Y a eso de las nueve y media empezamos a caminar. Los primeros repechos, con calma que lo de hoy va a ser largo.
La mirada atrás, hacia el bosquecito que hay detrás del refugio nos da una excusa para detenernos.
Más de una excusa. Al fondo, girones de nubes se agarran al Txamantxoia.
Seguimos ganando altura. Las nubes juegan con las cimas y nos tapan el Mallo de Acherito que debe de estar por allí.
Llegamos a la bifurcación que lleva a la cabaña de Linza. Nosotros seguimos hacia el collado del mismo nombre. En esta ocasión, qué raro, no nos hemos olvidado el mapa. Más tarde, cuando empiece a picar el sol, comprobaremos que nos hemos olvidado el sombrero.
Aquí, el camino pasa por un tramo de roca viva, pulidita y además mojada. Ponemos un poco de cuidado y no hay problema.
Ya vemos el collado de Linza y una cima que aparece detrás. Dudo, ¿será el Auñamendi?
No, no puede ser, el Anie está hacia el otro lado. Miro el mapa y... tiene que ser el Petrechema (Petrachema pone en mi mapa de Alpina) o Pic d´Ansabère, para los franceses, que están justo al otro lado.
Y desde el collado, hemos tardado una horita y media, vemos este impresionante panorama y también todo lo que nos queda por andar... la Mesa de los Treyes, Hiru Erregeen Mahaia en euskara, está tapada por las nubes. A ver si en lo que llegamos se han ido, pensamos.
En el vídeo, a pesar de su pésima calidad, se ve mejor.
Rodeamos la Foya Solana y ascendemos ya por terreno kárstico. Esto con nieve tiene su peligro.
Siguiendo mojones vamos avanzando por trazas de senda...
...hasta que por fin vemos, allí al fondo, la Mesa. Esto ya está hecho, el techo de Navarra, no se nos escapa.
Siguiendo hitos bajamos hasta el sendero y otra vez a subir. Primero por este cómodo camino aunque también por incómodos caos de rocas que los mojones nos ayudan a franquear.
La ascensión no es excesivamente dura, pero sí se nos está haciendo larga. Yo no descansé bien y tengo un pequeño pinchazo en el bíceps femoral y Navarro hace cinco meses que no sale al monte, desde que estuvimos en Ordesa, me recuerda. Pues nada, con hacer un descansito, arreglado.
Continuamos y la cercanía de la cima nos hace avivar el paso...
...pero las impresionantes vistas nos invitan a tomárnoslo con calma. Las Agujas de Ansabère...
...y esa silueta que se distingue al fondo... ¡El Midi d´Ossau! La montaña está muy lejos, pero oigo algo... me llama... me está llamando... en cuanto reclute a unos cuantos miembros de The South Face Extreme Nisio Team, nos vamos para allá.
El sol no está en la mejor posición y nos obliga a hacer contraluces para sacar las fotos, pero algunas pueden valer.
Ya estamos en el colladín que da acceso a la mole de la cima. Vamos, que ya estamos.
Sólo hay que coger una senda que va a edia ladera, fijarse un poco en los mojones que nos llevan a esta canaleta y...
...directos a la cima. Una más o una menos, según se mire, del proyecto 50 provincias-50 montañas. En el buzón de la cumbre dejé una tarjetita, el que la encuentre que me escriba un comentario. Habrá una sorpresa para él. Si eres tú, pues enhorabuena, compañero. Déjame un mensaje y me pondré en contacto contigo.
Hago un vídeo y casi me quedo sin batería. Así que no hice muchas fotos de la cima. Las típicas de la estatua de an Javier, del castillito. Pero bueno, en el vídeo sale todo.
Tardamos unas cuatro horas en subir. Contando paradas para comer, descansar, hacer fotos, etc... en la cima, donde coincidimos con una pareja vasca, también comimos algo. Sobre las dos y media empezamos el descenso por el mismo sitio, así que poco que contar. Que tiramos algunas fotos más...
...que pudimos ver el Mallo de Acherito...
...que la luz seguía sacando los colores al bosque...
...que nos encontramos un rebaño de ovejas en la última curva del camino...
...y que en dos horitas y media estábamos de vuelta en el Refugio de Linza.
La ruta se nos hizo un poco larga, durilla, pero al final el tiempo nos respetó con un gran día y descubrimos un lugar precioso al que tendremos que volver, porque le hemos puesto una cruz al Petrechema, al Mallo de Acherito... y al fin y al cabo hay que disfrutar de lo bueno que tiene la vida, ¿no?