jueves, 7 de enero de 2010

Prisionero del Annapurna, Jean-Christophe Lafaille


Ficha: Jean-Christophe Lafaille y Benôit Heimermann. Prisionero del Annapurna. Editorial Desnivel. Madrid. 2005. 192 páginas. ISBN: 978-84-9619-266-9.

Acabo de terminar de leer este libro. En él, Jean-Crhistophe Lafaille narra su experiencia personal en la considerada como montaña más peligrosa del Himalaya, el Annapurna. Desde su primer intento en compañía de Pierre Béghin, en 1992, hasta su regreso diez años después. Ése tiempo es el que, como refleja el título del libro, permanece prisionero de esa montaña, prisionero de su atracción fatal y prisionero del recuerdo de ver a su compañero de cordada caer: "Un chasquido seco: se ha soltado un friend. Pierre cae si un grito".
Así de dura y directa es la narración de Lafaille, que de esta forma logra llevar al lector junto a él en el penoso descenso que realiza, pero también hacia la cumbre por una nueva vía la de la arista oeste, que culminará con Alberto Iñurrategui.
Esa es una de las virtudes del libro. Sin una prosa como la de su compatriota Rebuffat, logra sin embargo transmitir toda la fuerza y la angustia de sus ascensiones, tanto desde el plano meramente físico, porque los grandes también se cansan y sufren, como el psicológico.
También cabe destacar las fotografías, a color en el cuadernillo central, y las escogidas citas con las que se inicia cada capítulo.
Lafaille desapareció el 27 de enero de 2006 cuando intentaba la ascensión al Makalu e invernal y en solitario. Había escalado ya once de los catorce ochomiles, casi siempre en solitario o abriendo nuevas vías. En 2003 escaló el Dhaulagiri, el Broad Peak y el Nanga Parbat en sólo dos meses. A esa hazaña del himalayismo pertenece este vídeo que he encontrado por Internet.

Recomendado: Pues para todos los que cada vez que alguien hace una cima de ochomil metros, le resta importancia o no le da el valor adecuado, para todos aquellos que alguna vez han dicho aquello de que "hoy en día el Everest lo sube cualquiera, sólo hay que pagar", para que recuerden las verdaderas dimensiones de estas montañas y la cantidad de vidas que se han cobrado ya.
Si quieres leer un capítulo pincha aquí
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domingo, 3 de enero de 2010

La Atalaya de Torresmenudas (836m): Empezando el año por todo lo alto

Bueno, lo primero, feliz año a todo el mundo. Lo segundo, que recordando cómo estaban la montaña y la meteo el año pasado por estas fechas pues nada que una pena. Entre unas cosas y otras, en lo que va de temporada apenas hemos hecho un par de cosas y ninguna digna de mención. Así que, a esto había que ponerle remedio y de paso también a los excesos propios de estas fechas, especialmente los gastronómicos. En la provincia de Salamanca hay una cima que siempre ha atraído mis sueños. Cada vez que la veo en el horizonte me llama, la miro y me digo, algún día hollaré tu cumbre. Se trata de La Atalaya, el monte que hay junto a Torresmenudas, el pueblo de mi santa esposa. Si una lumbalgia me impidió correr la San Silvestre para terminar bien 2009, para empezar bien 2010 había decidio atacar su cumbre. Las llamadas a otros miembros de The South Face Extreme Nisio Team fueron infructuosas. Exusas peregrinas como "tengo una resaca de muerte" o "es que estoy en Huesca" fueron algunas de las contestaciones a mi propuesta. sin embargo, cuando ya estaba decidido a atacar la montaña en solitario, a última hora Raquel se animó a acompañarme. Su ayuda me iba a venir de perlas, no en vano es su pueblo y quién mejor que alguien que conoce el terreno para orientarme en caso de duda. Los consejos de su madre, mi suegra a la sazón, también iban a ser primordiales para el éxito de esta primera expedición de año.
Lo primero era llegar hasta la plaza de Filiberto Villalobos, hijo predilecto de la localidad, donde está el Ayuntamiento con su reloj y todo. Así nos percatamos de que son más de las once y media de la mañana, un poco tarde, la hora del vermú se nos echa encima y puede llevar al traste todos nuestros planes...

La mañana es fría, apenas supera los cero grados, y la vegetación como el moral del plaza, nos recuerda que tal vez deberíamos haber intentado esta cima fuera de la temporada invernal...

Dejamos a nuestra derecha la iglesia de San Román Mártir, esperando que alguien oiga las oraciones en las que encomendamos nuestro incierto destino...

La suerte está echada. Abandonamos el pueblo por la carretera. Raquel, tirando de experiencia me recuerda una de las máxima que nunca deben olvidarse cuando se afronta una ascensión de estas características: "Peatón, en carretera, camina por tu izquierda". Estas sabias palabras pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Al fondo vemos ya la cima de La Atalaya. Su silueta nos atrae y atemoriza por igual.

