más durita.

La cara Norte de Peña Prieta nos hipnotizaba... "Es algo así como un Eiger en pequeño", me dijo Andrés. Juzguen ustedes mismos.

Para llegar a la base de la canal hicimos este pequeño tubo, más que nada para no perder altura...
...y en poco más de media hora estábamos llegando. Sí que tenía ganas Andrés, sí. Iba abriendo huella como una máquina.
Para afrontar la canal, nos pusimos los crampones y para allá que nos fuimos.


Pronto vimos que la nieve estaba en perfectas condiciones y nos dispusimos a disfrutar...



Andrés tiraba de primero sabedor de que ese trasero trabajado a base de mover el esqueleto en las discotecas más exclusivas es uno de sus lados buenos...
No me acordé de mirar el tiempo que tardamos en hacer la canal, pero sí eché un ojo al altímetro y serían algo más de cien metros con 40º de inclinación, un poquito más en algunos tramos. Facilita pero con un poco de ambiente para alegrarnos un día que había empezado de aquella manera.
Al llegar arriba, también Andrés me inmortalizó a mí, pero él, en cambio, me sacó uno de mis peores ángulos: éste en el que se ve como la alopecia avanza inexorablemente hacia una victoria segura. La canal desde aquí, parece algo y todo.
Ya me queda poco para salir....
Andrés ya está arriba y me hace un par de vídeos...
...vaya ambiente...
...efectivamente, al llegar arriba... frente a nosotros... la vertiente norte de Peña Prieta de la que Andrés se enamoró al instante. Empezó a trazar líneas blancas verticales con los ojos y tuve que pararle los pies. Poco a poco, compañero, poco a poco... a ver si para el año que viene...

Aun a riesgo de ser pesado, voy a poner otro vídeo de la salida de la canal. Es que nos lo pasamos tan bien...

La verdad es que el espectáculo era impresionante mientras caminábamos por el cordal de regreso a la arista por la que va la ruta normal hacia Tres Provincias y que habíamos abandonado, acertadamente, para hacer nuestra canal. Por cierto, que ignoramos si tiene nombre, así que si alguien quiere instruirnos, es libre de hacerlo. Quedaremos agradecidos.
Para volver al cordal había un pequeño paso, sin peligro, pero muy alpino...

Andrés me inmortalizó a mí en plena faena para superar este tramo de nieve... ...con una pequeña cornisa que franqueamos sin problemas, es más, Andrés lo hizo con esta cara de felicidad.
Y como todavía eran las 18,30h, decidimos acercarnos hasta Tres Provincias, cuya piramidal cima podíamos ver al final de este cresterío que, si en su cara Norte tiene este fiero aspecto...

...obsérvese lo redondito de sus formas y la casi total ausencia de nieve en la ladera orientada hacia el Sur y, de paso, obsérvese el paisaje que nuestros ojos contemplaban. Extasiaditos íbamos.
Pasamos junto a las Agujas de Cardaño...
...con la Norte del Espigüete al fondo...
...hasta que llegamos a la cima de Tres Provincias, de 2.499 metros, y punto en el que convergen las fronteras de Cantabria, León y Palencia. De ahí su nombre.
Nos quedamos con las ganas de acercarnos de una carrerita hasta Peña Prieta, aunque sólo fuera para ascender su cima Sur, conocida como Peña del Infierno, que con 2.536 metros es la más alta de Palencia, la principal queda íntegramente en Cantabria. Ya la hemos subido, pero fue antes de que nos diera la tontería de hacer Los techos de España y no tenemos foto, y como No foto=No cima...
Y aquí empezó la orgía fotográfica de Andrés. No paraba el tío. Aquí, miraba hacia el Sur, al valle de Cardaño con el Espigüete al fondo.
Con una sonrisa bobalicona en la cara emprendimos el regreso a buen ritmo. Por lo menos hasta que Andrés me comunicó que se le había reproducido una vieja lesión en la planta del pie. Esto nos obligó a ir un poco más despacio. Pero no nos importaba, así podíamos recrearnos más en estas vistas...

