martes, 16 de febrero de 2010

Inicio a la espeleología: las entrañas del cañón de Río Lobos

Aunque parezca mentira, después de más de un año, Jorge y yo todavía teníamos pendiente el regalo de boda más original que nos hicieron en tan señalada fecha, debíamos gastar un bono de aventura de Smartbox que se podía realizar en cualquier parte de España. El problema es que como somos "nisios" para todo, habíamos apurado al máximo el tiempo de validez del regalo y sólo nos quedaba el fin de semana de San Valentín para aprovecharlo. Así que nos decantamos por practicar algo "cerca" de casa y lo que más nos llamó la atención fue el inicio a la espeleología en la cueva Galiana, que está situada en Soria, concretamente en el cañón de Río Lobos.
Se trata de una cueva inmensa que hasta hace unos 20 años estaba abierta al público pero que finalmente optaron por restringir su acceso ya que todo el mundo hacía lo que le daba la gana dentro, según nos comentaron, cuando se tomó esta decisión se sacaron hasta tres camiones repletos de basura del interior, algo increíble. En fin, que en la actualidad para poder visitar esta maravilla hay que hacerlo con un guía. Nosotros cogimos Soriaventura y la verdad es que funcionan muy bien, son serios y económicos (aunque en nuestro caso era gratis, que mola más!). La cueva Galiana ofrece muchas alternativas, hay rutas en su interior para todos los niveles, pero la más sencilla y la más habitual es la Galiana baja. Se trata de un inicio a la espeleología muy interesante ya que es muy sencillo pero extremadamente bello y te permite hacerte una idea de lo que supone practicar este tipo de deporte. A las 10:30 quedamos en el parquing del cañón de Río Lobos con la empresa de Soriaventura y desde allí nos desplazamos hasta la entrada de la cueva, que se encuentra en medio de la carretera, justo donde nace el río Uceda...
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Una vez aparcados los coches, el guía que nos acompañaba, Rubén (un chico muy majo por cierto), nos dio a cada uno un mono y un casco con una lámpara de carburo, que son los únicos elementos indispensables para poder acceder al interior de la cueva. El grupo lo formábamos 15 personas, así que cuando estuvimos listos nos acercamos hasta la entrada que está protegida por una verja. Fuera hacía un frío del infierno, estábamos a unos menos 4 grados más o menos, para que os hagáis una idea, dormimos en la furgoneta y al levantarnos estaban mis lentillas congeladas... pero dentro la temperatura iba a ser de unos 19 grados, así que todos estábamos como locos por entrar de una vez!
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En la entrada Rubén, el guía, nos comentó los dos principios básicos de la espeleología: culing, que significa que siempre que veas algo un poco complicado utilices el culo inmediatamente, y valle, que quiere decir que cuando haya dos rocas no pongas el pie encima de ellas, sino en el suelo firme. Una vez dicho esto nos mostró uno de los motivos por los que se cerró la cueva: las pintadas que hay en las paredes de la entrada... sin comentarios.

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Ahora sí que comenzaba la espeleo! la temperatura ya era perfecta, 19 graditos y los ánimos mejores, porque desde la entrada todo hacía indicar que la cueva iba a ser preciosa!


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Poco a poco fuimos accediendo a las entrañas de la Galiana. Esta parte que hicimos de la cueva consta de tres kilómetros y se divide en tres partes. La primera es la sala del dormitorio. que está repleta de rocas y es muy amplia. Aquí se pueden contemplar numerosos murciélagos en el techo que tienen un tamaño muy pequeñito.

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El recorrido continúa por la sala del lago. En esta zona se pueden comenzar a contemplar las maravillas del mundo subterráneo, las inmensas estalactitas y las estalagmitas.
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La la sala lleva el nombre del lago porque en el medio posee un lago (valga la redundancia) con un agua cristalina impresionante.


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¡Ay! ¡que bonito era todo! ¡Y además el recorrido era muy sencillo así que nos daba tiempo a hacer el mono!

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Después se llega a la sala de los Gours. Se trata de una sala repleta de pequeñas pozas de agua cristalina que tienen numerosos gours en las orillas, pero... ¡qué son los gours??? pues son una especie de estalactitas que surgen en la orilla y que forman una imagen preciosa aunque son sumamente frágiles y se rompen enseguida. Desde esta zona se accede al plato fuerte de la visita, la corona... Éste es el único tramo en el que se utiliza una cuerda para poder acceder.

