miércoles, 30 de enero de 2008

Envolvente a La Polinosa (2.160) Corredor Norte y Cara Sur

Por razones totalmente ajenas a mi voluntad y atribuibles exclusivamente a la madre que parió a Bill Gates, este reportaje con sus fotos y sus vídeos ha desaparecido completamente del servidor.
Así pues, mis más encarecidas disculpas a quienes os habéis acercado en vano por aquí y el compromiso de que en el menor tiempo posible este reportaje será de nuevo visible.

El problema ya está solucionado y podéis ver le reportaje pinchando aquí

domingo, 20 de enero de 2008

Picando hielo en la Sierra de Béjar, impresiones de un novato.

Tanto oírle hablar al amigo Andrés de las excelencias de la escalada en hielo, que este fin de semana quise probar para ver a qué venía tanto rollo. Me dijeron que para estas cosas lo suyo es salir prontito, sobre todo para coger sitio, así que a las ocho ya estábamos en Béjar. En Infohielo habían contado que las cascadas de Hoya Hornillo estaban medio bien, así que para allá nos fuimos.
Y como esta ya es una actividad un poco cañera, vamos a ponerle una banda sonora, pues eso, un poco cañera:
La verdad es que volvimos a juntar una buena muchachada, ya que Quique trajo a su amigo "Pelos" y Andrés quedó con un par de compañeros de Madrid: Fernando y Julio.
Sobre las ocho y media estábamos en la estación de esquí de La Covatilla y poco después empezamos a andar.
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Por el camino, haciendo buena la reflexión del reputado filósofo Maki Navaja: "en un mundo sin ética, sólo nos queda la estética", Andrés y Fernando posan en este bonito contraluz.
La verdad, es que no había mucha nieve, pero la que había estaba durita...

...total, que después de un rato peleándonos con los piornos, primero, y andando con cuidadito por nieve dura, después, nos plantamos en las cascadas. Allí, nos encontramos con Ander, un bilbaíno afincado en Salamanca, con el que finalmente pasamos toda la jornada. Es lo que tiene ser buena gente.

La verdad es que la gente tenía ganas, porque no tardaron en subirse a la pared. Yo, observaba atentamente para ver qué podía aprender. Por cierto, el sitio, precioso.

Después de que Ander hiciera una vía de primero, los entendidos montaron reuniones por arriba, tiramos cuerda y, ¡venga! A escalar se ha dicho. Aquí, Fernando llegando al final de esta cascadita...
...Andrés negociando con maestría la salida en el mismo sitio...
...y una imagen para la posteridad: mis primeros pasos en esta disciplina. Concentración máxima y, como pude comprobar después, mala postura de los pies que me cargó demasiado los gemelos.
Un poco de vídeo... ruego a los expertos que sean condescendientes conmigo. Ya digo que es la primera vez. Sólo me faltaban los ruedines, como cuando aprendí a montar en bici.
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Lo que tiene esto de la escalada es que hay muchos ratos muertos. Así que me dediqué a hacer fotografías al resto de la tropa. Esta es chula, el "Pelos" en acción.
Fernando...
...Andrés...
...y me toca otra vez. La verdad es que ahí metido parecía más inclinado.
Un pequeño vídeo de mis evoluciones llegando a la salida de la vía.
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Luego, Quique quiso hacerse una de primero. Bueno, de hecho se la hizo. Desde abajo le gritaban: ¡organízate el material! y él a lo suyo. Cuando bajó se limitó a decir: "tenía que haberme organizado mejor el material".

Al final, le coges el gusto a esto y en ésta me encontré más cómodo. Cogí confianza y probé la salida un poco a la izquierda, donde había un paso un poco más curioso...

La reacción ante semejante hazaña por parte de las enfervorecidas masas que observaban mis movimientos fue tal que no tuve más remedio que saludar. Con la vergüenza que me dan a mí estas cosas.

