martes, 2 de febrero de 2010

Mulhacén (3.482m): Por la normal y gracias

Viene de aquí

La noche en el refugio no fue tan fría como parecía. En otra nisia decisión, con el voto en contra de Andrés, habíamos pensado: "si vamos a dormir en el refugio, no hace falta subir el saco". Pero con las mantas nos apañamos bien y por la noche la temperatura no bajó de 6º en la habitación. A las 7,00h sonó el despertador y sin mucha prisa bajamos a preparar el desayuno. Fuera del refugio ya amanecía, las nubes remontaban el valle del Poqueira y las anunciadas rachas de viento de hasta 60km/h a esa altura cumplían a la perfección las previsiones.

Entre pitos y flautas a las 8,30h estábamos listos para salir del refugio. La verdad es que no apetecía mucho. No hacía mucho frío, -1º marcaba el termómetro de la puerta, pero el viento lejos de parar soplaba cada vez con más fuerza. Pero habíamos hecho kilómetros a porrillo y si bien se había frustrado nuestra idea inicial de hacer la norte del Mulhacén, la normal no podía resistirse por mucho que Eolo se empeñara.

Y, como se puede comprobar, sí que se empeñaba, sí.

Fuimos los primeros en salir del refugio y parecía que los únicos, así que nos iba a tocar abrir huella. Pero en esto el viento fue nuestro aliado, había soplado toda la noche y había limpiado prácticamente toda la nieve reciente. Allá va Andrés...

...y ahí me sigue Fernando. Al fondo aparecen unos montañeros. Son tres compañeros de Salamanca que nos alcanzaron cuando nos paramos a ponernos los crampones. Lo suyo hubiera sido salir con ellos desde el refugio, pero bueno, no pidamos peras al olmo ni obviedades a los nisios.

Caminando por la sombra y con el viento helador, yo por lo menos no terminaba de coger ritmo. Los que sí lo llevaban y muy bueno eran los salmantinos que pronto se pusieron en cabeza...

...ellos iban a llegar casi hasta el collado del Ciervo para después enfilar por la cara oeste. A nosotros, sin embargo, nos atraía más tirar todo derecho por la pala de nieve que teníamos delante, así que nos separamos, cada uno por su lado. Ya nos veríamos en la cumbre.

Por cierto, el viento seguía soplando.

Con el viento levantando la nieve y el sol a media altura, me lié a sacar fotos como un poseso. Cada vez que daba dos pasos tenía que parar para recoger ese instante. He intentado seleccionar un poco pero es que esa pala de nieve dio mucho juego. Quedaos con el sonido del viento y disfrutad de las imágenes, he decidido, sin que sirva de precedente, no estropearlas durante un rato con mis torpes comentarios.

























La verdad es que esta sesión de fotos me sirvió no sólo para consagrarme dentro del mundillo de la fotografía de montaña, sino sobre todo para recuperar fuerzas, ya que cada tres pasos me detenía un rato. Como también me comí una chocolatina, pues empecé a carburar, cogí ritmo y pasé a Fernando, a quien retraté primero con el Veleta al fondo...

...y con el refugio, el valle de Poqueira y al fondo del todo el mar, después. Por cierto, ¿alguien puede decirme cómo se llama la cima nevada con muchas antenas que se ve al fondo? Graciaaaas.

A todo esto, Andrés que está hecho un mulo, nos había cogido distancia y ya llegaba hasta la Loma del Mulhacén, que tendríamos que remontar hasta la cima.

Es ésta. Aquí el viento soplaba de verdad. Allá va a Andrés. ¿No lo véis?

A ver si con el zoom de mi cámara nueva... mejor ¿no?

Acabábamos de pasar junto a este hito que a todos nos engañó. En la cima comentamos cómo los tres habíamos pasado de la alegría al gozo en el pozo tras verlo y después comprobar que faltaba todavía un rato. Allí viene Fernando, al fondo el mar Mediterráneo. Esa rayita de arriba es un barco.

A pesar del viento, que aquí sí a veces te obligaba a pararte, asentar bien los pies y darte media vuelta para aguantar sus embates, este tramo se me hizo cómodo, incluso divertido.

