lunes, 18 de febrero de 2008

Circunvalando Peña Vieja al filo de lo impresentable

"En esta vida sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y sobre lo primero tengo serias dudas". Creo que fue Einstein quien pronunció esta frase y... quiénes somos nosotros para contradecir a este gran sabio. Si quieres saber por qué empiezo esta historia con esta afirmación sólo tienes que seguir leyendo.
En fin, que después de dos fines de semana sin salir a la montaña teníamos bastante mono y entre semana fijamos nuestro objetivo: Peña Vieja una de las cimas más accesibles de Picos de Europa y, además, techo de Cantabria.
La idea era no salir muy tarde para pillar el primer teleférico (el de las 10,00h) y realizar la ascensión. Todavía no sé por qué se me metió en la cabeza que sería mejor hacerlo por la Canal del Vidrio, pensaba que habría más nieve por esa vertiente...
Total que con el retraso habitual llegamos a Fuente Dé pasadas las diez y media y, entre ponte bien y estate quieto, cogimos el teleférico a eso de las once de la mañana. Aquí se ve como Mr.Churches se deshace en explicaciones ante Jorgito que atiende como si realmente le interesara lo que le está contando.
Al llegar arriba comprobamos el lamentable estado de la zona en lo que a nieve se refiere. Éste es el aspecto que presentaba el camino hacia Horcados Rojos que se sigue muy bien por la línea de nieve...
...y para allá nos íbamos nosotros con la felicidad que da la ignorancia hacia una nueva aventura al filo de lo impresentable.

Por lo menos, el día acompañaba. Hacía una temperatura agradable y se caminaba a gusto.
Tras pasar la Horcadona de Covarrobres, con los Puertos de Áliva abajo... fue aquí donde me di cuenta de que me había dejado el mapa en el coche. Si es que no aprendo. Ésa fue una de las causas de todo lo que viene después...
No preocuparse que no fue nada grave. Estúpido, tal vez; humillante, casi que también...vamos en nuestra línea. Es por ello que a esta jornada no se le puede poner otra música que no sea ésta: porque mucho de lo que se cuenta a continuación es de risa y como nosotros tenemos la virtud de saber reírnos de nosotros mismos... claro que solemos darnos motivos.

Bueno, pues no tardamos mucho en divisar la Canal del Vidrio que aquí contemplan mis dos compañeros...

Aquí pongo el camino para que se vea mejor.

...y que en el siguiente vídeo se puede seguir más o menos con la ayuda del zoom...

En un ratín nos pusimos a remontar la descompuesta canal a paso de Ricky Martin: "un pasito pa´lante, María... un pasito p´atrás".

Como diría Jorgito, encontramos "vestigios de una civilización pretérita"... o sea los restos de la actividad minera que, en tiempos hubo en la zona.

En algún momento de la subida los bastones estorbaban más que otra cosa...

...mirada hacia abajo para ver lo que llevábamos subido...
...y el pasito aéreo bonito tras superar la zona de las minas. Creo que fue aquí donde Jorgito comentó como quién no quiere la cosa: "esto me huele a una liada como la del otro día en La Polinosa".

Después salimos a una zona herbosa que comenzamos a remontar siguiendo una senda bien marcada y pensando en el peso de las botas de plástico que de momento cargamos en las mochilas hasta que lleguemos a la nieve.

Nosotros a lo nuestro, mientras pasaba el tiempo... no íbamos muy bien sobre el horario previsto, no. Por fín, cerca ya de los dos mil metros de altura nos toca cruzar algunos neveros. La nieve blanda nos permitió hacerlo con las botas de treking, zapatillas, en mi caso. Por cierto, esa montaña de ahí enfrente es Peña Vieja, nosotros pensábamos que era Peña Olvidada.
Aquí decidimos parar a ponernos las botas de plástico y a comer algo. Eran las dos y cuarto de la tarde. Al fondo se ven los Picos de Santa Ana, que nosotros pensábamos que era Peña Vieja. Si no me hubiera olvidado el mapa en el coche, aquí lo habríamos consultado y nos habríamos dado cuenta de nuestro error, pero qué le vamos a hacer...

