jueves, 22 de octubre de 2009

Expedición Nisia a Ladakh Epílogo: Khardung La (5.602m) La carretera más alta del mundo

Viene de aquí

El día siguiente nos lo tomamos de descanso. Levantarse tarde, desayunar, charlar un rato, comer, sestear... Andrés y Manuel se fueron a dar un paseo, pero a mí no me apetecía. No sé, tenía un poco de bajón que todavía no me explico. Así que me pasé el día tirado en la tienda leyendo y dándole vueltas al tarro, por supuesto, una vez más, sin llegar a conclusiones claras sobre nada. El día atardeció con nubes altas que pronosticaban un cambio de tiempo y no nos equivocamos. Al despertarnos la mañana siguiente, por primera vez, el cielo estaba cubierto de nubes.

Eso le dio un toque más de tristeza a la despedida. En cinco días operaban a mi mujer, nada grave, y yo me volvía para casa. Andrés y Manuel seguían el trekking con la intención de acercarse a otro seismil de la zona. Suerte compañeros, ya nos contaréis...

Así, Yatso y yo nos bajamos para Tangyar...

...y así charlando de unas cosas y otras, casi sin darnos cuenta llegamos al pueblo...

...allí nos esperaba Punchok, que había bajado el día anterior, para llevarnos a Leh. Nada más vernos, me agasajó con una cerveza... o algo así, porque era el peor brebaje alcohólico que he probado en mi vida, y además caliente. Pero bueno, se agradece el detalle.

Por allí seguía todo igual, aquí un anciano del pueblo que se quedó al cuidado de nuestro caballo...

...porque nosotros nos fuimos en coche, sí en ese utilitario coreano de Punchok, hacia Wari La, el paso de montaña por el que entramos en el valle. Todavía no me explico cómo pudimos pasar esta parte de la "carretera". Bueno, a esto en España lo llamamos río.

En apenas cinco horas de coche nos plantamos de nuevo en Leh. Mirá ahí está el monasterio...

Ya en el hotel me di una ducha que, desgraciadamente no estaba tan caliente como la cerveza que me trajo Punchok pero bueno uno ya está hecho a todo. Salí a dar un paseo y recorrí otra vez las calles de la ciudad...

...visité el templo budista...

...hice compras en las tiendas de moda más exclusivas para llevar regalos a familiares y amigos...

...y, por fin, me bebí una cerveza en condiciones. Bueno, en realidad me bebí tres. También cené un pollo tandoori en condiciones.

Pero lo mejor estaba por llegar. Al día siguiente, me alquilé una de las míticas motos de la zona y como El Halcón Callejero me lancé a la carretera repitiéndome mentalmente sin parar: "circula por la izquierda, por la izquierda, por la izquierda...". Tras sortear como pude el caótico tráfico de Leh, salí en dirección a Khardung La, por la que está considerada como la carretera que discurre a más altura del mundo, o eso pone allí, el puerto está a 5.602 metros. Ahí estoy a punto de salir...

...y aquí parado en la cuneta, que cuando te cruzabas con estos camiones era mejor apartarse...
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...ahí está mi montura en el puesto de control donde me sellaron un permiso que me gestionó Punchok...

...y tras dos horas de conducir por una carretera que al final se convirtió en un camino de cabras...
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...ahí estoy posando para la posteridad en la "highest motorable road in the world", ahí es nada. Tengo que reconocer que, a pesar de haber estado a 6.000 metros sólo tres días antes y de llevar varios días durmiendo a casi 5.000, aquí sí me dolió la cabeza. Así que no estuve mucho rato, me tomé un par de pastillas y para abajo.

El descenso fue más divertido todavía, mirad, mirad que carretera... a veces me adelantaban hasta las bicicletas. A la subida pasé a dos o tres que se estaban metiendo el puertecito pa´las piernas, ríete tú del Tourmalet. A otros, les subían en una furgoneta para hacer sólo el descenso. Creo que Jorgito y Marta hicieron algo parecido en Perú, a ver si nos lo cuentan ya, que como Andrés se me atascan con los reportajes...
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Desde arriba se Leh, rodeado de árboles, en medio del desierto...

