lunes, 17 de marzo de 2008

Paseo familiar por la Sierra de Salamanca

Después de un par de ajetreadas semanas ocupadas en mudanzas y bodas, por fin sacamos un día para dar un paseo por el monte. En esta ocasión, The South Face demostró su decidida apuesta por la cantera y nos fuimos con las sobrinas a hacer una ruta por la Sierra de Salamanca, creo que esta parte todavía pertenece a la Sierra de Las Quilamas. En concerto, salimos desde San Esteban de la Sierra con la intención de llegar a San Miguel de Valero, aunque finalmente acortamos un poco el paseo para que nos diera tiempo a llegar a comer cuando habíamos reservado.
El recorrido comienza en la parte baja del pueblo, junto a esta preciosa casa de arquitectura serrana y siguiendo desde las fuentes por el camino de las huertas, bajando hacia el río. Aquí María y Vega ya están preparadas para la jornada provistas de mochila, bastón y gorra... de los que se irán desprendiendo por el camino.
La verdad es que la ruta no tiene pérdida, está perfectamente señalizada con estas marcas de GR que a veces se solapan con otras de PR. Esto nos dio ocasión para que las niñas estuvieran entretenidas buscándolas a modo de juego, lo que les hizo más llevadero el paseo.
Al salir de las huertas llegams al río, que cruzamos por este magnífico puente. Después seguiremos a la izquierda...
...por aquí. María quería ir de guía y mi santa esposa, Raquel, la acompañaba.
No tardamos en dejar atrás el pueblo y una vez cogida un poco de altura las vistas son preciosas.
Algunas jaras ya están en flor.
El camino va remontando poco a poco la ladera y el calor empieza a notarse, tanto que María me pasa su gorra, que tiene un dibujo de Shrek y leds incorporados, por si se nos hace de noche, me explica.
Atravesamos pequeños olivares y jugamos a identificar los árboles. Las niñas, sobre todo Vega se los saben todos: el olivo, la encina, el alcornoque...
Ahí va la tropa, en fila de a uno con María en cabeza guiando la expedición y comiendo avellanas y galletas...
El desnivel positivo son algo más de cien metros y muy suavecito. Justo hasta dar la vuelta a la loma tras la que empieza el descenso hacia Valero. La carretera que vemos al otro lado conduce también a este pueblo.
Aquí, María ya no lleva ni gorra, ni bastón, ni mochila y corre cuesta abajo en camiseta, disfrutaron como enanos, que al fin y al cabo es de lo que se trata.
El calor apretaba y Vega se paró a refrescarse un poco en este bonito paraje.
Y aquí estoy yo, con la gorra de Shrek, y sudando la gota gorda por el calor y porque llevo casi tres semanas en las que el único ejercicio que he hecho es subir y bajar cajas.
En apenas dos horas ya vemos el pueblo de Valero allí abajo. Obsérvese a José Ángel, hermano de Raquel y por ende mi cuñado, que camina al más puro estilo Labordeta.
Llegamos a la plaza de torosy comprobamos que la subida de 350 metros de desnivel hasta San Miguel de Valero, donde habíamos dejado el otro coche, puede hacerse un poco dura para las niñas y, sobre todo, muy lenta para el grupo con lo que llegaríamos tarde a comer, así que decidimos subir sólo los machotes.

Tardamos media hora a buen ritmo y con ello terminamos de ganarnos el chuletón en La Terraza, el mítico restaurante de Santibáñez de la Sierra que, en ocasiones, se hizo más duro que las últimas rampas, pero que conseguimos concluir con éxito.José Ángel sugirió que la próxima vez hagamos la ruta en sentido contrario... No sé, no sé... no veo muy claro yo eso de empezar por el chuletón.

lunes, 3 de marzo de 2008

Fin de semana en Picos 2: Pica del Jierru (2.424m) y casi la Morra

Después de la paliza de diez horas que nos habíamos dado el día anterior en Peña Castil y teniendo en cuenta que anunciaban un empeoramiento del tiempo, el domingo decidimos dar un paseo por el Macizo Oriental, desconocido para nosotros. Así pues, nos plantamos en Hitu Escarandi y sobre las ocho y media empezamos a andar hacia el Casetón de Ándara. ¿Pero no nos habíamos levantado una hora antes que ayer? ¿Cómo es posible que empecemos a andar a la misma hora?
En fin...amenicemos esta jornda con este apropiado tema Luego se podrá comprobar que mis viejas botas están hechas para caminar, pero no para meterse en fregaus de nieve dura sin crampones.