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Es un tramo muy pequeño y todo está completamente controlado así que no hay ningún peligro.

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Nada más subir te encuentras con la corona, una sala increíble donde las rocas se han formado de una forma espectacular formando una especie de corona que te deja con la boca abierta durante todo el tiempo. Es una zona muy pequeña y hay que dividirse en grupos para poder acceder.

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En esta foto se puede apreciar un poco la forma de corona que posee.

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Después de disfrutar de tanta belleza se llega una última zona, es el salón (creo) y desde aquí se accede a la sala del bosque y a la gran vía que debe ser la zona más bonita de toda la cueva pero que se ve en otra espedición un poquito más complicado ya que hay que trepar (esta será la próxima). En el salón, el guía nos hizo sentarnos, apagar todas las luces y estar en silencio para poder apreciar la sensación que produce estar en un lugar completamente oscuro y sin un sólo ruido, una sensación muy interensante. Tras estas experiencias comienza el camino de regreso que se hace por otra zona hasta que llegas a la sala de los gours.

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Tras caminar durante una media hora te encuentras de repente con la salida y te das cuenta de lo fácil que es perderse en el interior si no conoces bien la zona, ya que hay muchos lugares similares y muchos accesos que te llevan ha otras partes más complicadas de la cueva.
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Este inicio a la espeleología ha sido muy grato y me ha quitado los miedos que tenía al haberme roto los dientes la única vez que intenté en el pasado acceder a una cueva. Por si fuera poco, cuando salimos el sol brillaba con fuerza y ya no hacía tanto frío así que pudimos aprovechar para conocer el pueblo de Ucero y los alrededores que son preciosos!
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lunes, 15 de febrero de 2010

Previsión: -9 º. Decisión: ¡¡Pues subimos al Moncayo!!

Este fin de semana las previsiones meteorológicas no eran nada buenas... Todas las provincias de Castilla y León estaban en alerta por bajas temperturas y si había una que sobresalía esa era Soria, según los expertos los pingüinos tendrían que hacer uso de la bufanda... De todos modos, como somos así que inteligentes no teníamos más opción que ir directos al frío porque se nos caducaba un maravilloso regalo de boda que consistía en meternos en una cueva (eso lo cuento en otro repor, si quieres verlo pincha aquí) y claro, como para desperdiciar algo con la crisis que tenemos!!
Así que el viernes cogimos la furgoneta y en ella pasamos toda la noche del viernes y la del sábado!! qué fríoooo!!!
Durante toda la tarde y toda la noche del sábado estuvimos tentados de coger los bártulos y regresar a casita, más que nada porque nos quedamos a dormir en Ólvega para estar cerca del Moncayo y allí el frío estaba todavía más presente!! pero al final, nos hicimos los duritos y decidimos continuar con lo que nos habíamos propuesto... subir al Moncayo!!
A las nueve de la mañana abrimos los ojos con cuidado... a mí se me habían congelado las lentillas la noche anterior y mucho me temía que esta vez pasara lo mismo, pero afortunadamente, había hecho algún grado menos. Eso sí, el cielo estaba completamente cubierto y todo apuntaba a que iba a empezar a nevar de un momento a otro. Pero nos hicimos los chulitos por enésima vez y después de un buen desayuno nos dirigimos hasta la Cueva de Ágreda, el pueblecito en el que comienza la ascensión al Moncayo si se realiza desde la parte soriana...
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Ya estábamos a punto de comenzar cuando empezó a nevar... En estos momentos sólo tenía una pregunta en la cabeza... por qué no me dedico a jugar al parchís o me da por hacer patinaje en pistas cubiertas!!!

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Sonrisa "obligada" y para arriba, que todo estaba a nuestro favor... una niebla que no nos dejaba ver ni las montañitas más bajas, un frío del copón y nieve! yujuuuu!!!

