lunes, 21 de abril de 2008

Robleñada (931m) Montaña... bueno, punto más alto de Valladolid

Hay ocasiones en las que un hombre tiene que hacer las cosas por su cuenta. Ésta es una de ellas. La presión de nuestros patrocinadores es tremenda últimamente y con razón. Los dos últimos fines de semana los he dedicado a diversas celebraciones y eventos sociales que en todos los casos sin excepción han comenzado con comilona y han acabado con melopea. Esto es así, amigos. Es lo que tiene estar entre la elite, que te exigen resultados.
Así pues, sin encomendarme ni a Dios ni al diablo, hoy lunes, me lancé a la conquista de una nueva cima. Tras barajar algunas opciones: hacer la primera repetición del Shiula Grande, hacer en libre y en solitario la Oeste del Naranjo... finalmente me decidí por tachar una cima del reto 50 provincias-50 montañas que nos traemos entre manos. Estudie las posibilidades durante al menos siete segundos y, sin más, a eso de las dos y media de la tarde, me cogí la mochila, un bocadillo de tortilla del bar Viena, me monté en el coche y puse rumbo a Castrillo de Duero, provincia de Valladolid, para subir en solitario a su punto más alto, un páramo llamado Robleñada que tiene 931 metros de altura sobre el nivel del mar. Ahí es nada.
Aparqué junto a este crucero y me preparé para empezar la ruta, que según indicaba el libro Los techos de España, sale del pueblo por aquella calle de enfrente. El camino no se parece mucho a los que solemos recorrer en nuestras salidas montañeras y además empieza a llover, pero me digo, "¡qué demonios! Es lunes, la gente está trabajando y... éste es tu trabajo: dar un paseo por el monte". En verdad soy afortunado. Lo celebré poniendo buena cara al mal tiempo y tarareando esta conocida tonada:
La ruta no tiene pérdida. Sólo hay que seguir la pista que asciende suavemente hacia el páramo donde se encuentra la máxima altitud de Valladolid. Allí atrás dejamos el pueblo.
Seguía lloviendo y yo seguía cantando. Y también haciéndome fotos con el minitrípode y el disparador automático... cualquiera que me viera corriendo a ponerme en el sitio bueno para quedarme allí quieto simulando andar hasta que sonaba el click...
Cuando casi había terminado la subida, de repente, dejó de llover. Salió un poco el sol y los campos verdes de cereal brotado sacaron todo su color... Como dijo el poeta: "Ancha es Castilla". Y preciosa, añado yo, y preciosa.
Una vez en el páramo me desvié del camino para atrochar por estos campos de romero todos ordenaditos.
Y en un ratín más ya estaba llegando al montón de piedras más grande, que la guía sitúa como punto más alto de Valladolid. Había tardado unos 45 minutos.
Foto con el emblema de nuestro patrocinador secular, el bar Llamas. Por cierto, si vas a Salamanca, pásate por allí y dile a Sito que te ponga una Mahou y que la cargue a mi cuenta.
En fin que sin más emprendí el camino de regreso. Esta vez iba por la pista pero entre los romeros vi un hito y, sólo por curiosidad, me acerqué a ver si sólo era una piedra grande...
Y esto fue lo que me encontré. Unos tales Albaro y Sagrario (cada uno pone su nombre como le da la gana) habían colocado aquí una chapita señalando el punto como Robleñada y su altura. La verdad es que a simple vista sí que parecía estar más elevado que el montón de piedras. Además, allí mi altímetro, que marca las alturas cada cinco metros, señalaba 935m y aquí ponía 940m. Lo que es seguro es que los montones de piedras de ese campo no son mojones para señalizar nada, es sólo que es una tierra de mucho cascajo y los agricultores cuando pasan el arado tienen que ir después recogiéndolas y amontonándolas...
En fin, sea como fuere, yo me paré allí, saqué el bocata de tortilla de patata, que con tanto cariño me había preparado Lino, y me inmortalicé por si acaso no me daban por válida la cima. Además, me pareció un buen momento para darle una alegría a nuestro otro patrocinador. Vaya campaña guapa que nos está saliendo.
Con renovados bríos, reanudé el regreso. Pero en lugar de hacerlo por la misma pista por la que había subido, fui directamente a asomarme al cortado del páramo. Seguí por el borde hacia el Oeste, o sea, hacia la izquierda y así pude contemplar Castrillo de Duero en todo su esplendor.
Además, encontré una vereda con hitos cada cierta distancia y con signos evidentes de ser paso habitual de ganado ovino, ya conocéis los conguitos... Ovejas no, pero salieron tres ciervos que me sorprendieron tanto que no me dio tiempo a sacar la cámara. Después salieron otros tantos conejos, pero tampoco me dio tiempo a hacerles una foto. Este avión, en cambio, no se me escapó. Pues menudo soy yo.
Tras abandonar el caminillo y cruzar campo a través para coger una pista porque amenazaba tormenta otra vez, regresé al pueblo después de un paseo de una hora y media que sólo puedo calificar como de muy gratificante. Además de un magnífico aperitivo para los cinco días en Pirineos que me voy a pasar con el señor Navarro.
Y ahora aquí estoy, contándolo. La próxima será la del Taillón o la del Marboré o la del Perdido...