...o en éstas

Estaba atardeciendo y miraras hacia donde miraras las últimas luces del día daban al paisaje un aspecto impresionante.
Ya en Robadoiro y otra vez con las botas de treking puestas, Andrés echó un último vistazo a la canal...
...luego otro hacia la mágica atmósfera que nos invadía al otro lado... ...justo antes de que el final de la jornada nos deparara un nuevo regalo. Es lo que tiene salir tarde... A veces, ser nisio también tiene sus ventajas...

martes, 29 de abril de 2008

Moncayo (2.316m) desde Cueva de Ágreda

Bueno, nos habíamos quedado bajando de Góriz a buen ritmo y con la decisión de hacernos el Moncayo antes de volver a casa. La bajada hasta la pradera de Ordesa nos llevó apenas cuatro horitas y en un periquete estábamos montados en el coche camino del sur: Torla, Biescas, Huesca, Zaragoza... y un bonito pueblo de no menos bonito nombre donde no pude evitar hacerme un retrato de esta guisa. Ególatra que es uno. Sobre las siete de la tarde llegamos a Ágreda, en Soria, pillamos habitación para dos (camas separadas, por favor) en el Hostal Doña Juana. Muy majetes, nos dieron una con vistas al Moncayo (y a la gasolinera) y tras tomar unas cervezas y unas raciones por el pueblo nos fuimos a dormir.
A las siete y media nos levantamos y tras desayunar con calma, nos fuimos hasta Cueva de Ágreda. Aquí dejamos el coche para empezar a caminar. Terminamos de preparar la mochila, nos untamos bien de crema para el sol que se preveía y, sin más, sobre las nueve y media empezamos a andar. Y para acompañar voy a poner esta canción, que tengo yo hoy el cuerpo de Beatles:
Primero entre unas huertas, siempre con la cumbre del Moncayo al fondo, que por esta vertiente sólo tenía unas manchas de nieve...
... y luego por esta pradera, que se aprovecha como campo de fútbol. Arriba enlazaremos con la pista que, tras atravesar un bonito y espeso robledal, nos llevará hacia el valle del río Mulas, que baja desde el Moncayo.
El camino no tiene pérdida. Sólo hay que seguir las marcas de GR, que aparecerán por doquier. Por cierto, con esa mochilita, sí que se andaba bien...
Tras salir del bosque el camino coge un poco más de inclinación, pero siempre por un sendero cómodo y bien marcado. El rumor del agua que baja del deshielo hace más bonita la marcha.

Al lado del riachuelo nos encontramos esto. Efectivamente, son restos de un avión. A lo largo de la subida hallaremos más piezas. Sí que me suena algún accidente aéreo por esta zona, pero recuerdo exactamente cuándo. Se admite cualquier información que complemente mi ignorancia.
Al llegar a este punto, dudamos si irnos hacia la izquierda y atacar la cumbre desde el Collado de Castilla o seguir por el marcado sendero.
Aquí, las marcas, sobre la piedra de abajo aunque poco visible por el reflejo del sol, nos indican claramente que crucemos el arroyo y tiremos hacia arriba.
Sin embargo, la vaguada había acumulado nieve y, como ya habíamos sobrepasado la dosis máxima semanal en los dos días de Ordesa, preferimos desviarnos un poco. Además, Navarro llevaba zapatillas de treking poco impermeables.
Al final, nos salimos completamente del camino y tiramos to´tieso pa´rriba. Allí al fondo va Navarro... y decía que no iba muy fino, el traidor.


Óscar se fue a ganar la redondeada arista, mientras yo tracé una directa a la cima por la incómoda pedrera.

