martes, 23 de diciembre de 2008

Pico Bodón (1.960m) desde Llamazares

Esta vez las previsiones meteorológicas anunciaban buen tiempo. Un pequeño equipo de The South Face decidió probar las sensaciones que provoca la montaña en esas condiciones. Aunque nerviosos, no sabíamos como íbamos a responder al vernos cara a cara con el sol, decidimos lanzarnos a la aventura una vez más. Mientras Borja en Londres comprobaba la veracidad del rumor que circula sobre la existencia de otras cervezas aparte de la Mahou...
Photobucket
...nosotros buscábamos en nuestra agenda algunos montes pendientes. Nos decidimos por el valle de Curueño, yo había apuntado en mi lista hace tiempo el pico Bodón, cuando pasamos por estas tierras camino del Pico Faro en el puerto de Vegarada. Desde el bar de Tolibia de Abajo contemplábamos la imponente mole, mientras nos tomábamos un café con unas magdalenas y escuchábamos el consejo de subir desde Llamazares, por la cara norte, siempre a la sombra esperando que la calidad de la nieve fuera mejor. Y así por una carretera que se abría paso entre la nieve llegamos a Llamazares.
Photobucket
Nos pusimos a caminar sin mirar la hora.
Photobucket
En el bar de Tolibia de Abajo nos comentaron que unos muchachos habían subido el día anterior, que alegría encontrar sus huellas en la nieve blanda.
Photobucket
Las huellas eran profundas y nosotros no llevábamos raquetas, Jorgito no tenía y yo dejé las mías en el coche en gesto solidario.
Photobucket
Los animalitos del bosque habían dibujado en la nieve sus paseos nocturnos, trazos que nosotros seguíamos.
Photobucket
El sol iluminaba ya los montes circundantes.
Photobucket
Caminábamos por lo que parecía ser una pista, hasta que de repente, las huellas giran hacia el bosque.
Photobucket
Una vez más nos encontrábamos esquivando ramas.
Photobucket
Al salir del bosque habíamos ganado altura y teníamos una buena vista.
Photobucket
Al poco, las huellas deciden ganar el cordal a la tremenda.
Photobucket
Nosotros con el camino abierto, subíamos con tranquilidad y charleta
Photobucket
Disfrutando.
Photobucket
Los rebecos nos saludan tranquilos desde su atalaya.
Photobucket
El viento había dejado varios claros de nieve en las crestas, pero ahora no soplaba nada.
Photobucket
Ya al sol, nos entraba la pereza y las ganas de sestear, no estábamos acostumbrados al calorcito.
Photobucket
La vista desde allí nos maravilla. Vemos Valdeteja entre la nieve.
Photobucket
Continuamos nuestro camino por la cresta.
Photobucket
Nuevamente los rebecos correteaban a nuestro paso.
Photobucket
Seguíamos añadiendo a nuestra lista de montañas, ahora el Cueto Ancino.
Photobucket
La cresta nos obligaba a abrir huella.
Photobucket
Y en otras ocasiones apoyábamos las manos.
Photobucket
Perdiendo un poco de altura hubiéramos evitado tanto ajetreo.
Photobucket
Tan pronto caminábamos como parábamos, las vistas eran una buena excusa.
Photobucket
Pensábamos que la cima se encontraba más cerca, pero apareció a lo lejos.
Photobucket
Un monte potente.
Photobucket
Pues vamos para allá...
Photobucket
Pronto nos encontramos con una serie de escalones, en ellos las huellas se dan la vuelta, parece que esquivarlos les obligó a bajar mucho y desistieron. Nosotros observamos que un animalillo había dejado unas huellas por arriba. Las buscamos y encontramos un pequeño pasillo que nos permite una bajada fácil sin perder altura.
Photobucket
Nos habíamos propuesto ir por arriba y nos tocó esquivar alguna cornisa. La nieve no estaba muy bien y en algunos sitios se ponía píndia. Ya nos habíamos puesto los crampones y habíamos sacado el piolet.
Photobucket
Entre la nieve y la roca había que ir con cuidado, tan pronto estaba dura como te llegaba a las rodillas. Estábamos entretenidos, dejando elegantes estampas.
Photobucket
Pronto apareció la cuevona
Photobucket
Yo me acerque a ver la formación
Photobucket
La verdad es que es un arco fenomenal. La naturaleza poniendo su toque sorprendente.
Photobucket
En nuestra tendencia al primate, trepábamos por cualquier sitio.
Photobucket
Pronto alcanzamos el collado que lleva a la cima.
Photobucket
Menudas vistas, juzguen.
Photobucket
Por la cara sur llegaban varias canales, interesantes abismos.
Photobucket
Un pequeño esfuerzo más y la cima. No hay pañuelo Llamas... igual no nos la convalidan.
Photobucket
Pues volvemos a subir, que gozada. Jorgito, la cruz y Llamazares.
Photobucket
Intentamos reconocer los montes. Aquí el Espigüete, al fondo del todo el Curavacas, en un plano intermedio Peñas Pintas. Jorge me dice que dice que el primer plano es la Forqueta de Arintero. Nos cuesta encontrar el resto de montes que sabemos están por allí.
Photobucket
Por allí aparecen los Picos, Peña Santa...
Photobucket
Luego miras en otra dirección y alucinas igual.
Photobucket
Degustamos unas viandas y empezamos a sospechar que llegaremos de noche al coche porque de aquí sólo nos bajará el frío, cuando llegue...
Photobucket

Photobucket

Photobucket
En fin, las Mahous nos esperan, otra mirada más que tenemos que bajar.
Photobucket
Yo me prometo guardar la cámara, pero no paro.
Photobucket
Nos preparamos para adentrarnos en la sombra.
Photobucket
Contraluz.
Photobucket
Bajamos rápido por una canal que sale en dirección a Lugueros. Hubiera estado bien subir por aquí, es muy directa.
Photobucket
Como tantas otras veces, la luz de las farolas nos indica el camino.
Photobucket
Al final sí va a estar bien esto de subir con buen tiempo…

5 comentarios:

Valnera dijo...

preciosas vistas compañero!! parece que hay nieve no? jeje.

Ahora no vendría mal un repor de la ascensión al Valnera! la haría yo,pero no estoy capacitado xD, mañana le veré desde la base.

Saludos!

Enrique

Borja dijo...

Si es que no se os puede dejar solos... o I can't leave you alone... que dicen por aqui... vaya ascension... lo del panuelo del Llamas, imperdonable! Habra que volver.
Saludos desde Londres

jefoce dijo...

Estoy completamente enganchado a los reportajes de la familia Nisio, guapísimas fotos.

El Guanaco Volador dijo...

Hola Borja, un gustazo "pasear" por tu blog.

Buen año

picni dijo...

Envidia me dais (sana)...