La cercanía de la cumbre y estar allí en plena ventisca me animaban a caminar. Supongo que es una sensación que sólo los montañeros podrán comprender. Allí llega Andrés mientras el trío de charros espera en la cima. Éste es el mejor encuadre que conseguí en seis disparos por culpa del viento.

Y por fin, la cumbre del Mulhacén, 3.482 metros, montaña más alta de Granada, de Andalucía y de toda la Península Ibérica. Eran las 13,30h.

Hice una foto a estas míticas Kamet Enduro que alguien decidió dejar aquí. Descansen en paz.

Foto oficial.

Y foto oficial con los compañeros de Salamanca que confesaron que eran más asiduos del Bar Bolero que del Bar Llamas. En fin, rememorando la última frase de la gran película "Con faldas y a lo loco": "Nadie es perfecto".

Comimos un poco, sacamos unas fotos, como ésta del Veleta. Bonita montaña...

...y a las 14,00h emprendimos el descenso. Todavía teníamos que llegar hasta el coche. Habíamos decidido llevarnos todo en la mochila y bajar por la Loma del Mulhacén. Así que teníamos por delante otras cinco horitas de descenso. Después de hacer 1.000 metros de desnivel positivo, ahora tocaban casi 2.000 de desnivel negativo.

Sin prisa pero sin pausa fuimos perdiendo altura. Andrés seguía utilizando su astucia para colarse siempre en mis mejores fotos...

...venga un descansito para quitarse los crampones...

...regresamos a la acequia alta...

...con las últimas luces del día llegamos a la carretera...

...y tras un paseíto por asfalto, sobre las 19,00h, llegamos al coche...

...donde la última recompensa del día fue este bonito atardecer. Otro premio más prosaico, unas Alhambras bien fresquitas, nos esperaban en Capileira, donde la otra mitad de esta expedición a Sierra Nevada ya iba por la enésima ronda.


Ahora, a ver si Martita se anima y pone por aquí las fotos de su ascensión. Pues eso, ¡ánimo cuñada! Pues nada que ya se ha animado, si queréis ver su completo reportaje sólo tenéis que pinchar aquí

lunes, 1 de febrero de 2010

Mulhacén (3.482m): De Capileira al Refugio de Poqueira

Sierra Nevada está a sólo mil kilómetros de Torrelavega. Además, se dio una alineación planetaria y conseguimos reunir a una selecta selección de miembros de The South Face Extreme Nisio Team, entre ellos Fernando que volvía a las montañas tras una temporada apartado de ellas, la última vez que hicimos algo juntos fue cuando subimos a Peña Castil... También, por fin, coincidimos en fechas y permisos Mr.Churches y un servidor, que no salíamos juntos al monte desde que volvimos del Himalaya. El objetivo era hacer el Mulhacén por la cara norte. Las previsiones del tiempo eran buenas y ya teníamos ganas de hacer una invernal en condiciones. Gaspi, Jorgito y Marta también se apuntaron, pero ellos viajaron al sur, que es lo que hay que hacer para hacer bien el amor, un día antes. De modo que cuando nosotros llegamos a Capileira, ellos ya estaban arriba. Así, nos informaron de que el Refugio de la Caldera estaba sepultado por la nieve, que habían echado seis horas para llegar al de Poqueira y que la nieve que había caído hasta el miércoles estaba pesada y sin transformar.
En fin, tras dormir en un hostal de Capileira, a donde llegamos a las 00,30h del viernes, nos despertamos siete horas después y tiramos para arriba por la carretera.

La nieve nos obligó a dejar el coche más abajo de lo inicialmente previsto. Ahora tocaba decidir qué material subíamos. Teniendo en cuenta la información que teníamos, mucha nieve, sin transformar, difícil acceso al Refugio de la Caldera... meterse en la cara norte se antojaba un poco arriesgado. Nuestras dudas se disiparon al comprobar que no habíamos traído cuerda. El típico malentendido, yo pensé que la llevaba Fernando y la dejé en casa y Andrés estaba convencido de que la iba a llevar yo... en fin, somos nisios... una condición que lejos de mejorar, se agrava con el tiempo...

