Bueno, a lo que vamos, después de salir de salamanca a las 7,30 horas, llegar a San Martín de Castañeda a las 9,30 horas y tomar allí un colacao. A las 10,30 horas estábamos casi listos para salir. En esta ocasión no sólo no nos olvidamos el mapa, sino que además Picni se trajo su GPS. "Hoy no nos perdemos fijo", pensaba yo para mis adentros...

...pero ése no iba a ser hoy nuestro problema, no. En nuestra osadía, mirando el mapilla del libro
Los techos de España, nos dijimos: "¿por qué en lugar de hacer la vía normal, no nos hacemos la vuelta completa al circo del río Tera? Y para allá que nos fuimos. El camino que lleva al collado de La Ventosa se ve hacia la izquierda, nosotros tiramos hacia la derecha para empezar a ganar altura, cogiendo el cordal de la parte Oeste del circo.

Desde este mojón tuvimos la primera visión de Peña Trevinca, allí a lo lejos. Por cierto que, con ese sombrero, ese paraje solitario y con eso de que estábamos en el Oeste, aunque sea de Castilla y León, que os parece si ponemos un poco de ambiente:

No tardamos en llegar a la primera cima del día, creo que al final hicimos diez, se trata de Peña Cabrita, desde la que se ven las lagunas de Cubillas y Las Yeguas. Qué bonito.

La siguiente cima del cordal era La Plana, pero como era un poco más largo seguimos recto, pisando algunos neveros, que a esta hora, todavía tenían la nieve durita.

Abajo, veíamos el valle del Tera.

Mira, otra laguna, esta no viene identificada en el croquis del libro. Caminando por aquí, nos salieron dos perdices entre los matorrales que nos dieron un susto...

Seguíamos ganado altura poco a poco. Al fondo veíamos humo, menudo incendio se estaba preparando en la parte de Orense. Abajo, el embalse de Vega del Conde, que a la vuelta cruzaremos.

Echando la vista hacia el otro lado, las vistas son preciosas...

Picni hace unas mediciones con su aparato y comprueba que los recuerdos que tiene Andrés de aquella zona son acertados. Las vistas son de lección de geología, señores, esto es un valle glaciar.

Desde allí nos dirigimos hacia la segunda cima del día. El terreno es poco espectacular, pero no por ello deja de ser bonito.

Foto en el mojón que señala la cima del Riopedro (2.031m)

Ya hemos dejado el embalse atrás, por allí debajo, entre los meandros del recién nacido río Tera, discurre el camino normal.

Bajamos otro poco y volvemos a subir, pisando nieve de vez en cuando. La verdad es que no seguimos el cordal por todo lo alto y acumulamos desnivel a porrillo.

Así, tras pasar por un colladín, llegamos a la Laguna de los Patos. Aquí yo andaba un poco perdido, digamos que medio mal ubicado, pero el GPS de Picni nos fue muy útil. Si es que... hay que ver lo que inventa el hombre blanco.

Aquí, eran ya casi las dos de la tarde y decidimos parar a tomar un tentempié, lo que paradójicamente, hicimos tumbados. Por cierto, ¿a nadie se le parece esta escena a una de la peli Brokeback Mountain? Pues vamos a poner un poco más de música:

La belleza de estos parajes incitaba nuestra sensibilidad y nos salían fotos como ésta.

Dejamos atrás la Laguna de los Patos y remontamos otra ladera nevada hacia una nueva cima...

...la del pico Vidulante (2.046m)

Y otra vez para abajo...
Aquí enontramos unas marcas de PR, que seguimos por un camino no muy claro en el que yo me pegué la toña la jornada. Sólo fueron unos rasguños en la mano, pero nos hizo recordar que no solemos llevar un pequeño botiquín a la montaña. Craso error. Lo enmendaremos.

Las marcas blancas y amarillas nos llevaron hasta esta bonita encrucijada que
Mr.Churches estudia con detenimiento. Peña Trevinca: 2h 25m, ponía... Pero si parece que está ahí al lado. Eran las tres de la tarde.

Pues nada, avivamos un poco el ritmo, la verdad es que no solemos ir muy deprisa por estos sitios. Nos gusta disfrutarlos...

...y llegamos a una cima más, el Alto da Ladeira da Medios (2.029m) y van... Detrás, se ve la crestecita que debíamos seguir...

... la verdad es que fue cortita, pero disfrutona, dificultad técnica nula, no expuesta pero con ambientillo...

...que nos ofreció buenos momentos y alguna que otra foto.

Aquí está la de la cima: Peña Negra (2.119m) y Orense detrás.

Ahora sí que no quedaba nada para nuestro principal objetivo del día.

Peña Trevinca (2.127m) montaña más alta de Zamora, de la provincia de Orense y también de toda Galicia. Ahí es nada. Eran las 16,45horas.

Viendo la hora que era, no nos demoramos mucho en la cumbre, ya que tras un pequeño debate, decidimos continuar con el plan inicial y volver por arriba, rodeando el circo. Allá va Picni con paso decidido.

Al principio descendemos suavemente, con la otra vertiente de Trevinca, la Sur, al fondo.

Y tras otra pequeña subidita, hacemos otra cima, la del Alto del Xurbial (2.053m)

Con paso cada vez más cansino, continuamos para bingo...

Y ahí estamos, el la cima del Piatorta (2.015m)

Las sombras se empiezan a alargar cuando vemos las lagunas de Piatorta abajo. Llevamos ya un rato atravesando neveros en los que te hundes más arriba del tobillo y el frescor empieza a molestar dentro de las botas. Y los guetres... en la mochila.

Pero ya casi no queda nada, llegamos al Mermiñeira (1.943m), donde ya pasamos del banderín verde del Bar Llamas, que nos disculpe nuestro patrocinador.

Seguimos andando y vemos el embalse de Vega de Tera, con la presa rota. Creo que fue en 1959 cuando se vino abajo y sepultó Ribadelago, el pueblo que había a sus pies.

Otra laguna...

...y tras pasar de la última cima del cordal, el Torno (1.902m) nos asomamos para ver a nuestros pies el embalse de Vega del Conde. Al que bajamos por la vía rápida, o sea,
to´recto pa´bajo. 
Al legar al borde del pantano, el rumor de los arroyuelos y el trino de los pájarillos quedó eclipsado por el brum brum de media docena de tipos como éste. "Y nosotros pegándonos una paliza a andar por el Parque Natural, qué tontos somos, éstos sí que saben disfrutar de la naturaleza", nos dijimos.

Cruzamos el embalse por debajo de la presa, saltando el pequeño regato que es el Tera recién desembalsado. Luego comprobamos que se podía pasar por encima del muro.

Y remontamos la ladera hasta el collado de la Ventosa. Las fuerzas empiezan a flaquear y Picni empieza a acordarse de las madres que nos contrajeron a Andrés y a mí respectivamente.

Pero todo se disipa al volver la vista atrás y contemplar el bonito atardecer que nos despide.

Pasamos junto a la Laguna de la Ventosa...

...y con las últimas luces del día vemos al fondo el aparcamiento, para el que todavía nos queda casi media horita. Total, casi once horas y 1.445 metros de calcetinada al más puro estilo The South Face.

Como esta vez había GPS, aquí está el perfil de la etapa. 30 kilómetros pone que hicimos.

Y el track de la ruta , me dice Picni que si alguien lo quiere, sólo tiene que pedirlo.
