jueves, 3 de septiembre de 2009

Expedición Nisia a Ladakh. Prólogo 2. Un poco de cultura.

Viene de aquí.

Tras la primera toma de contacto con Ladakh, decidimos dedicar el día siguiente a recorrer algunos de los monasterios budistas de la zona. Así aprovechábamos el día libre que teníamos para mejorar la aclimatación y hacer las visitas culturales de rigor. Lo primero que hay que tener en cuenta es que allí conducen por la izquierda, que el parque móvil es como el de los Picapiedra y que las carreteras... bueno ya veréis las carreteras. Eso sí, allí también están concienciados con el tema de la seguridad vial y por todas partes se ven cartelitos de este tipo. Muy originales, desde luego, como ese camión que nos cruzamos.

En algo más de una hora recorremos unos 40 kilómetros y llegamos a Hemis Gompa, el mnasterio de Hemis. Cuando es la primera que entras en un sitio así te quedas un poco alucinado. bueno, eso es lo que me pasó a mí. Este es el edificio principal...

...visto desde este patio con sus banderas de oración...

...con sus monjes dedicados a sus cosas...

Dentro de una gran sala estaba esta escultura. Es Padma Sambava, el nacido del loto, el introductor del budismo en el Tíbet, que la impuso a la religión bon que era la propia de estas tierras allá por el siglo VIII. Cuando a nosotros nos invadían los musulmanes a estos les invadían los budistas, qué coincidencias. Sólo que ellos se quedaron.

La escultura tenía su tamaño. Obsérvese como el gran Mr.Churches empequeñece a su lado.

Esta mujer estuvo rezando un buen rato y seguía haciéndolo. lo que lleva en la mano es un molinillo de oración, cada vez que lo gira recita el mantra OM MANI PADME HUM.

La verdad es que cuando no somos muchos los turistas que estamos en un mismo sitio a la vez se respira el ambiente de paz propio de estos lugares. Este joven monje hasta podía concentrarse para hacer sus deberes.

Vamos acabando la visita y salimos del monasterio...

...estos tres chavales que van para monjes iban echándose unas risas. lo normal en esta zona es que el primogénito se lleve toda la herencia para no dividir el patrimonio familiar y al segundo lo meten en un monasterio para que se haga monje.

Estos otros también llegaban contentos, como captó Andrés con su cámara...

...y allí se quedaron un buen rato hablando.

Nosotros continuamos con nuestra excursión. Descendimos de los montes donde se encontraba el monasterio y regresamos a la fértil ribera del Indo...


...que baja bravo, aunque tiene pinta de que en primavera esto tiene que ser la leche. Al fondo, otro pequeño monasterio.


Pero nosotros vamos a éste: Thikse Gompa. Con una construcción de piedras talladas con el OM MANI PADME HUM en primer plano. La foto es de Andrés que en este viaje estaba inspirado, dese luego.


Las puertas del monasterio. Chocaba ver salir de ellas a unos militares. Iban en son de paz.


Al entrar hacemos girar los molinillos de oración, siempre en el sentido de las agujas del reloj...

...y empezamos a recorrer el lugar. Aquí, un monje se deleita con las vistas de su tierra.

...y nosotros nos deleitamos con la magnífica construcción en la que vive.


También aquí hay una escultura enorme. De hecho, para llegar a la cabeza hay que subir al primer piso del monasterio. Ésta es de Buda. Frente a él tiene ofrendas de flores, comida e incluso dinero.

Seguimos recorriendo el monasterio y Andrés sigue sacando fotos mucho mejores que las mías...

...con éste contraluz que hizo cuando nos colamos en la cocina mientras un monje terminaba de fregar, decidí guardar la cámara.

Aquí volví a sacarla para echar la última foto del monasteiro de Thikse. Una maravilla.

Luego fuimos al palacio de Shey, que también tiene un monasterio en su interior. Es del siglo XVI y en él vivía el rey de Ladakh.


A ver un contrapicado de la stupa...

...y otro buda enorme en el interior que Andrés observa pensativo.

Más stupas a la salida, con un cielo un poco gris, a ver si no se estropea el día que de momento hace medio bueno.

De vuelta en Leh, damos otro paseo por sus calles, donde las mujeres venden los productos de sus huertas, coliflores, zanahorias, albaricoques...

...también hay tiendas de material de montaña. En una de ellas nos encontramos con esos copiones capitanes de las sardinas cuyo nombre prefiero no pronunciar, pero me consuelo al saber que aquí sus productos son más falsos que nuestras camisetas.

Y antes de terminar, una foto de una cría muy graciosa que andaba dando vueltas en bicicleta. Era todo felicidad. Como nosotros que al día siguiente salíamos para el punto de partida de nuestro trekking, un pueblecito llamado Khyengru.

Antes de acabar, lamento la tardanza en esta segunda entrega, he tenido problemas con el ordenador, pero, tras pasar por el taller, no tendré excusa la próxima vez.
Sigue aquí

5 comentarios:

José-T dijo...

Es muy curioso lo de las banderas y los rodillos para que con el viento o al girarlos, las oraciones se propaguen como las miasmas de un estornudo. Son como "rezadores automáticos". Sin irnos tan lejos, mi Tía abuela que en paz descanse, dejaba la cinta con el rosario en el radiocasette encendido cuando se iba de casa "para que fuera rezando".

Joan González dijo...

HOLA

BUFFFFFFFFFFFF...LA TARJETA DE LA CAMARA SACARIA SHISPASSSSSSSSSSSSS...

ES TODO UN PAISAJE INCREIBLE

SALUT
JOAN

SARITA dijo...

Me ha encantado el cartel contra el exceso de velocidad... y la venta de verduras!

Todo es impresionante, la verdad.

Saludos.

sherpa dijo...

Muy guapo todo pero...
Primero, en esta parte no hay cerveza.
Segundo, tampoco hay montañas...
Os habeis vuelto misticos???

setmil dijo...

Muy guapo todo, vaya envidia sana, me alegro mucho por este viaje tan apasionante y unas fotos estupendas con muy buena gente.
Por cierto muy guapo tienes el blog. Un cordial saludo.