...así que dejamos todos los cacharros en el coche, bueno, a Andrés se le olvidaron unos mosquetones y cordinos en un bolsillo de la mochila, y tiramos para arriba por la carretera. Eran las nueve y media de la mañana...

No hacía mucho frío, dos graditos, y se caminaba bien entre el pinar...

...en una curva de la carretera, no sin antes echar unas discusiones sobre el asunto, empezamos a seguir unas huellas. Jorgito nos había dicho que subiéramos por el camino de la acequia alta. Era nuestra primera vez por esta sierra. Bueno, Fernando había estado ya hacía cinco años o así.

Llegams a la acequia alta, que fernando franquea con esa gracilidad que muestra la imagen...

... y continuamos por el camino con unas bonitas vistas de Sierra Nevada al fondo...

...allá vamos, por la acequia alta, como si estuviéramos en el anuncio de agua de Lanjarón.

Andrés ha tenido problemas con su cámara y yo le dejé una de las mías, la compacta. Pronto surgió una rivalidad fotográfica que acabó en duelo. Así le pillé yo...

...y así me pilló él a mí. El tiempo era bueno, el camino cómodo y disfrutábamos del paseo...

...todavía nos quedaba un rato. Allí al fondo, tirando de zoom, se veía el refugio de Poqueira, pero ya digo que todavía nos quedaba un rato, un rato largo...

...íbamos a buen ritmo...

...y la visión del Mulhacén nos hacía más agradable la caminata.

En un momento dado, creo que nos confundimos de camino... en ningún sitio había visto que la subida al refugio tuviera un largo de IV... y nosotros sin cuerda... En efectivo, es simplemente que la personalidad exhibicionista de Andrés volvía a darme una excusa para alcanzar límites insospechados en la estética fotográfica.

Junto a esa piedra nos paramso a comer algo junto a un grupo de conquenses y granadinos. Parece que eran sus huellas las que seguíamos, ¡gracias compañeros!

Andrés seguía dándome motivos para el lucimiento de ambos, unos delante y otro detrás de la cámara.

Y el refugio que ya estaba un poco más cerca...

Sí que había nieve sí. Fernando metió aquí la pierna hasta la cadera, luego la otra y al final casi se cae entero al hoyo... al final tras unos momentos de tensión y otros de risas, salió sin mayores problemas.

No sé qué tiene este chico que mi objetivo lo adora. Allá va mi musa con el Veleta al fondo.

También él me sacó una foto, ya veis que mi estampa es bastante menos seductora que la suya... si os fijáis ya me he puesto la caqueta de goretex. Al franquear una loma, empezó a soplar el viento.

...eran las rachas del nordeste de hasta 20 kilómetros por hora que anunciaba el parte meteorológico... yo no entiendo mucho, pero para mí que eso eran más de 20 kilómetros por hora...

...mirad en las cumbres como el viento levantaba la nieve. Había veces que había que pararse, darse la vuelta y esperar que pasara la ráfaga...

Creo que en este vídeo se aprecia mejor...

Pero nada, para el refugio no queda nada y además es cuesta abajo...

Andrés que ya ha llegado se dedica a hacer fotos artísticas...

...mientras nosotros sufrimos los últimos metros...

...la última rampa, con el viento de cara, era corta pero se hizo durilla...

...mirad si no la cara de Fernndo... o ¿es que estaba posando para darle más patetismo a nuestra "marcha de aproximación"?

Bueno, llegados e instalados y tras beber una cervecita acompañada por unas palomitas de maíz cortesía de la casa, esperamos a la otra facción del grupo, que bajaba del Mulhacén. La verdad es que el Refugio de Poqueira está muy bien, amplio, limpio y con un trato y un servicio excelente. Al calor de la chimenea, comentamos la jugada, ellos han subido bien, en unas cuatro horas, (para ver el repor de su ascensión sólo tienes que pinchar aquí) que mañana nos toca a nosotros.

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