miércoles, 19 de agosto de 2009

Expedición Nisia a Ladakh. Prólogo. Empecemos por el principio.

Por fin he conseguido sacar algo de tiempo y por fin empiezo a relatar el viaje que nos llevó a la India para intentar (y conseguir por cierto) subir una montañita de seismil metros en el Himalaya. La verdad es que todo fue un poco precipitado, para variar en The South Face Extreme Nisio Team, ya que la idea inicial era hacer algún cuatromil por los Alpes. Yo todavía no había subido ninguno y Andrés hacía ya varios años que no iba. Sin embargo, a finales de junio, Andrés me llamó por teléfono y me contó la posibilidad de hacer un trekking nuevo en el Himalaya de la India e intentar una seismil virgen. Sólo se vive una vez y oportunidades como ésta no surgen todos los días, así que no pude decir que no y, con gran dolor de mi corazón, tuve que dejar tirado al amigo Navarro (te prometo que a los Alpes vamos fijo, compañero) y embarcarme en esta "expedición". Las semanas previas fueron de preparar el material, comprar algo de equipo que no tenía y pensar cada noche: "mañana sin falta empiezo a salir a correr". Por supuesto, al final no salí ni un día; en cambio sí que hicimos varias despedidas por todo lo alto en los garitos más elitistas de la ciudad.

En fin, que con más miedo que vergüenza, encomendándome a todos los santos conocidos y confiando en que lo de salir casi todos los fines de semana al monte siviera para algo, el 25 de julio me encontré con Andrés en Madrid para, al día siguiente bien temprano, salir desde Barajas hacia Delhi, con escala en Frankfurt. Fue allí donde me di cuenta de que al hacer el petate me había olvidado uno de mis bastones nuevos en el maletero del coche. Para compensarme del disgusto y porque tal vez lo pudiera utilizar para el mismo fin, Andrés me compró uno de esos Toblerones gigantes que, misteriosamente, sólo se encuentran en las tiendas de los aeropuertos. Un día me tengo que poner a investigar en serio este fenómeno.

En Frankfurt teníamos que encontrarnos con el tercer componente del grupo, Manuel, que venía desde Canadá de hacer un trekking por el Yukón. Mientras esperábamos, decidimos imbuirnos de la cultura local amenizando el rato con unas cervecitas y unas salchichas.

Nueve horas de vuelo después, tras aterrizar en Delhi y cambiar del aeropuerto internacional al doméstico, con todavía varias horas por delante de espera y viaje hasta nuestro destino, por fin nos hacemos la primera foto del grupo al completo de toda la expedición. Como se puede comprobar, el cansancio ya empezaba a hacer mella en el Extreme Nisio Team.

Por obra y milagro del cambio horario, allí son tres horas y media más que en España, nos saltamos parte de la noche y el vuelo de Delhi a Leh, capital de Ladakh y destino final de nuestros vuelos, lo hacemos al amanecer. A estas horas llevamos unas 20 horas de viaje, pero el espectáculo que empieza a verse por las ventanas nos despeja de inmediato. Andrés se asoma al Himalaya...

...y le paso la cámara para que haga alguna foto. Ahí abajo está el curso del río Indo y al fondo, el Stock Kangri, de unos 6.120m, una de las montañas más frecuentadas de esta zona por ser cercana y no excesivamente complicada.

Por fin, sobre las nueve de la mañana, hora local, llegamos al hotel, al que nos lleva Punchok, de la agencia The North India Trekking, que es la que nos ha gestionado los permisos y la que nos llevará toda la logística allí. Nosotros viajamos con Sanga, viejos amigos de The South Face, de hecho se trataba de hacer este trekking por primera vez para comprobar que se podía hacer sin problemas y que se ajustaba a lo que ofrece Sanga, así que tal vez aparezca en el catálogo de la próxima temporada.

Tras tomar al asalto la ducha y, con todo el día por delante, nos vamos a dar una vuelta por Leh. Curioso sitio, sí señor. Ahí arriba se ve el monasterio al que subiremos más tarde...