Aquí, me espero para colocarnos un forro polar de los finos, que empezaba a dar el aire. La verdad es que las vistas eran magníficas. El valle que acabamos de recorrer, con las dos grandes curvas que hace el río, el pueblo de Cueva de Ágreda, los campos de cultivo, Castilla...
Y en poco más de dos horas y media llegábamos a la cima...
Foto en la cima. Creo que aquí había una imagen de la Virgen del Pilar, colocada por los mañicos. No sé que habrá sido de ella. Los guantes que llevo son cortesía del Sr.Navarro, que a mí se me olvidaron en el coche... y corría peligro de quedarme sin dedos...¡joder con el viento!
Y el vídeo en el que se aprecia cómo sopla el proverbial cierzo del Moncayo, lo que no se aprecia, a pesar de meter un poco el zoom, son las vistas de los Pirineos y de las Sierras de Urbión y la Demanda que teníamos.


Nos resguardamos del viento en este vivac y sacamos el jamón ibérico, de Guijuelo por supuesto, que habíamos llevado para la cima del Perdido, pero en fin... nos supo igual de bueno y nos sirvió para hacer un guiño a posibles nuevos patrocinadores...
Tras echar una conversación y compartir las dos últimas lonchas de jamón con dos navarricos que subieron por la parte zaragozana, nos fuimos para abajo con un ojo puesto en la pedrera y otro en el maravilloso paisaje.
El descenso nos brindó fotos tan bonitas como ésta...
No tardamos en llegar al sendero del valle, por el que avivamos un poco el ritmo. Sin necesidad de infringir las normas de tráfico íbamos a estar en Palencia a media tarde, justo para dar un paseo con nuestras contrarias... lo que a buen seguro nos hará ganar unos valiosos puntos. Sí, de esos canjeables por días de montaña con los amigos. Qué sabios somos...
A poco más de diez minutos del pueblo nos encontramos con este pastor que echaba el día con sus ovejas por estos parajes.

Charlamos un rato con él y retomamos nuestro camino.

Tardamos una hora y media en bajar. La verdad es que me ha sorprendido esta montaña. Me esperaba una ruta menos bonita, me alegro de haberme equivocado.

lunes, 28 de abril de 2008

Pirineismo al más puro estilo The South Face

Demasiada nieve, mucho peso en la mochila y una paupérrima preparación física. Partiendo de estas premisas sólo podíamos vivir unas jornadas en Pirineos al más puro estilo The South Face. Dos de los más selectos miembros del Extreme Nisio Team: el Sr. Navarro y un servidor, nos fuimos a Ordesa el 23 de abril para subir al refugio de Góriz y, desde allí, atacar todas las cumbres posibles, desde el Taillón hasta el Perdido. Bueno, ésa era, al menos, nuestra intención.
Salimos de Palencia a las 7,30horas y sobre las 13,30 horas estábamos en la pradera de Ordesa dispuestos a comernos el mundo, esta pequeña parte del mundo por lo menos.
Sabíamos que las mochilas pesarían, porque cinco días allí arriba implicaban mucho peso: raquetas, piolet, crampones, botas de plástico, ropa técnica y de abrigo, ropa de recambio, comida para llevar durante el día... vamos que pesaban como dieciséis toneladas
En fin, que así salíamos sobre las 14,00horas del aparcamiento, con buen paso, que había ganas...Éramos conscientes de que no era muy pronto, pero teniendo en cuenta las horas de luz y que en verano hasta Góriz se tardan unas cuatro horas y media... En cualquier caso íbamos a buen ritmo aunque era inevitable detenerse a hacer fotos. Qué sitio más bonito.
A cada vuelta del camino te encontrabas una nueva pequeña maravilla que había que inmortalizar...
...una nueva pequeña maravilla..
Hablando por teléfono con los chicos del refugio nos habían dicho que había riesgo de avalanchas 5, o sea, el más alto. Eso hubiera bastado para echar atrás a cualquiera, pero no a dos aguerridos miembros de The South Face Extreme Nisio Team, además, ya habíamos pedido los días en el curro y, para quedarnos en casa...
A medida que ganábamos altura la nieve iba aumentando de espesor. Aquí a unos 1.650 metros, justo antes de las Gradas de Soaso... Por cierto, el que está detrás de esa mochilaza soy yo.
Las Gradas de Soaso... sin palabras...
...y en llegando al circo, con el Perdido allí arriba.
De repente un estruendo nos sorprende. Giramos la cabeza y... esto debe de ser eso de riesgo de aludes 5...
...en el vídeo se ve un poquito mejor.
Bueno, que, entre ponte bien y estate quieto, llegamos a la cascada de Cola de Caballo sobre las 18,00h. Unos sarrios nos observaban como pensando: "pero dónde vais, almas de cántaro".

