miércoles, 27 de mayo de 2009

Del cielo de Pakistán...Spantik (7.027m) Parte V

Y al final superando nuevamente el miedo al folio en blanco, me siento a escribir más aventuras de un Nisio en Pakistán, me lleva tiempo. Ya en el colegio era un mundo juntar un par de frases sobre el tema “una tarde en el museo de cera”... Bien, pues ya teníamos montado el campo I. El plan era el siguiente, descansar un día y hacer un nuevo porteo al campo I, abastecerlo y dormir en él para mejorar nuestra aclimatación. Descansar en el base era un placer, creo que estaréis de acuerdo al ver esta imagen.



El tiempo volaba entre lecturas partidas de mus y paseos. Me gustaba acercarme al enorme Chogolugma, me sentaba a escuchar sus ruidos y chasquidos como quejas de un glaciar condenado a un evidente retroceso.



Y volvimos a salir monte arriba, el tiempo acompañaba camino al campo I, pero en cuestión de minutos, todo cambió.



El frío y la nieve aparecieron, aunque Jonás mostrara su rudeza en manga corta.



En unos instantes desaparecieron las ganas de hacer fotos y antes de que nos diéramos cuenta nos encontrábamos en el abrigo de las tiendas de campaña. Pero la tormenta fue fugaz y algo más breve que la siesta de la que disfrutamos nada más acomodarnos en nuestra pequeña morada. Al salir nuevamente al exterior, el panorama era otro.



Unos claros en el cielo, fueron aprovechados para los habituales rezos locales, o quizá esos rezos trajeron los claros, no lo sé.



Nos encontrábamos en una espectacular terraza. Un tenderete de Mahou hubiera hecho su agosto. La carencia de cerveza la suplíamos con té, bebida también muy diurética aunque sin las espirituosas propiedades de la otra. Propiedades que por cierto no necesitábamos demasiado, la altura y el paisaje se encargaban de hacernos flipar. Lola disfrutando de un tranquilo té.



Asomando un poco la cabeza por la puerta de mi tienda, esto era lo que veía.



Aún así me pasaba todo el rato fuera, paseando. Acompañadme a uno de esos paseos por el campo I. Primero una vista general con el pequeño charco que nos abastecía de agua, un lujo que nos ahorraba tiempo y combustible.



El paisaje se encargaba de dar belleza al lugar, de tal manera que incluso toparte con las tiendas de otras expediciones te permitía buscar la consagración en el mundo de la fotografía.



Hombre era fácil, apretabas el botón y salía esto.



El cielo se despejaba, lo que nos hacía esperar un atardecer de los que la memoria no deja caer en el olvido.



Y cumplió las expectativas. El Malabauting, el Harramosh, el Layla, tiñeron sus laderas para regocijo de nuestros sentidos.



Cuántas palabras necesitaría para describir esta imagen…



Sí, es “de nieve, huracán y abismos, el sitio de mi recreo…”, de la misma recordamos a Antonio Vega.



Y por encima de nosotros, el Spantik nos muestra su cara agradable y hermosa.



Al día siguiente aprovechamos para aclimatar y reconocer un poco la ruta al campo II.



Además de colocar alguna cuerda fija que me vino pintiparada para la fotografía del nuevo slogan.



Transcurrido el día, formamos una buena muchachada para deliberar de lo divino y de lo humano. Y pronto al saco, al día siguiente nos esperaba una dura jornada cargados al campo II.



Pero la montaña tenía otros planes, y es que a veces el Karakorum parece la morada de todos los inviernos. Una copiosa nevada nos dio los buenos días.



Y a escape, con cuidadín a buscar la tranquilidad del campo base. No caerse…



En el base, las expediciones se ponían nerviosas. Algunos llevaban tiempo allí y su estancia se terminaba. Los grupos se organizaban. Os contaré una historia. Había allí un personaje un tanto fanfarrón que no paraba de contar una expedición al mismísimo K2. El tipo contaba entre risas que llegó a una altura increíble mientras la gente se moría a su alrededor. A mí esa clase de heroicidades tienden a aburrirme por eso me fui sin saber el final, pero preguntándome si mi inglés era terriblemente malo y no entendía nada o si el tipo era un imbécil. Más tarde me demostraría que era un perfecto imbécil. Yo prefería escuchar al glaciar, sus crujidos hablaban de un tiempo que se le está acabando.



En fin, el asunto es que el tipo había estado en el campo II, había intentado llegar al campo III pero no lo consiguió, estaba muy peligroso. Quería hacer un último intento y colocar una cuerda fija. El no tenía y nos pidió las nuestras y algunos tornillos. El trato era fácil, se las llevaba, las utilizaba y las dejaba arriba. Todos salíamos ganando. Así salió con un compañero cargados como mulos. Pero el tiempo fue malo. Nosotros en el base, capeábamos el temporal.