Así que nada, empezamos a remontar palas de nieve que a ratos estaba durita y a veces blandita, esquivando pequeñas placas de hielo... y yo haciendole fotos a lo que creíamos que era Peña Vieja...
...en este vídeo se comprueba cómo persisto en el error. Por supuesto, el que quiera puede reírse hasta caerse de la silla.


Viendo ahora esta foto, todavía no me explico como no me fijé un poco para darme cuenta de que ahí delante estaba la Aguja de la Canalona... en fin, que no tengo perdón.

Aquí, sigo metiendo la pata con la ubicación... y ya nos habíamos dado cuenta de que íbamos muy justos de tiempo. El último teleférico para abajo era a las seis y ya pasaban de las tres de la tarde.

Aquí tuvimos que sacar los crampones y el piolet porque había zonas más delicadas y, en caso de duda, ¿qué utilidad tiene llevarlos en la mochila?

Seguimos bordeando el pequeño circo...

...hasta que al llegar al Collado de la Canalona, vi la luz. Constatamos nuestro gran error del día y nuestra estupidez de todos los días. Sin palabras. Obsérvese el momento "Nisio".


Eran las cuatro y cuarto y no podíamos arriesgarnos a perder el teléferico porque aunque pudiéramos llegar a la estación superior con luz, buscar la entrada al camino de bajada, sin conocerlo no era prudente. Así pues, descartamos un ataque rápido a cualquiera de las dos cimas: Santa Ana o Peña Vieja y bajamos por la Canalona.

Resguardada del sol, la nieve estaba perfecta para ser las cuatro de la tarde lo cuál nos hizo comernos más la cabeza... si hubiéramos venido por aquí... Vista atrás para comprobar el suave descenso de Mr.Churches.
Y por fin la última sorpresa del día. El sábado fue mi cumpleaños y Jorgito y Andrés me habían traído un trozo de tarta con unas velas para que las soplara en la cumbre de Peña Vieja... pero para contribuir a lo patético de la jornada tuvimos que hacerlo en mitad de la Canalona. En fin... y que cumpla muchos más". Después no sé qué me pasó... se me debió de meter algo en el ojo...
Para añadir un última nota de idiocia a la jornada, a Jorgito se le cayó canal abajo la tapa del tupperware donde iba la tarta y tuvo que ir a buscarla de esta guisa...


La vuelta por el camino de Horcados Rojos con el Tesorero al fondo...

...y una última foto desde el mirador del cable al atardecer con Peña remoña al fondo. "Pero cómo es posible...", parecen estar pensando Jorgito y Andrés recordando la sucesión de meteduras de pata de la jornada.

En resumidas cuentas, que aprendimos varias valiosas lecciones, que en realidad después de tantos años saliendo al monte, deberíamos saber de memoria.

-Que hay que llevar siempre el mapa y procurar no olvidárselo en el coche

-Que tenemos que acosumbrarnos a preparar mejor nuestras salidas.

-Que a lo mejor ya es hora de pillarse un aparato de esos de GPS

-Que nos volvimos a casa sin hacer cima, pero que nos dimos un bonito paseo por Picos de Europa y ahora sabemos exactamente dónde está Peña Vieja porque la hemos visto desde todos los ángulos posibles. Aquí dejo un mapa del itinerario aproximado que seguimos por gentileza del señor Googleearth por si acaso alguno quiere repetirlo, aunque sea subiendo de paso a Peña Vieja.

lunes, 4 de febrero de 2008

Circo de Cinco Lagunas, hace dos años

En algunas ocasiones, hasta a un ser humano de natural huraño como un servidor le resulta inevitable que, de vez en cuando, la ajetreada vida social que nos imponen estos tiempos le impida acudir a la llamada de las montañas.
Este ha sido el caso de este fin de semana. Así que, me he puesto a revisar mi archivo para recrearme en la memoria, recordando viejas ascensiones, y resulta que tal día como hoy, 4 de febrero, hace dos años, o sea en 2006, yo andaba con mi amigo Miguel, más conocido como el Agüelo, andábamos paseando por la Sierra de Gredos, concretamente por el Circo de Cinco Lagunas. Precioso lugar y mucho menos frecuentado que su aledaño de la Laguna Grande.
Pues nada, pongamos un poco de música nostálgica...
y a ver si me acuerdo de aquella jornada de la que no tengo muchas fotos porque entonces no tenía la obsesión retratadora que me asalta en los últimos tiempos, es lo que tiene esto de ser un bloguero.
Bueno, el caso es que salimos de Navalperal de Tormes y fuimos siguiendo sin mucho problema las indicaciones. Recuerdo que hacía algo de frío, sobre todo hasta que entró un poco la mañana y empezamos a caminar por la zona soleada. La verdad es que hasta llegar aquí lo recuerdo algo largo. Esta fue la primera foto del día, lógicamente entonces no pensaba en detallar mis rutas para compartirlas en Internet. Después de un rato, llegamos al refugio de la Barranca, donde paramos a comer algo.