8 comentarios:

Carlos dijo...

Brutales tus adaptaciones de lo de North Face jajajaja

ldiegoes dijo...

Quien diría que la loma/pradera esa es el techo... quien lo diría...


Joooder Booorja!!!! casi me meo en los pantalones con lo del "South Face... spanish omelette"

No hay huevos a cumplir eso de Salamanca y el bar... no hay huevos...

Mira que yo también tengo el de 50 cimas y soy capaz de ir y dejarte la cuenta del Bar llamas o la del Bar Viena tiritando...

Anónimo dijo...

Brutal, sólo falta señalar la ruta en Google Earth!!!

Zieft dijo...

Bruuuuuuuuuuuuuutal!!!!

Me meo!!!

Anónimo dijo...

Viva Delibes, Ciro Bayo, el Viaje a Alcarria, el Lazarillo de Tormes y El Hombre y la Tierra, y la madre que los parió , en fin... Además de felicitarte por el relato, añado una nueva banderita a tu colección... me han enviado con los piratas, un abrazo

El fratello

David dijo...

Muy buena tu narración, solo comentar que en mis mapas cartográficos la cima a la que te refieres esta marcada como "Cuchillejo" y son 933 metros, y hay un hito de cemento con vertice geodesico... podria ser que el otro hito con las chapitas ya fuese parte de la provincia de Segovia, ya que El Cuchillejo se encuentra casi en el limite entre provincias...

El Romero al que te refieres, es lavandin, el cual es procesado en Peñafiel para todo tipo de usos, incluso alta perfumeria... jeje!

La zona no es montañosa, pero la abundancia de valles con sus subidas y bajadas a los paramos, y los infinitos caminos, de concentración, sendas, etc... lo hace ideal para rutas en mountain-bike... estos a primera vista simples paramos y valles, esconden mucha vida, mucha fauna y un cambio cromático a lo largo de las estaciones excepcional... si vienes por aqui, ten cuidado con las temperaturas extremas, tanto en invierno como en verano, y tanto por la noche como durante el dia... el agua no es un problema, ya que las fuentes de la comarca se cuentan por cientos...

Un Saludo.

Speedy_one50

CACHOENALTO dijo...

Parece ser que compartimos la misma vision del montañisno...o se le parece...si señor...date una vuelta por nuestra web www.cachoenalto.es. Saludos Cacheros

2º cachero dijo...

Me parto el cajon desastre, ese techo necesita uralita.Me encanta tu forma de ver la montaña, estoy con vos.

saludos cacheros.