lunes, 26 de mayo de 2008

Morezón (2.393m) ¿Última invernal de la primavera?

Hacía mucho que no nos acercábamos por el Circo de Gredos. La verdad es que suele haber mucha gente. Sin embargo, este fin de semana las previsiones meteorológicas eran pésimas, pero paradójicamente también óptimas para nosotros. Así nos encontraríamos con poca gente. Dos fines de semana seguidos sin salir al monte y la obligación que tenía de hacer unas fotos de esta zona terminaron de decidirnos.
Así que nos plantamos en la Plataforma, nos pertrechamos y salimos. Para variar, nos habíamos olvidado el mapa en casa, aunque la verdad es que esta zona la conocemos bastante bien. Sin embargo, Mr.Churches le echó un vistazo al panel confiando en que su prodigiosa memoria pudiera ayudarnos en un momento de apuro.
Con calma, sobre todo porque las dos semanas de inactividad y la leve alergia al polen que padezco hacían que me pitara la garganta al poco de comenzar... y el Ventolín en casa.
Por lo menos la mañana iba aguantando. Las nubes eran de lluvia segura, pero mientras aguantara... Allí, al fondo, vimos el Morezón y pensamos que era un buen día para subirlo. Mejor que bajar hasta la laguna y volver...
Andrés, que le ha cogido el gusto a esto de la cámara me hizo esta bonita foto con Los Barrerones al fondo.
Y esta otra cruzando el puente sobre el arroyo de las Pozas...

...y en un rato nos plantamos en el collado. El Almanzor nuestro objetivo fotográfico del día empezaba a taparse, parece que no íbamos a tener suerte.
Efectivamente, las nubes venían con ganas y pronto empezaron a envolver todo el circo. Muy bonito, la verdad.
Hacia el Morezón, parecía que no entraba tanto la nube y, tal y como habíamos planeado unos minutos antes. Cogimos el camino que lleva al Refugio del Rey y, según caminábamos, lo vimos claro, en lugar de seguir el sendero hasta ganar el cordal, ¿por qué no subir por ahí? Sí, hombre, sí, por esa pala de nieve... seguro que echamos un buen rato... cómo que ¿cuál?...
¡Esa de ahí!
Y para allá que nos fuimos. En ese momento y para darle un toque épico a la jornada empezó a nevar... peor a nevar de verdad... Pues nada, ¡que nieve, que nieve! La verdad es que no hacía frío y con las prendas de Goretex íbamos tan felices.
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En un ratín nos plantamos bajo la pala de nieve y paramos a comer un poco de chocolate y a calzarnos las botas de plástico.

La nevada iba y venía. Ahora había parado un poco y para allá que nos íbamos...
...turnándonos a la hora de abrir huella. Volvía a nevar.
Y allí teníamos la parte final de esta corta pero, como pronto se podrá comprobar, divertida ascensión.
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Otra vez un servidor de primero...

...y luego, otra vez Andrés...
En la salida, la cosa se ponía pindia y tuvimos que cambiar un bastón por el piolet.
La verdad es que entre la ventisca y la pendiente que iba creciendo, la cosa tenía su ambientillo.
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Mr.Churches seguía abriendo huella. Lo hizo sin crampones porque la nieve se pisaba bien.
Yo, detrás, prefería ponérmelos, no me costaba nada y me iba a dar mayor seguridad.

Allá voy.

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Desde arriba, Andrés me hizo un auténtico book de fotos...
...pero es que la situación lo merecía...

...incluso un bonito "vidrio"...
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...hasta la salida. Como decía la canción: "¡Nunca olvidaremos lo que disfrutemos y lo bien que lo pasemos!"
Además, parecía que la nevada nos daba una tregua...
...y podíamos ver el cielo. Con un poco de suerte, abría un poco más al llegar al Morezón y podríamos contemplar una de las vistas más bonitas de la Sierra de Gredos...
...pero nada, no tardó en meterse otra vez el marrón mientras nosotros seguíamos el cordal hacia la cumbre.
Ahí estamos. Con el banderín de nuestro patrocinador y, aunque no se aprecia bien, con una estampa de María Auxiliadora que Andrés llevaba en la cartera. Su festividad se celebraba ese mismo día, 24 de mayo, y nos salió la vena de antiguos alumnos de los Salesianos donde esta advocación es muy venerada.
En el vídeo de cima se aprecia bien, la huella que la educación salesiana dejó en nosotros.
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Y cantando a dos voces el himno del colegio, que reza: "¡Salve Don Bosco santo, joooooooooven de cooooraaaaaazóóóóón...!!!" iniciamos el descenso entre la niebla. Aunque no se veía mucho y a pesar de perder varias veces los mojones, nunca nos desorientamos...