Justo antes de irnos, Andrés pasándoselo bomba. Como las madres en el parque cuando los niños están en los columpios, hubo que llamarle varias veces para que se bajara de ahí.
Recogimos los trastos y, para terminar bien el día, decidimos volver subiendo por ese bonito corredor...
...allá vamos.
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¡Pedazo de invento el casco! De arriba caía de todo, así que aquí esperábamos protegiditos a que el anterior hiciera el paso más complejo. La verdad es que no tenía nada, pero yo, con uno de los dos piolets prestado, que no era muy técnico, prefería que me aseguraran. Reunión, cuerdecita, nudo y para arriba con más seguridad. Para qué vas a pasar un mal rato.

Al final, el corredor sólo tenía un paso con poca nieve y tierra debajo un poco perro, pero nada, salimos sin problemas...

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Desde arriba, Julio en el último tramo, una pala que iba perdiendo inclinación... ...y Ander y Andrés cerrando el grupo y charlando animadamente sobre temas trascedentales para el futuro de la humanidad, supongo.

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Desde aquí, seguimos la valla de la estación hasta el aparcamiento donde la música regetón volvía a dar un toque de elegancia al lugar. En fin, que está bonito esto de escalar en hielo. Habrá que repetir.

domingo, 13 de enero de 2008

¿Cebolleda? 2.055m... a la espera de confirmación.

Una vez más, las previsiones meteorológicas no eran muy buenas, pero nos fuimos hacia el norte con la esperanza de encontrar alguna montaña a la que subirnos. También una vez más recurrimos al libro 50 montañas de la Cordillera Cantábrica (gracias otra vez David Atela) y le pusimos una equis al Pico Gildar, al que se sube saliendo desde el puerto de Panderrueda, que da acceso al mítico valle de Valdeón.
Al llegar al puerto, el cielo estaba azul, aunque negros nubarrones avanzaban por el horizonte, y la Peña Bermeja, que tenemos pendiente desde hace mucho tiempo nos recibió así de magnífica.

Claro que las vistas hacia el macizo central con la Torre del Friero, en primer término, no eran cosa baladí.

Nos las prometíamos muy felices, pero finalmente el día se torció, así que esta cancioncilla le viene al reportaje pintiparada
En esta ocasión The South Face Nisio Team estaba formado por el señor Bermejo, el señor Iglesias y un servidor, que sobre las 10,15 de la mañana salimos por esta pista que enseguida abandonamos a la derecha, en dirección a aquella torre del tendido eléctrico.
Hacía buena temperatura, la nieve en polvo no era demasiada y caminábamos tranquilos con la Bermeja a nuestras espaldas.
En vídeo también queda bonito...

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El bosque era precioso y con la nieve hacía una postal de cuento por la que caminábamos en busca de la cresta que nos hiciera ganar altura. La pista no tiene pérdida, sólo al final el sendero serpentea un poco entre los árboles...

...árboles que estaban algo cargaditos de nieve y que dio lugar a diversas chanzas y jerigonzas de las que todos fuimos partícipes con alegría y buen humor...
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Tras abandonar el bosque, ya en la cresta, habíamos decidido cambiar el Gildar por el Cebolleda, dos cumbres separadas por un collado y ésta era la más cercana. El viento empezaba a azotar.

Caminando por la arista pudimos ver, abajo, el valle de Frañana, que recoge las aguas del río Cares...
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Una pareja de leoneses que nos había alcanzado iba fuerte, así que fueron abriendo huella mientras nos cerciorábamos de que nos estábamos metiendo en un tremendo marrón.
Nos desviamos un poco de la arista y nos tocó remontar un trecho...
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Definitivamente las nubes se habían metido o, más bien, nosotros nos habíamos metido en las nubes.. Al llegar a una valla, los leoneses, que conocían la zona, nos explicaron que había que seguirla y nos llevaría directamente al Cebolleda. Nosotros, después de dos horitas de camino, paramos un ratín a reponer fuerzas con un poco de turrón.
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Ahí se iban los dos leoneses, que a los cincuenta metros, decidieron darse la vuelta. Nos los encontramos de frente y dijeron que pegaba mucho el viento. Nosotros decidimos seguir un rato más y nos despedimos no sin antes recibir sus explicaciones de cómo llegar a la cima. Nos iban a hacer falta, porque no se veía mucho, la verdad.

