lunes, 31 de diciembre de 2007

Revolcadores (2.015m) con elegancia: Directísima express y en solitario, ahí es nada

Prólogo:

Así de elegante posaba un servidor a la una de la noche del 30 de diciembre. Hay que advertir que la boda en cuestión, la de mi amiga María, tuvo lugar en Murcia. Ahí al lado.
Lo más curioso es que allí conocí a otro amigo de la novia que también hacía montaña, Jose, y que resultó tener una página web que yo había visitado alguna vez: La montaña es mi reino. Qué pequeño es el mundo. Aquí, se nos ve enfrascados en elevadas disquisiciones sobre piolets, códigos html y esas cosas justo antes de aburrir al resto de la mesa...Para acompañar este reportaje, nada mejor que escuchar este tema que, además de elegante, me hizo más llevaderas las varias horas en la carretera:
La prudencia, que inexplicablemente se está convirtiendo en una de mis virtudes, será la edad, me llevó a acostarme pronto, al menos no muy tarde. Quería aprovechar el viaje para tachar una equis del proyecto 50 provincias-50 montañas. Así que, a las ocho de la mañana me levanté, cogí el coche y, siguiendo las indicaciones del libro Los techos de España, me planté en Puerto Alto para ascender al pico Revolcadores, la montaña más elevada de la provincia de Murcia con 2.015 metros. Así se veía desde el lugar donde dejé el coche, con un poco de nieve por arriba.A las diez de la mañana, cogí la pista que indicaba el libro y empecé la ascensión. No tardé en ver, al fondo, a dos albaceteños que salieron un poco antes que yo. La mañana era fresquita, dos grados de temperatura y siempre por la sombra me estaban dejando las manos azules.
En este punto, al ver el hito, con un palito y todo, a la derecha, abandoné la pista para tomar la senda que supuestamente salía desde allí. Lo cierto es que el pinar estaba un poco espeso y no se veía ni camino, ni mojones, ni nada, así que avancé siguiendo un poco mi intuición.
Para variar, mi intuición, que por algo es es masculina, consiguió que me perdiera. Ni camino, ni mojones, ni nada... así que empecé a tirar a derecho para arriba por un terreno pedregoso, con algo de nieve y con una inclinación suficiente para empezar a sudar.

Momento nisio.

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Por lo menos, comprobé que no era el único cenutrio que no había encontrado el camino. Los dos manchegos aparecieron por detrás e intercambiamos unas palabras. Hice un amago de juntarme con ellos para entre los tres buscar mejor el camino, pero no parecían tener ganas de compañía y se fueron quedando atrás. No había más remedio que hacer la ascensión en solitario, como los grandes.
Intuyendo la posición de la cima tiré directo hacia arriba, procurando ganar un poco la diagonal hacia la derecha, o sea hacia el Sur. Además, como había quedado para cenar en Salamanca, quería darme un poco de prisa y llevaba un ritmo bastante alto. De ahí el triple apelativo de esta ascensión: Directísima, express y en solitario.
Esta vez, para mi propio asombro, mi sentido de la orientación fue bueno y encontré el camino.

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En realidad, la cima no es la que entonces pensé. Esa, la que se ve en la foto de abajo, es la cima Sur, un poco más baja. Pero bueno, estaba en el camino bueno y mi altímetro me decía que quedaban poco más de cien metros de desnivel, así que con renovados bríos después de comer un poco de chocolate continué para la cima.

Mirando atrás, aparecía la bella silueta de La Sagra, ya en la provincia de Granada.

No tardé en llegar arriba, donde había un poco más de nieve y con ayuda del contraluz, hice esta bonita foto.

Al lado de la cima, estaba este pino doblado por la carga de nieve...

...y a lo lejos, tirando de zoom, aparecía Sierra Nevada.
Total, que en algo menos de una hora, me planté en la cima, donde posé con orgullo, sujetando el banderín del Bar Llamas, y con elegancia, obsérvese el detalle de la corbata a juego con las mallas. Pensé en subir con el mismo traje de la boda del día anterior, pero me pareció una chorrada excesiva hasta para mí.
El vídeo de la cima...

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...y para abajo. Hice el descenso corriendito y esta vez sin perder el camino, con lo que en menos de media hora estaba en el coche dispuesto a meterme seis horas de carretera. La aventura es lo que tiene y en The South Face Nisio Team, somo aventureros.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Dos escaladas al Everest, crónica de las expediciones de Castilla y León (1999-2001)

Ficha:Miguel Ángel Pérez Álvarez. Dos escaladas al Everest, crónica de las expediciones de Castilla y León (1999-2001) Ed. Junta de Castilla y León. Valladolid. 2004. 216 páginas. ISBN: 84-9718-244-8.