Los días empezaban a estar justos, había que salir para arriba con el mal tiempo y esperar que mejorara. La sorpresa vino cuando nos encontramos al tipo bajando con todo el material, cuerdas, tornillos...Muy cabreado por no haber podido hacer nada, no nos quería devolver el equipo, lo quería dejar abajo…si el no había subido, no subía nadie. Jonás se transformó en un elegante mediador y con paciencia y educación consiguió después de un buen rato que nos devolviera el equipo. Nos lo echamos a la espalda y subimos. Alucinante, lo que le tenía que pesar la mochila al hombre, había muchos metros de cuerda fija…la até en la mía y al ponérmela no pude por menos que preguntarme si Sansón fue tan tonto. En fin, la gente está muy mal…



Al día siguiente, amaneció bueno…Arriba todos, que nos vamos al campo II!!!



Creo que éramos tres grupos, una hilera en condiciones.



Poco a poco nos íbamos dispersando



El tiempo era bueno, la temperatura agradable, fuimos afortunados.



Incluso necesitamos alguna paradita para quitarnos ropa y descansar, claro.



Leí hace tiempo un comentario sobre el Spantik de tipo experimentado, decía que la subida al campo II era una de las cosas más bonitas que había hecho en la montaña. ¿Qué opináis?



Era un campo minado de grietas.



Cada poco la cima aparecía, sólo había que seguir el espinazo.



Aunque íbamos por una arista, ésta estaba plagada de grietas, de vez en cuando las rocas afloraban como pedestales para nuestro descanso.



El número de grietas aumentaba, nos encordamos. Para llegar al campo III había que subir el merengue de hielo nieve del fondo. Ahí no lo sabíamos.



No nos hundíamos demasiado, se caminaba bien. El sol a veces severo nos hacía sudar.



Otras veces la sombra y las nubes nos recordaban los fríos pasados.



Más montañas, más glaciares, qué pena no vivir siempre para recorrerlos.



Por momentos la arista se estrechaba asomándonos hacia abismos de hielo. Sí, esos puntos sobre la arista son gente.



Alguno caminaba sólo, actividad poco recomendable. Os lo aseguro, había grietas que atravesaban la arista de arriba abajo.



Una expedición formada por gentes de varios países, se vio obligada por el mal tiempo a montar un campamento justo antes del último repecho serio antes del lugar elegido para montar el campo II. Se preparaban para moverlo, y unirse al resto.




Y por fin el campo II!!. Colocado en un lugar increíble, rodeado de inmensas grietas y vertiginosos precipicios no era lugar para sonámbulos. Ciertamente salir a mear se convertía en una aventura…

domingo, 24 de mayo de 2009

Montón de Trigo (2.161m) Nisios en la niebla

Las previsiones meteorológicas para este fin de semana no eran muy buenas, así que una selecta selección de The South Face Extreme Nisio Team nos acercamos a la provincia de Segovia. El objetivo era subir el Montón de Trigo, una cima muy asequible y sin pérdida en caso de que el tiempo se complicara. Mr.Churches, Picni y un servidor conformábamos la expedición, lo que auguraba una buena jornada ya que cda vez que nos juntamos los tres, las rutas se alrgan y/o complican de forma inexplicable. Tras desayunar café y tostadas frente a las puertas de La Granja de San Ildefonso con "monotonía de lluvia tras los cristales", que diría el poeta, cogimos la carretera hacia Navacerrada y dejamos el coche a la entrada de la pista que hay un poco más arriba del puente de la Cantina y que tiene un curioso sistema para pasar en plan trampa del castillo del terror de los click de Famobil. Nos costó entender el mecanismo pero, al final, conseguimos pasar.
Al poco de empezar a caminar, sobre las 11,00h, nos encontramos con un grupo de excursionistas a los que tratamos de orientar con nuestro mapa. Ellos iban hacia abajo, hacia Valsain. Aquí los vemos alejarse en medio del impresionante pinar. Un poco más adelante nos sucedió una pequeña anécdota que no me resisto a contar. Trataré de hacerlo con respeto, que no queremos herir susceptibilidades. El caso es que en lugar de bajar hacia el río, el grupo de chicos y chicas continuaba por la pista y nos dimos cuenta de que se habían confundido. Ellos también porque se detuvieron y empezaron a consultar unos folletos que levaban. Cuando llegamos a su lado volvimos a charlar y a decirles que tenían que ir hacia abajo y que si tal y que si Pascual... En eso empezó a llover otra vez. Y ahora llega lo bueno. Una de las chicas, por cierto de un atractivo evidente, se estiró de la chaqueta hacia abajo y luego se quitó la minifalda tipo sport que llevaba. Yo, que en ese momento indicaba algo en el mapa, me quedé callado un instante como diciendome, no puede ser. Pero sí, la chica se había quitado la falda para ponerse un pantalón, allí delante de unos desconocidos como nosotros. Intenté concentrarme en mis explicaciones entre balbuceos, pero era inevitable mirar a la chica mientras pensaba para mí: "así que esto no sólo pasa en ese tipo de pelis que yo nunca he visto pero de las que tanto he oído hablar...". Cuando se marchaban, los tres nos quedamos un rato callados hasta que empezamos a fantasear comentando la jugada.



En fin, que sumidos en estos pensamientos continuamos caminando mientras recordábamos anécdotas similares.