...una horita más tarde ya estoy casi abajo...

...ya sólo queda irse a dormir, que mañana temprano empiezo el viaje de vuelta y bien tempranito. Antes de acostarme me despido del Stock Kangri. Bonita montaña, sí señor.

Al final me tocó madrugar más de lo previsto. Esa mañana el Dalai Lama aterrizaba en el mismo aeropuerto y habían extremado las medidas de seguridad. Al parecer, llegó cuando estaba esperando para embarcar y no lo vi, sólo vi a media sala de espera agolparse ante una cristalera desde la que algunos afortunados pudieron ver a unos cien metros a la comitiva. Bueno, sin más nos llamaron para embarcar y, mira tú que curioso, el nombre de la compañía aérea es el mismo que el de la marca de cerveza que me tomé la noche antes. ¿Os imagináis volar en una compañía llamada Mahou? No sé, no sé... aunque fuera cinco estrellas, a mí me daría no sé qué...

En fin, que llegué a Delhi y por un malentendido entre el tipo del hotel, el de la agencia de la India y yo mismo, no había nadie esperándome para emplear el día visitando un poco la ciudad. Así que tras tratar de buscarme la vida preguntando por una consigna de equipajes que no existía, tratar de negociar con taxistas que no me inspiraban ninguna confianza y valorar todas las combinaciones posibles, al final no me quedó más remedio que chuparme quince horas de espera, sí 15 horas de espera, en una sala de precisamente eso.

Iba a emplear esperando allí el mismo tiempo que hace unos días había tardado en subir y bajar una montaña de 6.000 metros... nuestra montaña...

Esta paradoja me llevó a reflexionar sobre la relatividad del tiempo y el espacio, una vez más, por supuesto, sin llegar a ninguna conclusión clara. Y eso que Andrés, todo un señor licenciado en Ciencias Físicas, trató de explicarnos algunos conceptos básicos en una de las tertulias de después de cenar... Bueno, tal vez él pueda arrojar algo de luz sobre esta cuestión porque ahora le toca a él continuar el relato del resto del viaje. Me ha prometido que esta vez lo va a hacer a mejor ritmo que el del Spantik... yo por si acaso, ya he puesto una vela a San judas Tadeo, patrón de las causas imposibles.

9 comentarios:

Cienfuegos dijo...

Dicen que bien acaba lo que acaba bien. Y de eso se trata de que todo haya ido bien, por lo visto, mejor que bien. Un placer leerte, con ese desparpajo.

Un saludo
PD: todavía me estoy riendo por lo de la "Mahou Spanish Airlines".

jefoce dijo...

Francamente, con esa labia que tienes te daría para escribir una serie de capítulos en plan Astérix. ¿Te imaginas? The South Extreme Nisio Team en ... Un placer leerte. Y un honor.

Arturo J. dijo...

Enhorabuena por la aventura y gracias por contárnosla así, sois la monda. Desde que os conocí ya no compro el Desnivel. Literatura de altura. Seguir así.

Arturo J. desde Alicante

Raúl dijo...

Oiga y que se leia usted en el aeropuerto? Por mas que enfoco...no me dan los ojos jajaja
(cotilla que es uno)

Pere dijo...

Voto por Peñas Arriba, de Jose María de Pereda,de los Pereda de toa la vida, vamos..habla de los montes de la tierruca, no??
¿Que tal está borjita?

Borja dijo...

Gracias por esos inmerecidos comentarios, compañeros...
Ah! Y Pere está en lo cierto, en el aeropuerto andaba leyendo Peñas Arriba, de Pereda, por aquello de integrarme mejor en Cantabria...

Pocholo dijo...

Mi más sincera enhorabuena a toda la expedición...
Saludos

Joan González dijo...

HOLA...."MANDA COJONES...." Y CON UN "ATOS"...

BUENASSS FOTOS

SALUT
JOAN

Jairo dijo...

Solo me queda felicitaros por esas expediciones y ascensiones himalayicas, debe ser alucinante, un sueño hecho realidad. Me dais muuuuuchisma envidia.
Ojala yo algun dia tambien pueda conocer aquellos lugares.

Un abrazo