lunes, 15 de febrero de 2010

Previsión: -9 º. Decisión: ¡¡Pues subimos al Moncayo!!

Este fin de semana las previsiones meteorológicas no eran nada buenas... Todas las provincias de Castilla y León estaban en alerta por bajas temperturas y si había una que sobresalía esa era Soria, según los expertos los pingüinos tendrían que hacer uso de la bufanda... De todos modos, como somos así que inteligentes no teníamos más opción que ir directos al frío porque se nos caducaba un maravilloso regalo de boda que consistía en meternos en una cueva (eso lo cuento en otro repor, si quieres verlo pincha aquí) y claro, como para desperdiciar algo con la crisis que tenemos!!
Así que el viernes cogimos la furgoneta y en ella pasamos toda la noche del viernes y la del sábado!! qué fríoooo!!!
Durante toda la tarde y toda la noche del sábado estuvimos tentados de coger los bártulos y regresar a casita, más que nada porque nos quedamos a dormir en Ólvega para estar cerca del Moncayo y allí el frío estaba todavía más presente!! pero al final, nos hicimos los duritos y decidimos continuar con lo que nos habíamos propuesto... subir al Moncayo!!
A las nueve de la mañana abrimos los ojos con cuidado... a mí se me habían congelado las lentillas la noche anterior y mucho me temía que esta vez pasara lo mismo, pero afortunadamente, había hecho algún grado menos. Eso sí, el cielo estaba completamente cubierto y todo apuntaba a que iba a empezar a nevar de un momento a otro. Pero nos hicimos los chulitos por enésima vez y después de un buen desayuno nos dirigimos hasta la Cueva de Ágreda, el pueblecito en el que comienza la ascensión al Moncayo si se realiza desde la parte soriana...
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Ya estábamos a punto de comenzar cuando empezó a nevar... En estos momentos sólo tenía una pregunta en la cabeza... por qué no me dedico a jugar al parchís o me da por hacer patinaje en pistas cubiertas!!!

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Sonrisa "obligada" y para arriba, que todo estaba a nuestro favor... una niebla que no nos dejaba ver ni las montañitas más bajas, un frío del copón y nieve! yujuuuu!!!

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El camino comienza con un amplio sendero pero enseguida aparece un precioso bosque. La ruta es sencilla, no hay apenas pendiente y afortunadamente teníamos huella para no perdernos.
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La niebla parecía que no nos iba a abandonar en toda la jornada y las huellas comenzaban a desaparecer. Afortunadamente, unos minutos más tarde que nosotros habían comenzado a hacer la misma ruta unos vascos bastante rudos y un chico de Ágreda que conocía la zona, así que nos relajamos, fuimos despacito y dejamos que los cinco machotes nos adelantaran y así de paso nos fueran abriendo huella.
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Más o menos a la hora de caminata desaparece el bosquecillo y te encuentras ya con una subida bastante pronunciada que te va a llevar casi directamente hasta el Moncayo. Aquí la cantidad de nieve que había era impresionante y además parecía recién caída, estaba muy blanda así que tocaba ponerse las raquetas. Es la primera vez que no hacíamos el nisio y nos las dejábamos en la furgo, qué alegría!!!
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De repente la niebla comenzó a desaparecer y contra todo pronóstico comenzó a brillar intensamente el sol. No nos lo podíamos creer! En 10 minutos el día había cambiado radicalmente a nuestro favor!
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Nosotros nos dedicamos todo el tiempo a seguir las huellas de los aguerridos vascos. Esto nos facilitó muchísimo las cosas aunque también nos hizo alargar la ruta, ya que en lugar de subir directamente por la ladera del Moncayo lo hicimos por la ladera de la montaña de al lado, así que luego nos tocó patear por la cresta para llegar a la cumbre (siento mi corto vocabulario de montaña, pero es que tengo muchísimo que aprender sobre las cosas técnicas todavía...)