A todo esto, la pista, asfaltada para que puedan pasar los camiones de bomberos en caso de incendio, nos llevaba en suave ascenso por el pinar que guarda rincones preciosos.


A pesar de que el paisaje cambia poco, era imposible no pararse a hacer una y otra foto, aunque parecieran todas iguales. Por cierto, ahora que veo las marcas rojas y blancas, seguíamos el GR- 10.1.


Una foto de perfil.



Y otra pasando junto a un depósito maderero. Por lo visto este bosque es todo un ejemplo en gestión sostenible. Me alegro. Un poco más adelante, hay una bifurcación, si seguimos por la izquierda, por pista mala y con más pendiente llegaremos al puerto de la Fuenfría. A pesar de que no haya marcas, aunque sí un mojón junto a un árbol, por ahí sigue el GR.


Nosotros optamos por seguir la pista, por la que durante todo el día encontramos numerosos ciclistas. Ahí va ese sufriendo con el plato pequeño.

Así, después de una horita y media de cómodo ascenso llegamos a la Fuente de la Reina donde paramos a beber un poco de agua... y, hablando de beber agua, me acabo de acordar de otro chascarrill0. Obnubilado por la imagen de la chica bajándose la falda se me había olvidado; un poco antes de eso, otra de las chicas del grupo, se fijó en los tubos de nuestras bolsas de hidratación y nos preguntó: "¿eso para qué es, para el oxígeno?". Muy mal nos debió de ver para llegar a la conclusión de que necesitábamos oxígeno para subir al Montón de Trigo... En fin, le explicamos el tema del camelbag y todo eso, que aquí nadie ha nacido sabiendo, ¿eh?




Una foto al miliario del Camino de Santiago...


Y continuamos caminando. La verdad es que está resultando un paseo de lo más agradable, por un paisaje precioso y, al final, parece que el tiempo no sale malo del todo. Aquí, Andrés, que es un profesional, posa haiendo como que explica a Picni el nombre de aquel pico. La verdad es que les ha quedado una estampa de lo más auténtico.



Continuamos por la calzada romana, o eso dicen.



En un lugar conocido como Casarás, el camino gira casi 180 grados. seguimos viendo ciclistas que por estas pistas disfrutan de lo lindo pedaleando, y yo sacándoles fotos.




La pista continúa igual de tranquila y bonita...



...con algún que otro pino singular...


...hasta que al llegar al Puerto de la Fuenfría debemos abandonar el GR-10.1 y empezar a remontar hacia el Cero minguete por el PR-M/SG 4, no muy bien indicado al principio. Pero con ayuda del mapa y de la intuición tiramos por el buen camino. El tema es que un poco más arriba está metida la nube y no se ve nada de nada.


La fuerte pendiente nos hace ganar altura rápidamente y abajo queda el Puerto de la Fuenfría donde nos hemos puesto el cortavientos porque soplaba lo suyo y Andrés y yo nos hemos comido un bollito. Picni, ha estado experimentando con la cocinita de la señorita Pepis y se ha hecho unas barritas energéticas caseras con una receta que ha pillado en Internet: krispis, miel, chocolate... bueno, no sé a ver si me cuenta algo y ponemos un link por aquí. Por cierto, que por ahí detrás del cerro Ventoso, deberían de estar los Siete Picos, pero las nubes nos los ocultaron todo el día


Un poco má arriba encontramos marcas más claras del PR y multitud de hitos que jalonan varios caminos que se entrecruzan...



...y que nos llevan irremisiblemente hacia la niebla.



...pero lo que es irremisiblemente, vamos. Al principio tiramos por la derecha bordeando el Cerro Minguete, pero enseguida nos damos cuenta y tiramos hacia arriba para ganar la cima en la que, mira tú por dónde, no nos hicimos foto. Como se entere el patrocinador... bueno, si eso a la vuelta...


Lo que sí hicimos fue un rato el nisio, como se puede comprobar el siguiente vídeo. Por cierto, donde digo "la Pinareja" es, obviamente el cerro Minguete. Bueno, luces, cámara, acción...

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Qué gran interpretación, ¿verdad? En fin, que nosotros seguíamos subiendo sin ver mucho más allá de unos metros. Pero bueno, la cuestión era que cuando dejáramos de subir y empezáramos a bajar es que habíamos llegado a la cima...



...dicho y hecho.

El vídeo para que se nos valide la cima, aunque esto podría estar hecho en cualquier lado, la verdad. Menos mal que ahora llevamos GPS, que si no...

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Después de comer un poco de jamón ibérico que me había proporcionado mi cuñado a quien nunca estaré lo suficientemente agradecido, empezamos el descenso, también por la niebla...



...que seguía metida hasta poco antes del Puerto de la Fuenfría.



Allí, en la fuente que le da nombre, paramos a beber un poco antes de enfilar, ahora sí por el GR-10.1, de nuevo hasta el coche.

Bueno, pues aquí está el mapita de wikiloc y, pinchando aquí el track y todo eso.

Y también el perfil de la etapa. Hay que ver las cosas que hacen estos aparatitos...