En el año 1999 un grupo de montañeros de Castilla y León intentó subir al Everest, dos años después la misma expedición con algunas variaciones, lo consiguió. Este libro cuenta aquellas dos expediciones desde el punto de vista de su autor y está ilustrado con buenas fotografías en color.

El libro comienza explicando el porqué de esta expedición al Everest, denominada Samuel Rubio, en honor a un "maestro, montañero y poeta" leonés cuyo hijo Jaime fue el alma mater de todo el proyecto.

Después cuenta los preparativos que va jalonando con abundante información sobre la montaña: sus diversos nombres, su historia... los equipos de oxígeno, cómo se conforma el equipo humano, la búsqueda de patrocinadores, más historia...

Hasta que llegan a Nepal, país del que nos cuenta su historia, algo de su demografía y con una gran capacidad descriptiva, la ciudad de Katmandú jalonada con una interesante introducción al budismo.

El trekking hasta el campo base también se adorna con explicaciones sobre la fauna y la flora o sobre la historia del pueblo sherpa al pasar por Namche Bazar.

Ya instalados en el campo base, donde están solos, hay que decir que fueron en el postmonzón, empieza lo que de verdad buscan los montañeros, la acción. Preparar la cascada del Khumbu, ir equipando campos de altura, ir aclimatando. Lo mejor de todo es que lo cuenta como el montañero, experimentado, por supuesto, que se enfrenta a una gran montaña, a la más grande de todas, con sus miedos, sus dudas, su ilusión... muy sencillo y muy cercano.

Para no perderse es la anécdota del grupo de una revista italiana de moda que llegó al campo base con fotógrafos, maquilladores, vestuario y dos modelos suecas, rubias ellas, que hicieron pensar a los montañeros que estaban soñando. El propio Tente acaba de recordar en su blog la anécdota y ha puesto fotos y todo, si quieres verlo pincha aquí.

Finalmente, el mal tiempo les impidió hacer cumbre, pero les proporcionó una valiosa experiencia para su regreso dos años más tarde.

En 2001, en el premonzón, con mejor tiempo, más expediciones y más experiencia, tres de los montañeros: Martín Ramos, Pedro Rodríguez y Tente Lagunilla, lograron la cumbre. Fueron además, los primeros de la temporada que lo consiguieron, abriendo huella y colocando cuerda fija. Capítulo aparte merece, la narración del autor de su intento fallido a la cima con edema cerebral incluido, muy enriquecedor para cualquiera que quiera acercarse algún día a la montaña más alta del mundo.

Recomendado: Para cualquier montañero que quiera conocer la experiencia de una expedición normal, nada que ver con "Al filos..." y cosas así. La narración es acertada y transmite muy bien las sensaciones de aquella aventura, eso sí a veces abusa de la información adicional que ofrece. Para el que quiera aprender de Nepal, el budismo, el genocidio tibetano..., perfecto; el que ya lo conozca y busque sólo el aspecto montañero obviando el cultural, sólo tiene que saltárselo.

Feliz Año Nuevo

Antes que nada y para ilustrar las fotos sin perder un ápice de la elegancia que se exhibe en las fotos, me vais a permitir que ponga una canción que aquí viene pintiparada:
Aprovechando las vacaciones navideñas, dos miembros de The South Face Nisio Team, Quique y Andrés, se acercaron a las cascadas de hielo de Canalizos, en la Sierra de Béjar, para dar unos pioletazos y estrenar la temporada.
Sin embargo, el pésimo estado del hielo hacía inviable cualquier actividad. Menos mal que llevaban unos bonitos gorros de Papa Noel y pudieron hacerse unas fotos de esta guisa.
Aquí, el señor Bermejo.
Y aquí, el señor Iglesias. Patético, ¿verdad? Lo que viene siendo en nuestra línea.
Lo mejor es que estas absurdas imágenes sirven a la perfección para aprovechar y felicitar las Navidades (o lo que sea) y desear a todo el mundo un 2008 lleno de cumbres conseguidas y de experiencias vividas.
Si estáis escuchando la canción propuesta la siguiente imagen os sugerirá muchas, pero que muchas cosas...

domingo, 16 de diciembre de 2007

San Millán (2.131m), el techo de Burgos por la north face sin que sirva de precedente

La banda sonora de esta épica jornada no podía ser otra más que ésta:
Si te apetece puedes escucharla mientras lees el reportaje.

