



...hasta que entramos en el angosto valle de Valverde, que nos llevaría directos hasta la cara Norte de La Polinosa...

La visión de la montaña no hizo acelerar el paso...
...y pronto estuvimos prácticamente debajo. Desde aquí el corredor se aprecia bastante evidente y parece que, aunque no sobra, tampoco está tan mal de nieve.
La verdad es que desde aquí esa cara norte impresiona...
Este perrillo, nos siguió desde el pueblo. Era un cachorro que no paraba de correr y jugar y que acabó metiéndose en un pequeño jaleo como se verá más adelante.
Una vez debajo...
Visto el panorama: éramos muchos, el corredor no estaba en las mejores condiciones... Navarro y yo decidimos subir por una pala de nieve para dar la vuelta y terminar la ascensión por la cara Sur. Navarro estrenaba crampones, en realidad ésta era su primera experiencia invernal con ellos, y yo le había prometido que haríamos algo asequible para que se fuera familiarizando con ellos. En cualquier caso, yo no me hubiera metido en ese corredor ni harto a nandrolona. Así que le dejé mi nuevo piolo, un Grivel Alp Wing, a Andrés que le iba a hacer mucha más falyta que a mí. Pues nada, para allá que se va la tropa y Navarro con ellos, por lo menos hasta la entrada del corredor para ir cogiéndole el truco a los crampones...

...yo me quedé abajo y eché una mano al perro. Después de subir por la nieve dura, bajar le daba miedo, así que fui bajando con él hasta un lugar seguro.
Mientras, los más aguerridos del grupo ya entraban en el corredor, eso sí un poco tarde, pasadas las doce...


Espero que algún día alguien me explique las reglas que rigen la velocidad del paso del tiempo y así entender por qué cuando Ander, una vez superado el paso y montada la reunión, nos gritó “vamos” nuestros relojes marcaban la una y media pasadas…pero ¿no me había levantado a las cinco de la mañana para llegar pronto al corredor?
En fin, que me puse a trepar enganchándome con todo y analizando la posibilidad de utilizar también mis dientes innovando una nueva técnica de tracción…
Aquí Ander…
Mientras ellos afrontaban las primeras dificultades del corredor, Navarro y yo disfrutábamos de nuestra progresión por esta pala de nieve dura.
Sobre todo Navarro que ya le había cogido el truco a los pinchos y además estaba fuerte. Yo me retrasaba y aprovechaba para hacerle bonitas fotos como este contraluz.







El amigo Pelos llegando a nuestra cómoda atalaya…
...el pedregal se me hizo durillo, algo a lo que contribuyeron las botas de plástico. Pero bueno, ya sólo me faltaba este trozo. Navarro, arriba ya casi tocaba la cima.


Al fondo, podíamos ver el Espigüete, que desde aquí nos ofrece su cara Oeste.
De vez en cuando nos asomábamos a la cara Norte para ver si aparecían...
...pero aún estaban muy abajo...
Unas fotos más con Quique como protagonista…...y ahora en vertical…
Después de más de hora y media en la cima, Navarro y yo decidimos iniciar el descenso. ¡Anda mira! dos que suben... pero si son Jorgito y Pere. Nos contaron que se habían dado la vuelta en el primer resalte y habían decidido subir por donde nosotros para aprovechar el día.
Les esperamos guardándoles las mochilas para que se les hicieran más ligeros los últimos diez minutos de subida y así de contentos, como se puede apreciar en la foto que hizo Pere, llegaron a la cima.
De nuevo juntos reanudamos el descenso...
...preguntándonos que sería de los chicos del corredor...
... y en medio de la pala de nieve nos volvimos a encontrar con el perrillo lloriquenado. Otra vez había subido demasiado y no se atrevía a bajar. Así que haciendo la obra buena del día, me lo cogí en brazos, momento que Navarro grabó con su cámara para que los amantes de la naturaleza en general y de entre ellos las mujeres en particular piensen que qué mono soy...
Cuando tuvimos el corredor a la vista, por fin pudimos ver unos puntos negros que se movían por allí. Estaban más abajo de lo que pensábamos. Con la ayuda del zoom identificamos a Ander que iba de primero y a Andrés por debajo de él. Más abajo, resguardados por una gran roca Quique y el Pelos se preparaban para seguir sus huellas.

Nos abrigamos y comimos un poco mientras observábamos sus evoluciones en la montaña mientras la luz del atardecer pintaba de naranja las peñas de La Polinosa.



El tiempo se nos echaba en cima, habíamos leído en la web del Grupo Salmantino de Montaña, que en condiciones malas el corredor se pone (D inf ) y con un resalte que te puede obligar a dar la vuelta. No sé si llegará a tanto pero si digo que apreté el culo en un par de ocasiones…El resalte en cuestión lo sacó Ander con la tranquilidad que le caracteriza. ¿Cómo está? Preguntábamos, “un poco mal” obteníamos como respuesta…Luego teníamos que hacer la conversión de escala…Si “no esta mal” implica ir apurado…”un poco mal”, prepárate amigo!!!…Y yo me preguntaba ¿por qué no nos escaqueamos por la derecha? En mi diccionario escaquearse ocupa un lugar primordial. Pero esta vez tocó pasar el tramo mixto con hielo malo y roca descompuesta…Luego, como siempre, a toro pasado, no era tan difícil…El problema era que no había lugares para asegurarse y las reuniones las montábamos como podíamos, como se puede apreciar…
La luz se marchaba, era inevitable…
La pendiente se suavizó y acompañados por el crepúsculo llegamos a la cumbre. En la foto de cima Ander recoge la cuerda…
Cuando vimos que habían llegado a la cima, sobre las siete de la tarde, emprendimos el regreso que nos tocó hacer de noche. Pues nada, otra experiencia en orientación nocturna...

Ya sólo quedaba bajar. Un cielo salvajemente estrellado, el reflejo de los frontales en la nieve, el aire frío de la noche…¡qué placer!. Y tropiezos, muchos tropiezos, sobretodo los míos que no llevaba frontal...y es que yo soy así, qué le vamos hacer. Al final, la luz de la furgoneta y los amigos esperando, incluido el perrillo que desde arriba vimos como era rescatado por los brazos de Borja que pacientemente le ahuyentaba los miedos, qué más se puede pedir…

En fin, esta fue la última aventura de The South Face Nisio Team que tras la actividad de esta jornada se ha ganado el apelativo de extremo, así que a partir de ahora pasamos a denominarnos The South Face Nisio Extrem Team, que suena como más molón y puede ayudarnos a conseguir esos patrocinadores que nos permitan dejar nuestros trabajos y dedicarnos de por vida a subir montañas.
3 comentarios:
Jodo, pedazo de ascension que os habeis currado... botas de plastico, lo mejor para esas situaciones, bien cordados como toca, esa canal da yuyu de lo empinada que esta.
Saludos!
Ese perro, ese perro... pero ya más crecido fue el MISMO que nos acompaño al GMCSIC en nuestra excursión!!!! el mismo pastor aleman mezcla con algo más... flipante!!!!
Sólo que esta vez, dicho perro si que subió con nosotros a todas partes.
Narración, videos, imagenes y una ascensión impresionante. Hoy he andando por esas peñas y me ha encantando ver este reportaje.
Un saludo.
Publicar un comentario