martes, 6 de octubre de 2009

Expedición Nisia a Ladakh 5: El leopardo de las nieves

Viene de aquí

Cuando despertamos a la mañana siguiente, los pastores hacía ya rato que remontaban el valle con su ganado. Una vez más el día amanecía esplendido. Estábamos a 4.150 metros no muy lejos del pueblo de Tangyar, donde vive Yatso, uno de nuestros guías, de hecho, se acercó de una carrera a ver a su madre y volvió con otra cara... es que el chaval no tiene más de 17 años.

Nosotros, una vez más, nos lo tomamos con calma. Nos levantamos sobre las siete de la mañana, nos lavamos un poco...

...y tras desayunar y preparar la mochila empezamos la jornada. Hoy se ha unido a nosotros Punchok y nos ha dicho que llegaremos al campo base. O sea el campamento desde el que atacaremos la cima de la montaña. Primero tenemos que descender para cruzar el río y luego remontar el valle que sale a la derecha. Aquellos terrenos de cebada verdes son del pueblo.

El camino desciende por este barranco, que afortunadamente está bien seco...

...y nos leva hasta el puente para cruzar el río. Allí nos enocntramos con esta señora... ¡Yuleh!, nos dice.

Tomamos el desvío hacia Tangyar. Por esta carretera vinimos en coche el primer día.

Y empezamos a remontar el valle que, ahora que me fijo en el mapa es el del río Lazun. Al fondo ya se ven las cumbres nevadas del macizo bajo el que montaremos el campamento.

En menos de una hora llegamos a Tangyar, a 3.990 metros, con su pequeño monasterio allí arriba, a la izquierda.

Éste es. Después de pensarlo al menos durante un segundo decidimos no subir a visitarlo. La verdad es que yo preferia guardar fuerzas que nunca se sabe...

..cruzamos otro puente, la pose de estos dos es para no desentonar con la estética del lugar...

...atravesamos el pueblo...

...y seguimos remontando el valle.

No tarda en aparecer "nuestra" montaña. Es la de la derecha...

...cada vez la vemos más cerca, aunque este valle parece no terminar nunca.

Bueno, detengámonos entonces a comer un poco. Lo hacemos con la vista fija en nuestro objetivo que como dirían los chicos de Al filo de lo imposible, ejercía sobre nosotros una atracción casi hipnótica... toma frasecita.

Entonces, sucedió algo. Andrés fijó la vista en la ladera que tenía enfrente y exclamó: "!Allí!" señalando a lo lejos. Manuel añadió: "¡Es verdad!" Y yo no vi nada. Andrés explicó excitado que había visto algo correr ladera arriba a gran velocidad. Al principio, pensaron que podía ser una marmota... pero no, iba demasiado deprisa. además, poco después aparecieron, no muy lejos de allí, más abajo que nosotros, los caballos. Viendo su tamaño y teniendo en cuenta que aquel animal estaba al otro lado del río... no, no puede ser... ¿¡Un leopardo de las nieves!? Yo seguía sin ver nada y Andrés y Manuel con la vista fija en la ladera de enfrente. Otra vez Andrés lo ve moverse a toda velocidad, dejando nubecitas de polvo con sus saltos... "¡Allí, allí!". Intenta explicarme su ubicación, pero me dice que cuando está quieto es imposible distinguirlo de las rocas. Andrés lo ve moverse una tercera vez. Yo, nada. Hablamos con los guías y nos dicen que sí, que puede ser. Yatso nos cuenta que hace dos días el leopardo de las nieves mató a un caballo en este mismo valle. Hacemos fotos a la ladera de enfrente, para revisarlas después, pero está lejos y el zoom tampoco da para mucho... después de quedarnos largo rato mirando, pensando incluso acercarnos hasta esa zona, si hubiera nieve podríamos ver las huellas, recogemos los bártulos y seguimos la marcha. Andrés se sigue parando para mirar y no para de repetir la velocidad que llevaba el animal cuando ascendía por la ladera. Yo, que no he visto nada, me limito a pensar que, por lo menos, estamos caminando por el territorio del leopardo.