Siguiendo con nuestro proyecto 50 provincias-50 montañas, este sábado nos acercamos a la provincia de Burgos, para intentar coronar su techo: San Millán, en la Sierra de la Demanda. Mi primera intención era subir desde Pineda de la Sierra tal y como recomienda el libro Los techos de España, un camino fácil y de pendiente sostenida apto para todos los públicos.

Sin embargo, un conocedor de la zona como es el señor Pereda nos recomendó hacerlo desde Santa Cruz del Valle Urbión, más largo, pero también más bonito. Además discurre por la vertiente norte de la montaña y es un recorrido un poco más exigente. Así que, allí nos plantamos en esta zona maderera desde la que se veía, al fondo, nuestro objetivo del día, con muy poca nieve, pero muy helada, lo justo para complicarnos un poco la vida.

Lo cierto es que en esta ocasión logramos juntar una fantástica muchachada. A los habituales como Mr.Churches, el Sr.Navarro o mi hermano Jorgito, se unieron Don Enrique Bermejo, al que todos ustedes recordarán de la épica ascensión a la Torre del Friero, y dos nuevas incorporaciones: los míticos hermanos Pereda, Diego y Antonio que además se trajeron a su perra Suna.
Sobre las 10,30 de la mañana comenzamos a remontar el camino que discurre paralelo al recién nacido río Urbión. Abrigados hasta las orejas porque el frío era considerable, empezamos a andar aprovechando los rayos del sol, que apenas cataríamos en toda la jornada, ya que discurrió por la parte más umbría de la montaña. De hecho, creo que no subimos de cero grados en todo el día. Aquí se puede apreciar que, en efecto, formábamos una fantástica muchachada, con perro y todo.

La verdad es que el camino no tenía pérdida. Está bien señalizado con carteles primero y con mojones después. En este ponía que nos faltaban 6,7 kilómetros y dificultad alta. ¡Uy que miedo!
La helada que había caído aquí por la noche era grande y, bien entrada la mañana, ahí seguían sus huellas. Esto nos causó un pequeño dilema: nos subimos los crampones o no. Lo primero suponía calzarnos las botas de plástico, algo insufrible para los pies, o cargar con ellas hasta el momento de ponérnoslas. Al final decidimos salir con las botas de trekking y confiar en que la cosa, por arriba, no estuviera muy mal.
En efecto, la helada había sido importante.
Vamos, que había caído una helada de tres pares...
Ya metidos en el hayedo, precioso por cierto, había que cruzar el río...
La verdad es que se trataba de parajes de gran belleza. Sin embargo, presentaba alguna que otra dificultad, ya que algunas de las piedras sobre las que había que saltar estaban completamente heladas.
Esta circunstancia propició momentos de solaz y diversión para el grupo. Sobre todo para un servidor que, cámara en mano, me apostaba para captar uno de esos momentos de vídeos de primera. Finalmente, el protagonista fue Andrés, quien en la roca y las cascadas de hielo se mueve como pez en el agua y que en el agua se mueve... bueno, se mueve así:
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Tras cruzar el río Urbión, la pendiente del camino aumenta.
Sobre las 13,00 horas llegamos al lugar conocido como la cascada. Aquí perdemos a dos de los integrantes del grupo. Suna, que no ha parado de correr arriba y abajo, ha empezado a hacerse alguna herida en las patas, así que Diego decide quedarse aquí y bajar tranquilamente con ella. El resto, comemos algo y seguimos hacia la cumbre.
Poco antes, nos encontramos con un tipo que bajaba con botas de plástico y nos dijo que la cosa estaba peligrosa, que él se había puesto los crampones porque, sobre todo en la parte superior había mucho riesgo de caerse. Con prudencia seguimos poco a poco. La verdad es que con un poco de cuidado no había ningún problema. Nieve en polvo, debajo algo dura, pero nada más.
Una miradita atrás para ver el valle que estábamos remontando.
Pereda y Quique iban muy fuertes y yo, la verdad, no iba muy fino. Pero ya no quedaba nada.
En el último tramo, más empinado, sólo había que fijarse un poco dónde poner los pies, pero nada más. Los crampones aquí eran exagerados, además los habríamos limado.
Así, algo antes de las 14,00 horas nos plantamos en la cumbre, donde soplaba el viento con ganas. En total, unos 1.100 metros de desnivel. Se me olvidó el banderín de nuestro patrocinador oficial, así que no sé si esta cima se podrá convalidar a todos los efectos.
Vídeo de cima...
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...y parada técnica para una animada francachela en la que compartimos viandas y chistes malos. Eso sí un poco más abajo en la vertiente sur donde nos daba el solillo. Por la cuerda que sube en diagonal hacia la izquierda era el itinerario previsto inicialmente. Un mero paseo más monótono y menos bonito que la ruta que finalmente escogimos.
Para bajar, cresteamos hacia el Oeste...
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...para evitar bajar por donde habíamos subido. Sí, por ahí.
Y luego bajamos hasta esta preciosa lagunita helada.
El resto fue un cómodo descenso, sólo había que fijarse un poco porque el que se cayera pagaba las cervezas abajo, que nos dejó de nuevo en el coche sobre las 16,30 horas.
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En fin una buena jornada de montaña, con frío, unas risas y un doble logro, tachar dos cruces en nuestros dos desafíos más importantes El reto del alfabeto y 50 Provincias-50 Montañas.
Por cierto, las cervezas en la taberna de Santa Cruz del Valle de Urbión fueron amenizadas con bonitas historias montañeras en las que también participó el amigo de detrás de la barra que por lo que dedujimos, le daba bastante al tema.