...aunque el cielo estaba cubierto, parecía que aguantaría un rato sin llover, así que cogimos buen ritmo y en algo más de tres cuartos de hora nos plantamos en el refugio.
Tras una breve pausa para beber y preguntar a la gente del refugio decidimos tirar hacia la Morra de Lechugales, máxima altura del Macizo Oriental con 2.444 metros. Justo la misma altura que la montaña que subimos el día anterior. Qué curioso.
Nuestra idea era andar hasta que empezara a llover y, entonces, darnos la vuelta. Aquí Ander consulta el mapa, ya digo que era nuestra primera incursión en este macizo... a la derecha o recto hacia arriba... luego nos dio igual porque ambos caminos llegaban al mismo sitio.
Desde aquí contemplamos el Castillo de Grajal, esa gran peña que aparece el frente. Por el collado que hay a su derecha nos tocaba subir.

Andrés pasando por debajo del Castillo de Grajal...
...y allí, a la derecha, muy pequeñito, Fernando llegando a la cima de esta peña de 2.091 metros. La larga jornada del día anterior había hecho mella en él y decidió darse la vuelta antes que nosotros, eso sí, no sin antes hacerse una cima. La montaña del fondo es la Pica del Mancondiú, justo encima del Casetón de Ándara.
Así pues, Andrés, Ander y yo continuamos para bingo. Como se puede ver por un camino bien marcado y bien carente de nieve.
Hasta que llegamos al Collado del Mojón, a 2.208 metros. Al fondo ya veíamos la Silla del Caballo Cimero (2.436m) y las verticales paredes de la Silla del Caballo Bajero.
Aquí, unos tipos que iban a la Rasa de la Inagotable nos dieron unas indicaciones...


Eso, a ver qué pasa... porque sí el día anterior nos habíamos subido 15 kilos de matrial en la mochila, esa mañana nos lo dejamos todo en el coche. ¿Para qué?, nos habíamos dicho, para pasearlos...
Bueno, de momento, ahora nos quedaba toda una cresta sobre el Hoyo del Evangelista. Así se veía lo que nos quedaba desde el Pico del Grajal de Abajo (2.248m)

Aquí, el camino bordea el Pico del Grajal de Arriba...
...y nos lleva hasta la parte más bonita del cresterío...


...que en poco tiempo nos lleva hasta el punto clave de la jornada. Parecía una película, "éramos tres, pero sólo teníamos un piolet así que decidimos enviar a la cima a nuestro mejor hombre"...


¿Excesiva prudencia por mi parte? Seguro que sí. También compañerismo de Andrés, que se vino conmigo a la Pica del Jierru y se quedó con muchas ganas de irse para la Morra, que se le notaba mogollón. Después, Ander nos dijo que sí, que tenía un paso con la nieve más dura, sin huella... Si hubiera llevado el piolet, todavía me lo hubiera pensado, pero con las suelas desgastadas de mis viejas chirucas... ni harto a petit suisse.
Total, que allá se va Ander... Hay que decir que en principio pensamos que esa peña de enfrente era la Morra, así que...
...se pegó una trepada...
...y llegó arriba...
...mientras nosotros coronábamos nuestra cima...

Efectivamente, desde arriba apareció entre la niebla la cima de la Morra de Lechugales. Se lo hicimos saber a Ander con un par de gritos y mientras nosotros posábamos de esta guisa en la Pica del Jierru (2.424m)...
...él se encaramó, ahora sí, a la cima de la Morra de Lechugales. Los demás... ya volveremos.
Volvimos por el mismo camino y otra vez andando a buen ritmo. Habíamos hecho cima a eso de la una y media y no queríamos emprender el regreso muy tarde, que Andrés y Fernando tenían una tiradita hasta Madrid.

domingo, 24 de febrero de 2008

Fin de semana en Picos 1: Peña Castil (2.444m)

Como diría el otro: "Elegí un mal invierno para darle caña a los corredores".
Este fin de semana, The South Face Nisio Extrem Team se trasladó a los Picos de Europa para tratar de hacerse unos corredores. En su lugar, nos comimos unas buenas pedreras y sacamos a pasear toda la cacharrería para añadirle más peso a nuestras mochilas. Como es habitual en Picos, unos desniveles importantes y unos paisajes impresionantes.
Para el primer día, el sábado 23, habíamos escogido el corredor Noroeste de Peña Castil, que habíamos visto en una reseña de Foropicos.
Así que, para allá que nos fuimos con todo el material. Sobre las ocho y media de la mañana, Ander, Fernando, Andrés y yo salíamos del Collado de Pandébano por el camino que lleva al Urriellu. Desde aquí ya veíamos que las montañas no tenían mucha nieve, pero confiábamos que en un corredor orientado al norte la cosa estuviera mejor.
Poco a poco, íbamos cogiendo altura y no tardamos en pasar la majada de la Tenerosa.
Y en un momento dado, allí asomó la cabeza el Picu...

Para variar, íbamos bien de tiempo y además el día acompañaba...


La verdad es que los Picos tienen unos paisajes...
...y qué decir de esto...


Amanecía sobre el Naranjo y no podíamos apartar los ojos ni la cámara de él.