No tardamos en llegar hasta la curva de la carretera, la conocida en la zona como "la revuelta", allí abandonamos la precaria seguridad de la carretera para adentrarnos en una pista de tierra que las últimas lluvias han embarrado ligeramente. Otra dificultad más a añadir a la lista. Además el viento empieza a arreciar, por lo menos los pantalones nuevos, regalo de Navidad porque he sido muy bueno, me protegen contra las inclemencias meteorológicas, por ahora.

Caminamos ahora por un encinar, tan característico de esta zona...

Hay que tener cuidado, su profusión y similitud pueden llegar a confudirnos. Lo mejor es no confiarse.

Ya estamos más cerca. Siguiendo los consejos de MaríaÁngeles, mi suegra, rodearemos el monte sin abandonar la pista. Esto nos obligará a realizar la verdadera ascensión por la cara norte, no tenemos otra elección, preferimos soportar las condiciones de la norte a errar el camino.

Allá vamos, tras abandonar la pista principal por un camino rodado, aquí la pendiente se acentúa. Echo de menos mis bastones, que he dejado en el campamento base de casa de mi suegra, y la lumbalgia amenaza con echar potr tierra todo el trabajo que hemos llevado a cabo hasta ahora...

...sin embargo, en un esfuerzo titánico, alcanzamos la cima donde desplegamos el banderín de nuestro patrocinador. Al fondo podemos ver Torresmenudas en todo su esplendor. Creo que he subestimado a Raquel, observad si no su sonrisa frente a mi careto de circunstancias... en efecto, estoy preocupado, todavía queda el descenso.

Mientras Raquel se deleita con las vistas de la tierra de sus antepasados, yo calculo el tiempo que nos queda. Parece que finalmente sí llegaremos a la hora del vermú.

Ahora sí, me detengo a observar el paisaje de La Armuña y el Campo Charro,. incluso al fondo se distinguen las redondedas formas de la Sierra de Béjar.

Plenos de satisfacción por el logro, aunque exhaustos por las dimensiones de nuestra hazaña grabamos un vídeo...

...y emprendemos el regreso, aquí cruzo con elegante porte el puente sobre el regato de Portugal...

...y nos paramos a observar la espadaña de la iglesia, el calor de la civilización nos reconforta...

...y me animo a detenerme en la observación de la portada románica de la iglesia, con sus jambas, sus arquivoltas y sus canecillos bellamente labrados en piedra de Villamayor.

Y por fin, la verdera recompensa: degustamos unas Mahous, que saben mejor porque son gratis, al calor del fuego sobre el que se puede apreciar el calendario de The South Face para este año. Ya buscaremos la forma de repatirlos entre amigos, habituales de este humilde blog y demás fauna montañera. Por cierto, después nos apretamos una de jamón ibérico de esas de perder el sentido. Lo siento pero no hay fotos de ese momento.

En fin, que aquí dejo la imagen de GoogleEarth con el camino recorrido por si algún intrépido se atreve a seguir nuestros pasos. Lo dudo, pero suerte en cualquier caso.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Pico Jano (1.288m): Aprovechando la ola de frío polar

La verdad es que con la televisión dando la tabarra todo el día con la ola de frío polar, las temperaturas de menos tropecientos y la cota de nieve en el norte a cero metros, a punto estuve de quedarme en casa todo el fin de semana. Sin embargo, el viernes por la tarde me encontré con el amigo Javi haciendo unas compras navideñas y quedamos en que para el domingo, que no daba tan malo, lo mismo salíamos a hacer algo. Perfecto, quedamos a las ocho de la mañana y tras los cinco minutos de rigor, ya estábamos Javi, Andoni, Fernando y yo montados en la furgoneta y, en poco más de media hora, en Bárcena de Pie de Concha. La idea era subir al Pico Jano, no confundir con la cima del mismo nombre que está en Liébana. Era mi primera salida con las gentes de Torrelavega, que al final, después de un año y medio, a pesar de lo tímido que es uno, pues se va conociendo gente, y gente maja, a fe. Hacía frío, pero la temperatura tampoco era tan baja como podía esperarse. Estamos a unos 300 metros, más o menos en la cota de nieve. Venga, vamos para allá que nos quedamos fríos.

Primero, remontamos por este bosque ganando altura rápidamente. Andoni dice que ha subido cuatro veces. Perfecto, así no tengo que preocuparme de nada, sólo de seguir las huellas de mis guías.

En mitad del bosque encontramos esto. Sí, es todo el faldón delantero de un coche. Mira que me he encontrado cosas raras por el monte, pero esto... aquí en mitad de un bosque... en fin, que lo investigue Iker Jiménez.

No tardamos en ganar el cordal y podemos asomarnos al otro lado del monte. Allí abajo serpentea la carretera N-611 que con la apertura de la autovía apenas tiene tráfico.