domingo, 9 de diciembre de 2007

A la tercera va la vencida, Coriscao (2.234m)

Antes de nada, me vais a permitir que ponga esta banda sonora a nuestra ascensión:

Ahora, ya metidos en ambiente, empezaré diciendo que, una vez más, todos los augurios parecían no ser propicios para salir a la montaña.
Las previsiones meteorológicas del INM anunciaban lluvias sí o sí en toda la Montaña Palentina, pero bueno, siempre podríamos dar un paseo por algún valle aunque fuera mojándonos un poco.
Por otro lado, la noche del sábado la pasamos en Aguilar de Campoo, en la ceremonia de clausura de su XIX Festival de Cortometrajes, y los placeres de la noche y el glamour de la alfombra roja amenazaban con arrastrarnos.
Sin embargo, con sólo una copa en el cuerpo, logramos zafarnos de los desaprensivos que nos invitaban a sumarnos a su orgía de alcohol y bailoteo y nos fuimos digamos que no muy tarde a dormir.
La mañana del domingo amaneció con cielo azul en Aguilar de Campoo, así que cogimos carretera hacia el Oeste buscando un objetivo en nuestra guía de 50 Montañas de la Cordillera Cantábrica. Finalmente, nos decidimos por retar de nuevo a nuestra Némesis: el Coriscao.
Tal vez esta foto saliendo del collado de Llesba le resulte familiar a más de uno. Sí, es la tercera vez que la pongo, las otras dos veces acabaron en fracaso, la primera por la niebla y la segunda, hace dos semanas, por una fuerte ventisca. Pero esta vez, al menos veíamos a lo lejos la cima.
Así que, a buen paso, pero sin muchas prisas empezamos a caminar con solecito muy majo, pero con un viento gélido de lo más perro.

En poco tiempo alcanzamos a un grupo que había salido antes. Allí, debajo de esas peñas nos quedamos la última vez.

Pero ahora todo era distinto, mucho se tenían que torcer las cosas para no hacer cima, la teníamos ya muy cerquita.

Mirada atrás para ver la cresta que llevábamos recorrida...
...mirada al Sureste para admirar la Montaña Palentina...
...y mirada al Norte para observar los Picos de Europa y arriba para ver lo poco que nos queda.
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Muy cerca de la cima. No es que Andrés nos ofrezca su trasero libidinosamente, no, es que con esa gente había un perrillo de lo más majo que se agachó a acariciar.
Y en una hora y veinte minutos, las dos horas del cartel son pero que muy prudentes, nos plantamos en la cima. A pesar del fuerte y frío viento que soplaba, nos quedamos un rato para disfrutar de las vistas. Por algo todas las guías dicen que éste es un mirador de primer orden... ...mirad, mirad...
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De regreso, una panorámica del Macizo Central, desde la Torre del Friero hasta Peña Olvidada.