Eso sí, en un día de tan intensa actividad, decidimos completar la jornada practicando una de nuestras especialidades y que, últimamente, teníamos un poco abandonada. Con un poco de suerte todavía nos clasificamos para el próximo Campeonato del Mundo de Escobing... No tardamos en llegar al camino del puerto de Candeleda, ahora ya bajo una fina pero persistente lluvia...

...y un poco más tarde ya estábamos de nuevo en el camino empedrado que nos llevaría hasta la plataforma.
No tengo foto del momento Mahou de la jornada, pero he de decir que se completó con un momento jamón ibérico realmente antológico.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Primula pedemontana: En busca del tesoro de la Norte del Curavacas

La Montaña Palentina es una tierra de gran belleza. Cumbres como el Espigüete son una muestra de su espectacularidad. Pero también encierra pequeños tesoros que merece la pena buscar. Uno de ellos es una simple flor: la primula pedemontana un endemismo no ya de esta zona, sino de la cara Norte del Curavacas, el único lugar de la península en el que se puede encontrar.
Un grupo de naturalistas se ha propuesto llevar a cabo un estudio pormenorizado de la flora vascular del Parque Natural de Fuentes Carrionas. Es el proyecto "Semper Vivum", en el que llevan trabajando varios años. En el mes de julio de 2007, tres de sus miembros: Toño Gopegui, Tino García y Nacho Zubelzu nos hicieron de guías. Los dos últimos tienen montada una pequeña empresa que organiza rutas de observación de la naturaleza por Fuentes Carrionas, Picos de Europa... los podéis encontrar en esta página web Se trataba de hacer un reportaje para prensa y televisión que diera a conocer su labor.
Así, tras madrugar bastante, recorrimos en todoterreno el valle de Pineda... ...que en la amanecida lucía en todo su esplendor...
...y nos plantamos bajo la impresionante cara Norte del Curavacas, justo debajo del Pozo del Curavacas, donde empezaríamos a caminar en busca de este pequeño tesoro. La verdad es que todo daba una extraña sensación de aventura
Tras hacer unas primeras tomas...
...empezamos a caminar.
Yo llevaba algo de peso. Dos mochilas: la pequeña, por delante, con cables, micrófono, auriculares, baterías y cintas de repuesto; la grande, a la espalda, "sólo" con el trípode. Gajes del oficio.
En cualquier caso, el día era bueno y, al fin y al cabo, estaba trabajando. Era inevitable pensar en que hay muchas personas que en ese momento estarían encerradas en una oficina delante de un ordenador... ¡qué afortunado soy!
Para incrementar el momento de felicidad, pudimos observar una estampa como ésta...
En poco tiempo alcanzamos el Pozo del Curavacas, que rodeamos para continuar la ascensión en busca de nuestra flor.
Cada dos por tres, nuestros amigos encontraban algo que les llamaba la atención, plantas sobre todo, y se paraban a tomar sus datos. Carlitos, mi camarógrafo, que es un cotilla, se acercaba a mirar.
Pero allí no estaba la prímula pedemontana. Fue en los años 50 cuando dos botánicos descubrieron aquí esta planta que, hasta entonces, sólo se había documentado en los Alpes, donde crece sobre los 2.000 metros, al pie de las montañas, de ahí su nombre.
Hace un mes, esta zona estaba tapizada de flores, nos explican los expertos. Pero ya el verano estaba muy avanzado y el calor hace que la floración sólo pueda darse a mayor altura, en zonas sombrías y húmedas...
...por allí arriba, bajo la Aguja del Pastel, que aparece imponente y misteriosa entre nubes.
Algún ejemplar queda y Gopegui se dedica a hacer unas mediciones.
Pero para encontrar la flor, hay que seguir subiendo. Brágimo, mi fotógrafo, lo coge con ganas y marcha animoso, a Carlitos le cuesta más... será la edad y la buena vida.
Ya hemos llegado a una altura considerable y las vistas desde aquí son inmejorables. Al fondo vemos el pico Tres Provincias y Peña Prieta, con todo el cordal que recorrimos un día de San Juan.

