Bueno, pues después de un mes de agosto de práctica inactividad montañera. Supongo que es lo que tiene venirse a vivir a un sitio cerca del mar. Te salen amigos y familiares por todas partes. así que he echado más horas de playa que en los últimos tres lustros de mi vida. En fin, que aprovechando una visita de fin de semana a Salamanca para ver a padres, madres, suegras, hermanos, hermanas, sobrinas y demás familia, pegué un toque a dos de mis amigos de toda la vida: Miguel y Raúl, más conocidos en otros ámbitos como el Agüelo y Cafre, el origen de estos nombres será explicado en mejor ocación. El caso es que les propuse hacer una ascensión mañanera, o sea, asequible y no lejos, porque tenía que estar a la hora de comer en casa de la suegra. Su cocido es una bendición y yo ya había establecido mis prioridades.
Así que al final nos decidimos por subir a la Peña de Francia, una montaña no muy alta pero sí emblemática de la sierra del mismo nombre. Raúl me dijo que tenía entendido que desde el bonito pueblo de La Alberca se tardaban cuatro horas y yo en Internet había leído que tres. Para darnos margen quedamos a las siete de la mañana y salimos hacia la sierra. La Peña tiene una carretera que llega hasta su cima, donde hay un santuairo y un convento de dominicos. Así que decidimos dejar un coche arriba y bajar con otro por si se nos echaba el tiempo encima.
Total que sobre las 8,30h llegamos a La Alberca, con sus tradicoinales casas de arquitectura serrana. Buenas juergas nos corríamos en tiempos mozos en sus fiestas...
...Pero ahora veníamos a caminar. Aparcamos junto al Instituto de Educación Secundaria Las Batuecas. La ruta sale desde aquí, entre el colegio y una empresa chacinera. ¿A ver qué pone el cartel?
Bien, GR-10, totalmente señalizado. Sin pérdida. Y 8,3 kilómetros, hombre eso a buen ritmo y teniendo en cuenta el desnivel son menos de tres horas, pensamos. Bueno vamos para allá.
Las marcas de GR están por todas partes y sin mayores complicaciones dejamos atrás el núcleo urbano caminando entre pinares. Poco antes un paisano nos dio los buenos días y con una sonrisa nos comentó: "Os vais a mojar...", ¡qué majete!
La verdad es que el cielo no tenía muy buena pinta. Venían muchas nubes, y muy negras, desde el Oeste. Y en la cima había 9º de temperatura. Además, haciendo gala de nuestra pertenencia a The South Face Nisio Extreme Team, íbamos en manga corta, sin un mísero forrillo polar ni un chubasquero... vamos, en nuestra línea. Por cierto, el lugar, muy bonito.
Por esta zona, el pinar nos resguardaba del viento y caminábamos a buen ritmo. Tras franquear un repecho, habíamos ascendido 100 metros que ahora nos tocaba bajar, vimos al fondo la Peña de Francia, tapada por las nubes y azotada por el viento. Que ¿por qué se llama de Francia? Pues he leído varias cosas al respecto, yo de momento, voy a poner música para darle al reportaje un poco de ambiente:
A ratos, parecía que el viento daba una tregua y de momento aguantaba sin llover.
Atravesamos la vaguada y tocaba otra vez remontar por la pista. Desde aquí parece que la Peña está a tir de piedra...
Hasta este punto tardamos una horita. Aquí nuestra ruta converge con la que viene desde El Casarito, bastante más corta, por cierto. Parece que nos dirigimos hacia ese pinar.
Perfecto, porque así nos resguardamos del viento... o del sol, que parece que quiere salir. Como digo, imposible perderse.
El pinar, aunque sea de repoblación, es precioso. ¿A que parece un código de barras enorme?
Ahora la pendiente es pronunciada y el camino hace zig zag para ganar altura con comodidad. Toca cruzar la carretera. Las señales confirman nuestras sospechas. Salvo hecatombe, nos plantamos allí en unas dos horas y media.
Al otro lado de la carretera... Hemos subido muchasveces a esta Peña, pero siempre en plan turista. La primera vez vine en una excursión del colegio. Los curas me reñían porque me iba a trepar por las peñas... si es que la cabra tira al monte... en mi caso desde pequeño.
Ahora pasamos por debajo de la cima, parece que el camino nos lleva hacia la cara norte. Es una nueva traición a nuestra filosofía pero, como es lo más corto...

En una revuelta del camino levantamos la vista y, ya tenemos ahí al lado la cima. El Monasterio, la hospederí y el repetidor de televisión, sí ese gran supositorio de la derecha.
Desde aquí la ruta sigue el Via Crucis que los romeros hacen en la fiesta de Nuestra Señora de la Peña de Francia.

Echamos la vista atrás y en sol rompe las nubes para iluminar el camino por el que hemos venido.
Un poquito más que ya estamos...
...y el último tramo hasta con escaleras.
Foto de cima. ¡Vaya! Otra vez que se me olvidó meter barriga... claro, me concentro demasiado en no salir con los ojos cerrados y a todo no se puede estar. Habíamos tardado dos horas exactas. Si es que somos unos fieras.
Ahora toca sesión fotográfica. El mirador nos indica desde dónde hemos venido... bueno por ahí tiene que andar La Alberca...
...El reloj de sol...
...el santuario...
...la virgen negra, que no sólo está la de Monserrat...
Y después de un café un pincho, parece que despeja un poco, así que vuelvo al mirador para hacer la foto pendiente. Ahora sí. Aquello es La Alberca.
Y ya camino de Salamanca, con la mente puesta en el cocido de la suegra y en la subsiguiente siesta... una foto de la Peña de Francia como Dios manda.