Y una foto del lugar en el que quieren colocar la estación de esquí de San Glorio, como se puede comprobar a estas alturas de la temporada el mejor deporte que se puede practicar aquí es el golf de lo verde que está.
En bajar empleamos algo más de tiempo que en la subida, pero teníamos tiempo y yo quería cuidar mis rodillas. En lo que también nos tomamos nuestro tiempo fue en degustar las merecidas Mahous que nos habíamos ganado. Por supuesto, en el Bar Niedo, de Barniedo de la Reina, donde las otras dos veces celebramos de igual forma los respectivos fracasos.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Intuyendo Peñas Pintas

Como ya he repetido varias veces, este fin de semana no he podido ir al monte por culpa de una tendinitis en la rodilla. Sin embargo, Andrés se lo ha currado y me ha enviado este bonito reportaje de la ascensión que realizaron el sábado. La verdad, no sé si sólo para darme envidia, pero voto a bríos que lo ha conseguido. En fin, que aquí os dejo con el relato:
Sólo añado este temazo, para amenizar este paseo por el lado salvaje de la cresta...
Al mal tiempo buena cara, que para estar sentado en el sofá ya quedan días. La lluvia de los últimos días se había llevado la poca nieve que tenían los montes, eso unido a la buena capa de nubes que teníamos sobre nuestras cabezas nos hizo tomar la decisión de quitarnos una X que teníamos puesta desde hace ya tiempo. El Peñas Pintas. Cuantas veces le habré insistido al amigo Borja para acercarnos a esta montaña que yo en mi habitual caraja he llamado de mil maneras, “el Palas” últimamente. Si me preguntáis por qué, no sabré responder. Pues bien, esta vez Borja con una rodilla chunga, afectada por uno de esos males que los médicos nombran de manera curiosa y que los demás atribuimos a la edad, no pudo acompañarnos. Así una alegre muchachada formada por Mr.Churches (un servidor de ustedes), el incansable Quique y nuestros dos Jorges fue la representación de The South Face en esta ocasión.

Comenzamos la mañana con una niebla tan espesa que convirtió el viaje en una auténtica pesadez para los que iban despiertos. Ni sé cuanto tardamos en llegar a Salas, localidad desde la que parte nuestra caminata. Serafín el dueño del Bar Las Pintas nos indicó con gran precisión la ruta a seguir, que partiendo justo en frente del local serpenteaba por la ladera…

Como algunos no sabemos hablar y caminar al mismo tiempo, las paradas eran constantes.
A los pocos minutos del comienzo, las primeras gotas aparecieron y poco a poco estas se hicieron más recias. La niebla nos envolvió y una sucesión de chistes nos hizo el camino más llevadero, hasta que de pronto la niebla levanta y ¡oh! Dulce visión.
Todos coincidimos en el encanto que tienen los días tranquilos caminando bajo la lluvia.
La niebla lo envolvió todo de nuevo y aunque nuestra intención era subir por la derecha hacia el pico Huelde (1978), una sucesión de marcas amarillas nos llevó hasta un collado en mitad del cresterío.
Arriba, manchas de nieve daban un aspecto invernal al monte. Quique posa con el pantano de Riaño al Fondo.
Por la nieve nos dirigimos a la primera cumbre del día, el Pico Hueldes, a la que llegamos con una niebla tal que nos hizo dudar sobre si estábamos en la verdadera cima o en un alto del camino. Ese momento lo aprovechamos para ponernos los guetres y unos guantes. Como siempre, demasiado tarde. La nieve había mojado nuestras botas y el aire congeló nuestras manos. Es lo que tiene ser de The South Face, nisios hasta el fin.
Volviendo por nuestros pasos coronamos el pico de Enmedio o Salas. En el que Jorge posa con el pivote de la cumbre principal al fondo.
Desde aquí la cresta final con esa capita de nieve y hielo no transmitía buenas vibraciones, pero una vez en faena resulto ser muy sencilla. Ya sabéis el agarre en el lugar adecuado, el escalón a la altura indicada…Aquí llegando a la cima
Nuestro banderín del Bar Llamas estaba en la mochila de Borja, por tanto tuvimos que posar sonrientes pero sin él. A cambio, prometimos tomarnos unas Mahous para celebrar la hazaña lograda.
Pues eso, según los entendidos el vértice esta en el Pico Salamón (1983)
“Por la nieve o por la roca”, piensa el amigo Quique…
Otra de la cresta...
Entre el Pico Salamón y el de En medio, aparece una canal con una pinta interesante. ¿Llegará hasta abajo? ¿Se podrá subir con hielo? Todas estas preguntas se le pasaban por la cabeza al bueno de Enrique mientras le fotografiaba desde la arista.
Con los pies fríos bajábamos. Otra vez la niebla lo tapó todo; fue una suerte que arriba nos otorgara el placer de ver algo…
Llegando al bosque unos rayos de sol aparecieron para terminar de manera luminosa una entretenida jornada.

En el bar, las Mahous y Serafín, gran conocedor de la zona, hablándonos de más montañas, nos dejaban “embobaos”. Al salir del bar, el frío era importante, pero como dicen por la zona, “No hay mejor abrigo que una cuesta arriba”.