Un poco más cerca...
...y otra vez para arriba. En este punto, abandonamos el camino de la Vega de Urriellu para subir hacia el Hoyu Carnizoso. Por debajo de la pared de la izquierda, siguiendo la línea de nieve pasaríamos.
Ya estamos allí.

A veces, la subida iba por este terreno tan típico de Picos...
...y, a veces, por estas pedreras, tan típicas de Picos también.
Al llegar al colladín ya casi teníamos a la vista el corredor...
...pero antes paramos a comer un poco.


Y al dar la vuelta, allí estaba. Esa delgada línea blanca es la entrada del corredor...
...nuestro gozo en un pozo.



A ratos pisábamos un poco de nieve, eso sí, blandita...

...y a ratos no quedaba más remedio que comernos la pedrera. "Pillar esto con buena nieve, de esa durita, debe de ser...", pensábamos.
La verdad es que el corredor era bonito.


En este tramo yo saqué el piolet, iba más seguro porque mis viejas chirucas no me daban mucha seguridad, la verdad... y las de plástico en la mochila.
La salida del corredor, a la izquierda, tenía una pequeña trepada que hizo el tema más interesante...
...justo antes de sentarnos a descansar antes de la rampita final hasta la cima.


Que es ésta. Aquí daba bien el sol.
Y por fin, poco antes de las dos, llegamos a la cima de Peña Castil. Cinco horas y media de subida para un desnivel casi 1.400 metros. Casi nada. La foto de cima con la cara Este del Naranjo detrás nos la hicieron un grupo de compañeros de Foropicos, que al ver el pañuelo de nuestro patrocinador nos reconocieron...

Habían quedado en Sotres para una raquetada, pero es difícil hacerla sin nieve, así que, casualidades del destino, nos encontramos en la cima. Después de grandes y efusivos saludos con algunos de ellos como el gran Pepe García, J.Blas o Die-sell... un verdadero placer, compañeros, hice el vídeo de cima.


Como se ha visto en el vídeo, desde la cima las vistas eran impresionantes. Peña Vieja, bajo la que pasamos el fin de semana pasado...
...una panorámica de la Montaña Palentina, de izquierda a derecha: Curavacas, Peña Prieta y Espigüete.
Una foto con el Picu antes de bajar...
...y para abajo por la normal siguiendo las huellas de los compañeros foreros.
Al llegar al Colláu Cambureru, decidimos separarnos, a Ander y a Andrés les apetecía bajar hacia las Vegas del Toro, mientras que Fernando y yo preferimos seguir hasta Pandébano. Luego les pasaríamos a buscar con el coche por los Invernales del Texu.
Este es el relato del descenso del otro par contado por Andrés:
Una de las pocas cosas que mi experiencia vital me ha enseñado es la máxima “si falta hielo, llegan los problemas”. Cuántos gin tonics nos habremos tomado calientes y cuantas veces habremos paseado sin sentido nuestros piolets con la misma impotencia. Al llegar al collado de Camburero, se nos ocurrió bajar hacia las Vegas de Toro, para poder ver los corredores del Escamellau, ya que esa era la actividad prevista para el día siguiente, y después del paseo que estábamos dando al equipo preferíamos asegurarnos de que algo de nieve tuvieran. Nos separamos en dos grupos para ir a buscar el coche.

Aquí, Borja muestra la tristeza de las despedidas.
Nos las prometíamos muy felices, pero este camino no estaba muy bien señalizado y nos costaba encontrar el itinerario correcto a pesar de sacar el mapa cada dos por tres.
Bueno, por lo menos seguíamos viendo el Naranjo...


Última foto aguantando el contraluz...
La bajada que nos esperaba era importante. Aunque realmente lo que nos cansaba era simplemente pensar en subir por aquí…
...y nosotros a seguir. Esto se nos hizo muy pesado, la verdad.

Poco a poco fue apareciendo el Escamellau, mostrándonos los corredores con una evidente falta de nieve.
Por fin, llegamos al lugar por el que se bajaba hacia la Tenerosa. Al fondo, veíamos la curva de la carretera en Pandébano donde habíamos dejado el coche...
Habrá que dejar esos corredores para otra ocasión…hay más días que longanizas…
Ya sólo quedaba corretear detrás de Ander hasta las Vegas de Toro, aún así me dio tiempo a sacar está instantánea…
...y diez horas después de salir, con el Neverón de Urriellu al fondo llegamos al coche. Un gran día. Lástima la falta de nieve.
Qué bonitos paisajes nos brindan los Picos de Europa. Poco tiempo después ya estábamos en la carretera de Sotres esperando que nuestros amigos nos vinieran a buscar. Mientras llegaban, saqu´´e una foto al Escamellau para recordarle que teníamos una cita pendiente.Ésta es la ruta que seguimos. En azul, el camino de Ander y Andrés que al final tuvieron que esperarnos en el cruce con la carretera de Sotres.