...porque como dice Nancho Novo en la peli "Tierra", lo primero que hay que hacer por la mañana es desayunar. Así que Manuel, que ya ha estado por aquí más veces nos lleva al Penguin Garden y nos apretamos un desayuno a base de huevos fritos, patatas guisadas y tostadas además de un té y un yogur líquido muy rico llamado lassi, esto cuesta unas 150 rupias, algo más de dos euros.

Después nos acercamos a ver al amigo Jesusín Calleja. Hace tiempo que no nos vemos, claro desde que es famoso... La cuestión es que con su programa de Desafío Extremo va a colaborar con un proyecto solidario en la zona, la construcción de un hospital de medicina tradicional tibetana, hamchi se llama. Sanga, también colabora en el mismo proyecto, de hecho, el trekking que nosotros vamos a abrir se denomina Trekking solidario Alto Nubra, ya que los beneficios que obtenga de estos viajes se destinarán íntegramente a este centro de salud. Ahí están ultimando detalles de la historia solidaria, después ya tomaremos una cerveza y contaremos viejas batallitas.

Como tenemos todo el día por delante, seguimos nuestra exploración de la ciudad, sus mercados tibetanos, de hecho, geográficamente el Ladakh, ubicado en el estado de Jammu y Cachemira, es prácticamente Tíbet, pronto veréis los paisajes, y también religiosa, ya que la mayoría es budista, y étnicamente. De paseo nos encontramos con otro grupo de españoles, algunos conocidos de Andrés con quienes coincidió en otras expediciones, también han venido con Sanga, a intentar el Nun, había mucha nieve y no lo consiguieron. Quedamos para comer con ellos y seguimos el paseo; vemos los medios de transporte típicos, como este Hindustan Ambassador, el coche oficial en la India...

...o esta Royal Enfield, una auténtica preciosidad que no me resistí a probar, pero eso será más adelante. Sigamos con el paseo.

La verdad es que el palacio y el monasterio impresionan. En el palacio vivía el rey de Ladakh y si la memoria no me falla es del siglo XVI. Arriba está el monasterio, nos ha dicho Quique, el hermano de Jesusín, que subir hasta allí ayuda bastante a mejorar la aclimatación. Leh está a unos 3.600 metros y el monasterio unos 200 más arriba. Por la tarde subiremos, a ver atardecer.

Ahora miramos tiendas de artesanía...

...que venden todo tipo de objetos.

Comemos en la terraza del Leh View, que tiene estas vistas del palacio, el monasterio y abajo también la mezquita. Entre plato y plato, me quedé dormido. Demasiadas horas despierto, que uno ya no tiene la edad de cuando iba a las fiestas de los pueblos y empalmaba tres días seguidos sin pegar ojo.

Después de comer, empezamos el lento paseo hacia el monasterio. Pasamos junto a unas stupas, estas estructuras arquitectónicas típicas del budismo que simbolizan los elementos fundamentales del cosmos, pero mejor que yo os lo explica la wikipedia.

Callejeando, lejos ya de la zona más turística, observamos las estampas cotidianas de la ciudad, como estos niños jugando al criquet, uno de los deportes más practicados en la India. Sí, está un poco desenfocada, es que había poca luz... los niños se movían... y sí, soy mal fotógrafo.

Poco a poco vamos llegando a la parte alta de la ciudad, bajo el palacio, que desde aquí la verdad es que impone...

...lo rodeamos para llegar a su fachada principal...


...y vemos, un poco más abajo, un pequeño espectáculo de bailes tradicionales para turistas, del que huimos antes de que alguien nos quisiera cobrar unas rupias por hacer la foto...

...y seguimos nuestro camino. Ya sólo queda esta subidita. Aquí aprendí mis primeras palabras en ladakhí. Cule, cule, que quiere decir: "despacio, despacio". Así se aclimata mejor y no fuerzas el cuerpo. Por mí, perfecto, en The South Face Extreme Nisio Team llevamos muy a gala eso de andar despacio por el monte. En la siguiente foto, Manuel y Andrés nos enseñan cómo hacerlo con elegancia y coordinación. Vaya, parecen clones.