Empezamos a remontar la cresta, tirándonos siempre un poco a la derecha, la zona menos escarpada. La ventisca era ya importante, pero íbamos a gusto y bien de tiempo.
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Remontamos un repecho donde parecía que estaba la cumbre, pero no era. Luego otro, pero tampoco era, Los altímetros marcaban más de dos mil y pico metros, así que muy lejos no podía andar... Hasta que al final, después de una trepadita, vimos un montón de piedras coronado por una estaca de metal o algo así y para allá que nos fuimos. Eran las dos de la tarde. Allí la ventisca era brutal... Habíamos encargado a un miembro de The South Face Nisio Team, cuya identidad no será revelada, que trajera una foto de Hillary como pequeño homenaje al recién fallecido montañero, primero en subir al Everest. Sin embargo, trajo una foto de Hillary... Clinton, así que lo dejamos para otra ocasión e hicimos el homenaje con nuestros henchidos corazones... así salió la foto...
...y el vídeo. Por favor si alguien nos puede confirmar que esta la cumbre del Cebolleda, por favor, que deje un comentario para ratificárnoslo, porque la verdad, simplemente intuimos que tenía que ser aquello... Y, sí, ya sabemos que en este vídeo, Quique se parece a Doña Rogelia, pero es nuestro amigo y le queremos igual.
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Como la cosa no estaba para tonterías nos fuimos corriendo para abajo y en poco más de una hora estábamos otra vez andando plácidamente por el maravilloso bosque de regreso al coche...

...bueno, a veces no tan plácidamente... la caída que se ve al principio es fruto de mi torpeza, unida a mi cansancio. Andrés, en venganza por el vídeo de su zambullida en San Millán, se ha empeñado en que lo ponga y yo, como no soy rencoroso y sé reírme de mi mismo (cosa bastante fácil, por otro lado) lo coloco como despedida y cierre. Obsérvese el buen humor del grupo después de un día que sólo se puede calificar como de Montañismo con orejas.
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sábado, 12 de enero de 2008

"Everest, la conquista de la cumbre", Stephen Venables

Ficha: Stephen Venables. Everest, la conquista de la cumbre. Editorial Planeta. Barcelona. 2006. 252 páginas. ISBN: 84-08-06822-9.

Tenía que haber colgado la reseña de este libro hace tiempo. Pero bueno, con el fallecimiento de sir Edmund Hillary, ahora parece el mejor momento.

Se trata de una obra de gran formato con grandes, en tamaño y el importancia histórica, fotografías que recorre minuciosamente la historia de la montaña más alta del mundo. Desde las primeras exploraciones en la zona en el siglo XIX hasta su conquista el 29 de mayo de 1953 por Tenzing Norgay y el propio Hillary.

Su descubrimiento, su medición, los problemas para las primeras aproximaciones, la historia de su nomenclatura... cada capítulo está perfectamente documentado e ilustrado con fotografías de la Royal Geographical Society de Londres.

El libro cuenta además curiosidades como la aparición de las huellas del yeti, la aplicación de los diferentes sitemas de oxígeno, cómo se conoció la noticia de la llegada a la cima, difundida en clave para evitar que lo supieran otros países... y dedica una capítulo entero al pueblo Sherpa.

Por supuesto, se explica detalladamente la expedición de Mallory y las distintas opiniones acerca de si logró la cumbre o no. También el resto de intentos hasta el de 1953, que se narra perfectamente, paso a paos acompañado de fotografías que forman parte de la historia.