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La subida por esta ladera se hace un poco larga y sobre todo por los cambios que tenía la nieve, de repente dura, de repente blanda... eso sí, con las raquetas se llevaba bastante bien.
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Y cuando llegamos a la cresta la imagen no pudo ser más bonita, todo era blanco, por un lado las montañas repletas de nieve y por otro un maravilloso mar de nubes, el único color diferente, el azul del cielo.

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Por si fuera poco el sol hacía que la temperatura mejorara considerablemente, tanto tanto que nos tuvimos que quitar capas y en ocasiones hasta pasamos calor.
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¡Qué vistas más espectaculares! Mar de nubes por todas partes, a un lado Soria y al otro Zaragoza, precioso. Desde la cumbre se podía ver perfectamente la ruta zaragozana, que al ser cara norte estaba con la nieve más dura y obligaba a tener que cambiar las raquetas por crampones.
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Todo era blanco, estabamos en la cresta pero dudábamos del lugar exacto en el que estaba la cumbre...

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Por fin conseguimos ver a nuestros compañeros vascos que acaban de llegar a la cumbre


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Así que en menos de tres horas llegamos por fin a la cima del Moncayo! Yo intentaba buscar el altar que hay para la Virgen del Pilar o alguna otra señal, pero estaba todo completamente cubierto por la nieve!
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Foto de enamorados, ya que era el 14 de febrero...
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Y como hacía tan bueno nos quedamos descansando un poquito en la cima y disfrutando de la compañía de los cuatro vascos, del chico de Ágreda y de otros tres montañeros que habían subido por la parte zaragozana.

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Tras comer unas chocolatinas, nos preparamos de nuevo para hacer el descenso.
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Bueno, antes otra foto de enamorados!...
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Un último vistazo a las preciosas vistas...
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Y para abajo!. Esta vez cogimos el camino más directo, bajamos derechitos. La nieve era blanda y abundante y con las raquetas era más una sensación de estar esquiando
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Claro que por hacer el mono la nieve se acumulaba tanto en las raquetas que hacía que saltaran las fijaciones y si no estabas atento te podías meter un buen tortazo!

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Cuando bajamos toda la ladera nos quitamos las raquetas y comenzamos a pie el regreso a la furgoneta.

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Ahora podíamos apreciar mucho mejor el paisaje del Moncayo ya que en la subida todo estaba cubierto por la niebla.

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Y como hacía buen tiempo también aprovechábamos para hacer el tonto, qué raro...
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El bosque es precioso y seguro que en primavera está más bonito todavía.

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Al final llegamos de nuevo al camino principal donde habíamos dejado la furgo, desde aquí ahora las vistas del Moncayo eran impresionantes
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Por fin llegamos a Cueva de Ágreda. El sabor de boca que se nos quedó del Moncayo es indescriptible. A mi personalmente me encantó, realmente fue un día de los enamorados irrepetible.
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Otra pareja de nisios del Extreme Team ya estuvieron por aquí hace un tiempo ¿quieres verlo? Pincha aquí

7 comentarios:

Keducc dijo...

Excelente parejuela!! Dais no poca envidia. Menudo día se quedó, cualquiera lo diría viendo los inicios.
A ver si algún día me dejo caer por esa cima, que ganas...

Enhorabuena

Borja dijo...

Para increíble el nuestro, que nos metimos una mariscada de órdago, con unos percebes como salchichas de frankfurt!!

Cienfuegos dijo...

Vaya forma de celebrar San Valentín. Anda que si se lo propongo yo a mi selñora, juas, me subo el Moncayo solo, ja, ja.
Bonita cumbre, no es para menos.
Un saludo

Pere dijo...

OHHHH! que bonico el amoooorrr nisio

Raul dijo...

Jue que wapo, hace tiempo que le tengo ganas y nevado mejor aun...

Anónimo dijo...

Martita, te toco pagar birra por caerte de culo??? Jejeje

jordi dijo...

Pues que quieres que te diga!!... me parece una ruta espectacular, sobretodo con esa cantidad de nieve y hielo.
Lástima que me pille tan lejos!!

saludos!