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El camino comienza con un amplio sendero pero enseguida aparece un precioso bosque. La ruta es sencilla, no hay apenas pendiente y afortunadamente teníamos huella para no perdernos.
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La niebla parecía que no nos iba a abandonar en toda la jornada y las huellas comenzaban a desaparecer. Afortunadamente, unos minutos más tarde que nosotros habían comenzado a hacer la misma ruta unos vascos bastante rudos y un chico de Ágreda que conocía la zona, así que nos relajamos, fuimos despacito y dejamos que los cinco machotes nos adelantaran y así de paso nos fueran abriendo huella.
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Más o menos a la hora de caminata desaparece el bosquecillo y te encuentras ya con una subida bastante pronunciada que te va a llevar casi directamente hasta el Moncayo. Aquí la cantidad de nieve que había era impresionante y además parecía recién caída, estaba muy blanda así que tocaba ponerse las raquetas. Es la primera vez que no hacíamos el nisio y nos las dejábamos en la furgo, qué alegría!!!
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De repente la niebla comenzó a desaparecer y contra todo pronóstico comenzó a brillar intensamente el sol. No nos lo podíamos creer! En 10 minutos el día había cambiado radicalmente a nuestro favor!
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Nosotros nos dedicamos todo el tiempo a seguir las huellas de los aguerridos vascos. Esto nos facilitó muchísimo las cosas aunque también nos hizo alargar la ruta, ya que en lugar de subir directamente por la ladera del Moncayo lo hicimos por la ladera de la montaña de al lado, así que luego nos tocó patear por la cresta para llegar a la cumbre (siento mi corto vocabulario de montaña, pero es que tengo muchísimo que aprender sobre las cosas técnicas todavía...)

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La subida por esta ladera se hace un poco larga y sobre todo por los cambios que tenía la nieve, de repente dura, de repente blanda... eso sí, con las raquetas se llevaba bastante bien.
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Y cuando llegamos a la cresta la imagen no pudo ser más bonita, todo era blanco, por un lado las montañas repletas de nieve y por otro un maravilloso mar de nubes, el único color diferente, el azul del cielo.

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Por si fuera poco el sol hacía que la temperatura mejorara considerablemente, tanto tanto que nos tuvimos que quitar capas y en ocasiones hasta pasamos calor.
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¡Qué vistas más espectaculares! Mar de nubes por todas partes, a un lado Soria y al otro Zaragoza, precioso. Desde la cumbre se podía ver perfectamente la ruta zaragozana, que al ser cara norte estaba con la nieve más dura y obligaba a tener que cambiar las raquetas por crampones.
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Todo era blanco, estabamos en la cresta pero dudábamos del lugar exacto en el que estaba la cumbre...

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Por fin conseguimos ver a nuestros compañeros vascos que acaban de llegar a la cumbre


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Así que en menos de tres horas llegamos por fin a la cima del Moncayo! Yo intentaba buscar el altar que hay para la Virgen del Pilar o alguna otra señal, pero estaba todo completamente cubierto por la nieve!
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Foto de enamorados, ya que era el 14 de febrero...
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Y como hacía tan bueno nos quedamos descansando un poquito en la cima y disfrutando de la compañía de los cuatro vascos, del chico de Ágreda y de otros tres montañeros que habían subido por la parte zaragozana.

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Tras comer unas chocolatinas, nos preparamos de nuevo para hacer el descenso.
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Bueno, antes otra foto de enamorados!...
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Un último vistazo a las preciosas vistas...
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Y para abajo!. Esta vez cogimos el camino más directo, bajamos derechitos. La nieve era blanda y abundante y con las raquetas era más una sensación de estar esquiando
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Claro que por hacer el mono la nieve se acumulaba tanto en las raquetas que hacía que saltaran las fijaciones y si no estabas atento te podías meter un buen tortazo!

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Cuando bajamos toda la ladera nos quitamos las raquetas y comenzamos a pie el regreso a la furgoneta.

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Ahora podíamos apreciar mucho mejor el paisaje del Moncayo ya que en la subida todo estaba cubierto por la niebla.

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Y como hacía buen tiempo también aprovechábamos para hacer el tonto, qué raro...
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El bosque es precioso y seguro que en primavera está más bonito todavía.

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Al final llegamos de nuevo al camino principal donde habíamos dejado la furgo, desde aquí ahora las vistas del Moncayo eran impresionantes
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Por fin llegamos a Cueva de Ágreda. El sabor de boca que se nos quedó del Moncayo es indescriptible. A mi personalmente me encantó, realmente fue un día de los enamorados irrepetible.
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Otra pareja de nisios del Extreme Team ya estuvieron por aquí hace un tiempo ¿quieres verlo? Pincha aquí