Y por fin, a unos 2.200 metros aparece nuestro pequeño tesoro.
Nacho Zubelzu, que además de naturalista es un cotizado pintor, hace unos dibujos para ilustrar la ficha.
El estudio de esta planta puede aportar importantes datos sobre la evolución del cambio climático en la zona, nos explica Tino. La primula pedemonatana necesita unas condiciones de humedad y temperatura muy específicas y si estas varían, la planta busca un hábitat más propicio montaña arriba, donde antes no se encontraba.
Con el trabajo terminado, comemos un bocadillo observando el paisaje. Todos miran hacia abajo, pero yo busco vías por la Norte del Curavacas. Algún día subiremos por ahí... pienso...

domingo, 4 de mayo de 2008

Tres Provincias (2.499m) de rebote con canal disfrutona de regalo

Hace tiempo que tenemos una cuenta con Peña Vieja. Bueno, en realidad es una cuenta pendiente con nuestra propia idiocia, pero es más fácil echarle la culpa a otros... El caso es que aprovechando el puente del 1 de mayo. Mr.Churches y un servidor decidimos saldar esa cuenta. Nuestra intención era salir de Palencia sobre las 8,30h, coger un teleférico sobre las 10,30h y subir por la Canalona. Nada más lejos de lo que después sucedió.
Al final, salimos a las 8,45h, paramos a echar gasolina, un rebaño de vacas nos tuvo un buen rato parados bajando el puerto de Piedrasluengas y al llegar a Potes nos encontramos un atasco que no hizo atravesar el pueblo en unos 20 minutos. Al llegar a Fuente De, se nos cayó el alma a los pies, eran casi las doce y allí había unas diez millones de personas. La espera para subir sería de más de una hora y, cuando oímos como llamaban a la gente por megafonía en función del número de lista de espera (iban por el 700), decidimos que allí no nos quedábamos. Ni siquiera nos bajamos del coche, dimos media vuelta y enfilamos hacia el puerto de San Glorio.
Peña Vieja va a esperar y nosotros vamos a volver, como Jojo y Loretta:
Nada que ver. Allí no había nadie. Bueno sí, un coche además del nuestro. Lo malo es que era un poco tarde. Bueno, muy tarde... sobre la una del mediodía. Pero, qué más da queríamos andar tranquilos por el monte... ya nos daríamos la vuelta cuando tocara aunque no llegáramos a Peña Prieta, que se había convertido en nuestro nuevo objetivo.
Metimos botas de plástico, crampones y piolet en la mochila porque arriba se intuía nieve, sobre todo en la vertiente norte, y para allá que nos fuimos tan contentos. Como para no estarlo aquel monte de ahí enfrente se conoce como Las Tetas...
La distancia engaña, pero desde el coche, que dejamos justo donde se cruzan esas dos carreteras, la de San Glorio y la del Collado de Llesba, hay casi 400 metros de desnivel hasta este lugar. Así cogimos altura rápidamente y no tardamos en ver, más allá del Coriscao (a la izquierda) los Picos de Europa. Allí, estarían todos esas miles de personas disfrutando a su manera de la montaña. Nosotros lo hacemos de otra... como dice el nuevo eslogan de The South Face Extreme Nisio Team: "Nunca paramos de huir de las montañas masificadas".
Total, que en algo menos de una hora nos asomamos aquí y pudimos ver las cumbres de Fuentes Carrionas, con Peña Prieta a la izquierda y el Cubil del Can continuando el cordal.
También nos asomamos al recoleto valle de Naranco...
Íbamos alegres y felices en nuestra soledad. Además el día soleado pero no excesivamente caluroso acompañaba...
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En esas que, tras pasar la Portilla de las Yeguas, Andrés, que es un observador nato se fijó en una canal nevada que ascendía allí enfrente. Se le pusieron los ojos como platos y aunque no llegó a babear, sugirió: "podríamos hacernos esa canal..."
Yo, que soy de natural prudente tirando a cobarde, le dije, vamos a ver qué tal está la nieve y si eso...
Así que, al llegar a la collada de Robadoiro, nos calzamos las botas de plástico y dirigimos nuestros pasos hacia la canal que ascendía en vertical y luego giraba un poco a la derecha. La nieve estaba blanda, normal para ser las tres de la tarde, pero la canal estaba muy bien orientadita al Norte y guardábamos esperanzas de que allí estuviera más durita.

La cara Norte de Peña Prieta nos hipnotizaba... "Es algo así como un Eiger en pequeño", me dijo Andrés. Juzguen ustedes mismos.