Bueno, va avanzando el día y parece que va a ser espléndido. A ver si nos toca ya un poco de sol, porque a la sombra hace una rasca...

Me siento inspirado y retrato este árbol con la pálida luz azulada de la mañana.

Y a lo lejos, este acebo, si es que la Navidad está ahí a la vuelta de la esquina.

Seguimos ganando altura y y me sigo retrasando porque no paro de hacer fotos.

Pronto, empiezo a intuir que no soy el único nisio del grupo. Andoni, el que ha subido cuatro veces, nos mete de lleno en un bosque bastante tupidito que se aleja bastante de lo que podría denominarse "la ruta normal". Además, Javi nos ha confesado que estuvo de cena y que se acostó pasadas las cinco de la mañana, o sea que ha dormido uns tres horitas, como Andrés en sus buenos tiempos... empiezo a sentirme como en casa.

El bosque sigue brindándome oportunidades de mostrar mi sensibilidad artística.

Hasta que aparece esta antena. Hemos logrado salir del bosque y parece que ya vamos yendo por el buen camino...

...inmejorable, diría yo, una cómoda pista...

...que, aunque cubierta de nieve...

...nos da un rato de relax.

De pronto, llegamos a la zona soleada. Por fin, pienso, a entrar en calor. Sin embargo, la singular inclinación de ese acebo me inquieta...

...efectivamente. Estamod al sol pero el viento sopla de lo lindo. Pero ese contraluz y las redondeadas formas de la nieve... me paro a hacer una foto... bueon aquí hice como veinte...

...mirando hacia el otro lado, la imagen aparenta una quietud congelada...

...pero nada más lejos de la realidad...

No estamos ni a mil metros, pero la verdad es que parece que estamos haciendo una ascensión importante y todo... Se aceptan sugerencias para el título de esta foto.

La ladera está muy venteada, mejor porque así se ha llevado algo de nieve. Ha caído mucho por esta zona, y ya digo que no estamos muy altos... Aquellas dos antenas marcan la cima. Ya queda menos.

...nos turnamos para abrir huella. Ahí va Javi...

...el viento vuelve a darle fuerte y le da un aliciente más a la ascensión. Está bien el día, sí señor.

Ahora vems mejor lo que nos queda, tenemos que perder altura hasta ese collado y ahí sí que pega el viento...
...a lo mejor en vídeo se ve mejor...

Efectivamente hace mucho viento y eso incrementa la sensación de frío, así que saco los guantes buenos y la chaqueta de goretex. Por lo menos caminamos de nuevo sobre un pista que nos indica bien el camino, hemos decidido que la seguiremos hasta el collado del fondo y atacaremos la montaña por la otra vertiente que parece que está menos venteada...

...porque lo que es aquí...

...el viento poco a poco remite y ya falta menos para el collado.

Ahora sí que tenemos la cumbre a tiro.

Un poco más...

...ahí va Javi, con las cumbres de Alto Campoo al fondo a la izquierda y Peña Sagra a la derecha. Y detrás de él, el viaducto de Montalbliz, el de mayor altura de España y el sexto de Europa con 143 metros.

Aquí arriba está este embalse, el de Mediajo, que la verdad me sorprendió. No lo esparaba. Al fondo se ve Reinosa.

Andoni ya está subido en el vértice geodésico y a mí no me queda nada.

...¡mira la antena! Parece que sí que ha hecho frío por aquí, ¿eh?

Ahí está Javi en los últimos metros de la ascensión, con el pantano del Ebro al fondo...

...bueno, éstos sí que son los últimos metros de la ascensión.

Venga una foto del grupo con el emblema del patrocinador. Cima del Pico Jano (1.288metros)

Y unas fotos de las vistas. Aquello es Castro Valnera.

Y aquelloe Alto Campoo, buen día para esquiar les ha salido.

En fin, tras un rato en la cima, nos vamos para abajo. Los "sherpas" han decidido bajar hasta el embalse de Alsa, un poco más abajo y luego legar a Bárcena por la carretera, así nos ahorramos jaleos. Pues nada, vamos para allá.

Nos despedimos de nuestra cima...

...y no tardamos en llegar a la carretera, que se pisa muy bien...

...un poco más tarde y con un atajo matador en las piernas llegamos a la presa...

..y tras comer un poco al sol continuamos por la cerretera helada...

... pero que muy helada. Ya vemos el valle del Besaya, se ve perfectamente dónde está la cota de nieve.

Y antes de llegar al coche, una última vista del Jano, que nos ha hecho pasar una buena jornada de montaña. Unas siete horitas, 1.000 metros de desnivel y muchas risas.

Y ya en el coche, como no podía se de otra manera les hago entrega a mis compañeros de sus merecidas camisetas. Se las han ganado.