Recomendado: Para cualquier amante de la montaña, de la historia o de ambas a la vez. Simplemente es un magnífico libro, una gran obra.

domingo, 6 de enero de 2008

Pico del Lago (2.007m) La montaña del año pasado

Este fin de semana, impedimentos laborales y familiares nos hicieron coger el sábado para ir al monte, el que peor predicción meteorológica presentaba. Pero bueno, haciendo nuestro aquel aforismo de "sin sufrimiento no hay gloria", Mr.Churches y yo nos lanzamos a la carretera dispuestos a subir alguna montaña donde fuera menester. Camino de Boca de Huérgano nos encontramos unos desprendimientos que unos operarios se afanaban en limpiar. Parece que algo ha llovido por aquí. Así, en un par de horitas nos plantamos en San Glorio donde el día no parecía que nos fuera a dejar subir a ningún sitio. Nubes, niebla... vamos ideal para la práctica de nuestro deporte favorito. Por cierto, así estaba la zona en la que quieren construir una estación de esquí. Yo de eso no entiendo mucho, pero... para esquiar, además de esquíes, botas y bastones... hace falta nieve ¿no?
Visto el panorama decidimos ir hacia la parte del puerto de Tarna, a ver si por allí estaba el día mejor. Por el camino, Andrés iba consultando el libro de 50 montañas de la Cordillera Cantábrica y le entró el antojo de subir al Pico del Lago, también conocido como Pico del Pinar, porque tenía buena pinta y, al parecer, se subía en poco tiempo. Además, su altura: 2.007 metros, nos recordó que teníamos que haber subido esta montaña el año pasado, pero bueno, nunca es tarde... En otros sitios he visto que le ponen 2.009 metros, así que lo mismo cae también el año que viene.
Así que nos plantamos en el Puerto de Las Señales, donde tampoco se veía nada, y nos dijimos: "bueno, pues habrá que sacar a pasear el piolet". Orientándonos por la guía empezamos a caminar mientras en nuestras cabezas sonaba esta canción:

Primero por la pista, intuyendo, brújula en mano, dónde podría estar la montaña.
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Aquí, abandonamos la pista hacia la derecha...

...y empezamos a ascender suavemente por un bonito pinar.
La idea era ir ganando altura por la vaguada hasta alcanzar la cresta y desde allí tirar hasta la cima.

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Pues nada, todo recto hacia arriba. Por lo menos, hizo más interesante la ascensión.La poca nieve nos obligó a utilizar la difícil técnica de "escoba-tracción"...
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Pero poco a poco fuimos ganado altura... ...hasta que casi una horita después de salir, llegamos a la cresta...
...eso sí, sin haber visto todavía la cima a la que nos dirigíamos.

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Pues, eso, que cogimos la cresta y empezamos a remontarla. Un sitio muy bonito la verdad. Supongo que sin niebla será la leche.

Después de un rato, el viento despejó las nubes y pudimos ver un poco el sol.
La verdad es que no dio un alegrón. A ver si al final había suerte y todo...

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Pero fueron sólo unos segundos. Después, otra vez todo tapado y a seguir por la cresta, que en algunos momentos tenía una caída importante.

Luego, otra racha de viento nos permitió ver, por primera y última vez en el día, la cima del Pico del Lago.
Pero fueron también unos segundos, el tiempo justo de hacer la foto, porque pronto volvió a taparse. Eso sí, ya no nos quedaba nada.
De hecho, allí al fondo, Andrés ya está en una de sus cimas ofreciendo la elegante estampa que le caracteriza...
...y un poco después en la otra.
El vídeo, en la principal...
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...y una foto en cada cima...

...no siendo que nos invaliden la ascensión.

Nosotros por la niebla no vimos nada, pero aquí os dejo un link a la web de un compañero que sí tuvo esa suerte. Para ver lo que nos perdimos, recomiendo la panorámica de 360º que tiene, es para quitarse el sombrero, sí señor.

Nosotros estuvimos poco tiempo en la cima, que empezaba a llover, y para abajo...

...por la bonita cresta...
...siempre con cuidadito.
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Esta vez sí que seguimos la cresta hasta abajo, donde descubrí que se me había roto la hebilla de uno de los guetres, y desde el collado descendimos hasta encontrar nuestras huellas. Una miradita atrás por si la montaña se dejaba ver, pero esto fue todo lo que las nubes nos dejaron.

En fin, un día bonito, en una cima a la que habrá que volver con buen tiempo. Por lo menos nos ha servido para tachar la letra "l", de nuestro Reto del alfabeto.