Yo todavía llevaba puestas mis viejas chirucas de treking y su Goretex ya no es lo que era. Así que, paradita para comer algo y cambiarme de calzado que aún queda lo mejor.

Afrontamos las clavijas con un poco de respeto al principio, sobre todo por el peso de las mochilas. Pero, superado el primer tramo y una vez cogido el truquillo, el resto fue disfrutón, la verdad. Y si no miren ustedes cómo se lo pasa el Sr. Navarro, que es de natural reservado.
Al salir de las clavijas nos pusimos las raquetas de nieve. Fue justo después de que yo me hundiera hasta el pecho en un mal paso. Caía la tarde sobre el valle de Ordesa y yo empezaba a preocuparme...
...el refugio estaba ahí al lado, pero la nieve estaba muy blanda, normal a esas horas de la tarde (eran casi las siete) y hasta con las raquetas nos hundíamos hasta las rodillas, normal con el peso que llevábamos en la chepa.
Pero bueno, siguiendo unas huellas del día anterior y con las fuerzas bastante justitas, por fin vimos el refugio allí al fondo. Dejadme que haga memoria... A ver... No, definitivamente nunca me había alegrado tanto de llegar a un refugio de montaña.
En fin, que después de siete horas y media, llegamos con las últimas luces del día y antes de entrar a devorar la cena que amablemente nos prepararon a pesar de ser las 21,30h nos hicimos esta foto. Navarro estaba bastante cansado. Como dijo el forero de Mendiak Javierh cuando se subió el Teide desde la Playa del Socorro: "Os juro que estaba sonriendo".
En el refugio sólo estaban los dos guardas (encantadores, por cierto, así da gusto) y dos chicos ingleses. Habían llegado el día anterior, las huellas eran suyas. Iban con zapatillas de treking y equipo de acampada, ni unos míseros bastones... nos contaron que habían salido a las nueve de la mañana y habían llegado a las nueve de la noche. ¡Doce horas! Empapados y hundiéndose hasta la cintura en la nieve. Inmediatamente saqué un par de formularios y les alisté en The South Face Extreme Nisio Team. Estoy a la espera de que manden dos fotografías de carnet.
Nos pasamos la cena rumiando qué podíamos hacer al día siguiente. Los guardas nos dijeron que a un 3.000, ni locos. Ni Punta de las Olas, ni leches, que, como mucho hasta Punta Custodia o Punta Tobacor. Eso madrugando un poco para pillar la nieve un poco dura, porque en cuanto entrara un poco la mañana... otra vez a pisar sopa. Y como la cosa no iba a estar mejor, en cuestión de riesgo de aludes y de transformación de la nieve, hasta el domingo por lo menos, con gran dolor de nuestro corazón, tomamos la decisión de bajarnos. A la mañana siguiente, viendo el pedazo de día que salió y mirando hacia las cumbres nos costó ponernos en marcha. Incluso ya caminando hicimos un par de amagos de quedarnos... pero la prudencia pudo más. Ya volveremos por aquí en mejores condiciones.
Una vez más el espectáculo era impresionante. Bajábamos a buen ritmo...
... aunque paramos para despedirnos de la Cola de Caballo...
...y nos dedicamos a disfrutar de la delicia de caminar completamente solos por este lugar inigualable.
Ya habíamos decidido que, de vuelta a casa, pararíamos por Soria para subirnos el Moncayo.