Seguimos andando y ya no nos queda mucho. Trazamos rutas imaginarias en la montaña... parece que lo mejor será seguir la cresta que nace enfrente de nosotros...

...mientras a nuestra derecha aparecen valles que nos ofrecen nuevas posibilidades. Pero mejor nos centramos en lo nuestro, que bastante tenemos ya...

...en los pastos aparecen caballos que los habitantes del pueblo de abajo pastorean, uno de éstos mató el leopardo...

Ahora sí, ya casi estamos, vemos al fondo la tienda cocina montada y nuestra montaña más cerca que nunca. Ese cráneo bovino me hace recordar las pelis de Indiana Jones... a lo mejor seguir adelante no es muy buena idea...

No son más que las tres y media. Seis horas y media andando y ya estamos en el campo base, aunque me parece un nombre un poco exagerado para la actividad que vaoms a hacer. Está situado a 4.920 metros bajo la mirada atenta de nuestra montaña que, en contra de lo que pensábamos en un principio sí tiene nombre. Punchok nos dice que se llama Shakya Kangri, porque es la inmediatamente seguida al paso de montaña del mismo nombre, el Shakya La. En mi mapa, que tiene fecha de 2004, no aparece ni marcado, pero en el de Manuel, ambos son de la editorial suiza Olizane, sí. Le ponen 6.120m, pero viene sin nombre. Vaya hombre, nosotros que nos habíamos hecho la ilusión de ponerle nombre, algo así como Pico Llamas y ganarnos las cervezas de por vida en el mítico bar, sede oficial de The South Face Extreme Nisio Team... seguiremos intentándolo.

Ahí están Punchok y compañía revisando el mapa. El tema es que la cima, em virtud de la infalible Ley de Murphi, está situado justo en el límite entre los mapas Norte y Centro en que se divide. Un jaleo, vamos.

En fin, yo ando un poco nervioso y me pongo pronto a preparar la mochila. De hecho, la hago tres veces. La primera después de extender todo el material que voy a llevar en la colchoneta de la tienda. La segunda tras deshacerla por si se me ha olvidado algo y la tercera porque, tras hablarlo con andrés, decido salir con las zapatillas de trekking para la primera parte del cordal, una pedrera que tiene pinta de ser muy perra, y meter las de plástico en la mochila para cuando empiece la nieve. Antes de todo esto, no nos hemos olvidado de comprobar si los crampones estaban bien ajustados a las botas. Olvidarse de eso hubiera sido demaisado nisio, hasta para nosotros.

La tarde se me hace larga, cenamos pronto y decidimos levantarnos a las tres de la mañana para el ataque a la cumbre. Hace buen tiempo, no tiene pinta de que vaya a cambiar el tiempo y el barómetro así lo confirma. Antes de meterse en el saco, una última mirada a la montaña en la que ya vemos la ruta hacia la cima...

...ya dentro del saco, un poco intranquilo, me digo a mí mismo: "pero si sólo es andar hacia arriba... ya lo has hecho más veces...". La luna llena nos despide una vez más... hasta dentro de un rato, compañera.

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4 comentarios:

SARITA dijo...

Bueno, bueno, por fin se acerca el final... que ya tengo ganas de veros en la cumbre!!

Espero que no te demores tanto como tu compi Andrés con el Spantik...

Saludos.

Pocholo dijo...

Diossssssssss. No nos dejes así.
Pon la siguiente parte....

Cienfuegos dijo...

¿¿¿¿Tú te sabes el chiste del "no me dejes asíííííííi"´????
Pues eso.

Un saludo
PD: todos los reportajes estan guapos, pero en este hay alguna foto que se sale

JoseMi dijo...

Venga, venga, VENGAAAAA!!! Necesito el siguiente capitulo YA!! Esto engancha mas que Millenium!