Para llegar a la base de la canal hicimos este pequeño tubo, más que nada para no perder altura...
...y en poco más de media hora estábamos llegando. Sí que tenía ganas Andrés, sí. Iba abriendo huella como una máquina.
Para afrontar la canal, nos pusimos los crampones y para allá que nos fuimos.


Pronto vimos que la nieve estaba en perfectas condiciones y nos dispusimos a disfrutar...

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Andrés tiraba de primero sabedor de que ese trasero trabajado a base de mover el esqueleto en las discotecas más exclusivas es uno de sus lados buenos...
No me acordé de mirar el tiempo que tardamos en hacer la canal, pero sí eché un ojo al altímetro y serían algo más de cien metros con 40º de inclinación, un poquito más en algunos tramos. Facilita pero con un poco de ambiente para alegrarnos un día que había empezado de aquella manera.
Al llegar arriba, también Andrés me inmortalizó a mí, pero él, en cambio, me sacó uno de mis peores ángulos: éste en el que se ve como la alopecia avanza inexorablemente hacia una victoria segura. La canal desde aquí, parece algo y todo.
Ya me queda poco para salir....
Andrés ya está arriba y me hace un par de vídeos...
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...vaya ambiente...
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...efectivamente, al llegar arriba... frente a nosotros... la vertiente norte de Peña Prieta de la que Andrés se enamoró al instante. Empezó a trazar líneas blancas verticales con los ojos y tuve que pararle los pies. Poco a poco, compañero, poco a poco... a ver si para el año que viene...

Aun a riesgo de ser pesado, voy a poner otro vídeo de la salida de la canal. Es que nos lo pasamos tan bien...

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La verdad es que el espectáculo era impresionante mientras caminábamos por el cordal de regreso a la arista por la que va la ruta normal hacia Tres Provincias y que habíamos abandonado, acertadamente, para hacer nuestra canal. Por cierto, que ignoramos si tiene nombre, así que si alguien quiere instruirnos, es libre de hacerlo. Quedaremos agradecidos.
Para volver al cordal había un pequeño paso, sin peligro, pero muy alpino...

Andrés me inmortalizó a mí en plena faena para superar este tramo de nieve... ...con una pequeña cornisa que franqueamos sin problemas, es más, Andrés lo hizo con esta cara de felicidad.
Y como todavía eran las 18,30h, decidimos acercarnos hasta Tres Provincias, cuya piramidal cima podíamos ver al final de este cresterío que, si en su cara Norte tiene este fiero aspecto...

...obsérvese lo redondito de sus formas y la casi total ausencia de nieve en la ladera orientada hacia el Sur y, de paso, obsérvese el paisaje que nuestros ojos contemplaban. Extasiaditos íbamos.
Pasamos junto a las Agujas de Cardaño...
...con la Norte del Espigüete al fondo...
...hasta que llegamos a la cima de Tres Provincias, de 2.499 metros, y punto en el que convergen las fronteras de Cantabria, León y Palencia. De ahí su nombre.
Nos quedamos con las ganas de acercarnos de una carrerita hasta Peña Prieta, aunque sólo fuera para ascender su cima Sur, conocida como Peña del Infierno, que con 2.536 metros es la más alta de Palencia, la principal queda íntegramente en Cantabria. Ya la hemos subido, pero fue antes de que nos diera la tontería de hacer Los techos de España y no tenemos foto, y como No foto=No cima...
Y aquí empezó la orgía fotográfica de Andrés. No paraba el tío. Aquí, miraba hacia el Sur, al valle de Cardaño con el Espigüete al fondo.
Con una sonrisa bobalicona en la cara emprendimos el regreso a buen ritmo. Por lo menos hasta que Andrés me comunicó que se le había reproducido una vieja lesión en la planta del pie. Esto nos obligó a ir un poco más despacio. Pero no nos importaba, así podíamos recrearnos más en estas vistas...

...o en éstas

Estaba atardeciendo y miraras hacia donde miraras las últimas luces del día daban al paisaje un aspecto impresionante.
Ya en Robadoiro y otra vez con las botas de treking puestas, Andrés echó un último vistazo a la canal...
...luego otro hacia la mágica atmósfera que nos invadía al otro lado... ...justo antes de que el final de la jornada nos deparara un nuevo regalo. Es lo que tiene salir tarde... A veces, ser nisio también tiene sus ventajas...