Poco a poco vamos cogiendo altura y dejamos abajo Leh, al fondo se ve el omnipresente Stock Kangri. También se puede comprobar cómo, el paisaje es desértico hasta que llega a las márgenes del Indo, donde el agua permite cultivar la tierra.

Ya casi estamos arriba y empiezo a darme cuenta de que al ritmo de fotos que llevo por minuto, las baterías o la tarjeta, incluso las dos cosas, me van a durar muy poquito. Pero es que uno no se puede resistir. Aquí unas banderas de oración que iban desde una pequeña cima hacia el monasterio, más arriba.

Y una parecida, pero en vertical. Ahora entendéis mi retraso en publicar... dolores de cabeza tengo de ver fotos y tratar de seleccionar para no hacer esto eterno...

Ya cae la tarde y nos encontramos con tres castellonenses muy majetes, con los que charlamos un rato y hacemos juntos el tramo final del paseo. Un saludo compañeros, ¿Qué tal os fue al final?

Visitamos un poco el monasterio donde, me siento inspirado y hago una foto de una sensibilidad que raya los sublime... no tiene mucho mérito, es que el sitio era así de bonito.

Venga... una más... esto es la parte superior del monasterio. Allí puedes entrar y pasearte tranquilamente por el edificio, sólo hay que ir con un poco de respeto...

...justo al contrario que Andrés, que en su felicidad, se bajó esta escalinata a lo Norma Duval.

Seguía atardeciendo y nosotros nos quedamos embobados contemplando el cielo, las montañas... disfrutando de estar en ese lugar y en ese momento.

El sol seguía bajando y yo ya me temía que al final, para no perder la costumbre, bajaríamos de noche... creo que Andrés tiene alguna foto más chula de este rato, a ver si me las pasa y las añado por aquí.

Efectivamente, llegamos de noche al centro de la ciudad. Justo a tiempo de buscar un garito donde nos pusieran una Kingfisher, la rica cerveza local, con la que brindamos por el éxito de nuestra expedición.

Me acabo de dar cuenta de que he empezado el reportaje con una foto en la que aparecemos bebiendo cerveza y lo acabo igual. Vaya ejemplo que estamos dando... En fin, si hay menores leyendo esto: "Niños, no hagáis esto en casa y no os perdáis el próximo capítulo, en él visitaremos monasterios budistas a porrillo en plan cultureta antes de empezar el trekking de verdad".

Sigue aquí

6 comentarios:

valnera dijo...

Ya hay ganas del segundo capítulo!!!! no nos tengas mucho tiempo esperando!

La verdad que lo pasais bien en cualquier lado.

Kike

igertu dijo...

Ya tenía ganas de ver cómo iba esta historia, y tengo más de ver... MONTAÑA

+ montaña - cervezas!!!

:P

Salu2

sherpa dijo...

jajaja, lo de la cerveza es un denominador comun en todos los reportajes que sigo...
Espero que la siguiente entrega siga con la misma TONICA, quiero decir,CERVEZA!!!
Saludos

Zieft dijo...

Ufff.... que envidia!!! A ver si coincidimos algun dia por montes mas cercanos y charlamos sobre esta aventura...

Queremos mas capitulos!!!

vidal dijo...

Aupa Borja!!!... ya me tenías preocupao, je, je, je... venga, venga, no te hagas el remolón y sigue que esto de dejar el reportaje así no mola!!!... Ya nos sabemos el final de la "peli", pero queremos verla entera!!!... Saludos Nisio-Esgalleros!!!

Anónimo dijo...

La verdad es que la foto es sublime!!!El lugar impresionante...Yo también quiero!!!!!
No te hagas de rogar tanto como Mr.Churches con sus reportajes, porfi!!!!
Besazos Cristina
Pd: eso es el Pani no?