Antes de seguir por un terreno algo más nevado.
Algunas pequeñas pendientes nos permitieron disfrutar un poco. Vamos para allá...Vaya parece que aquí se ha acumulado algo de nieve... Un poco más...
...y hasta aquí llegamos. La nieve tapaba las lagunas y el teimpo se nos echaba encima, así que comimos otro poco, hicimos esta foto, algo regular...
...y para abajo. Recuerdo que nos perdimos un poco y tuvimos que hacer un poco de zarzing hasta que volvimos a encontrar el camino.
Como he dicho, estas imágenes son de hace dos años exactamente, ¿alguien sabe decirme cómo está de nieve a día de hoy?

domingo, 3 de febrero de 2008

Envolvente a la Polinosa (2.160m) Corredor Norte y Cara Sur

Una vez solventados los problemas informáticos que hicieron desaparecer por arte de birlibirloque el reportaje original, aquí va la repetición. Como decía...
Después de la buena experiencia picando hielo en la Sierra de Béjar del fin de semana pasado, la gente tenía un subidón importante y durante la semana se fraguó esta salida que nos llevó a un nutrido grupo al macizo de Mampodre, en León. La idea era hacerse el corredor norte de La Polinosa, una actividad que, por lo que pudimos ver en Internet en principio era asequible para nosotros, aunque luego la escasez de nieve nos colocó a cada uno en nuestro sitio. Por esta razón, la banda sonora de este reportaje no puede ser otra más que la versión de The Black Crowes del clásico de Otis Reading "Hard to handle", eso mismo, "duro de manejar" fue el corredor que nos echamos a los piolets:
Además, La Polinosa era la única cima que nos faltaba hacer aquí después de que en septiembre completáramos 3/4 de la integral a este macizo.
De camino a Maraña, el amanecer nos dejó esta impresionante estampa del pantano de Riaño, con las cimas del Gilbo y Peñas Pintas a la izquierda. La expectación generada por nuestras últimas actividades montañeras conllevó que todo el mundo quisiera unirse a The South Face Nisio Team y en esta ocasión, nos juntamos Ander, a quien conocimos en Béjar el finde anterior, el ya mítico Mr.Churches, Quique y el Pelos, mi hermano Jorgito y su amigo Pere (que todos recordarán de la ascensión a San Millán), el señor Navarro y yo, que pasadas las diez de la mañana salíamos de la plaza de Maraña bajo la atenta de la Peña de la Cruz.
Caminando sin mucha prisa, salimos del pueblo y cogimos el camino para cruzar el río por el puente...
...y poco después andábamos por prados en los que, cuando no hace tanto frío, pastan caballos y vacas.



Jorgito y Pere se demoraban charlando de sus cosas con Peña Ten al fondo ...

...hasta que entramos en el angosto valle de Valverde, que nos llevaría directos hasta la cara Norte de La Polinosa...


... que no tardó en aparecer ante nuestros ojos.



La visión de la montaña no hizo acelerar el paso...

...y pronto estuvimos prácticamente debajo. Desde aquí el corredor se aprecia bastante evidente y parece que, aunque no sobra, tampoco está tan mal de nieve.

La verdad es que desde aquí esa cara norte impresiona...

Este perrillo, nos siguió desde el pueblo. Era un cachorro que no paraba de correr y jugar y que acabó metiéndose en un pequeño jaleo como se verá más adelante.

Una vez debajo...


Visto el panorama: éramos muchos, el corredor no estaba en las mejores condiciones... Navarro y yo decidimos subir por una pala de nieve para dar la vuelta y terminar la ascensión por la cara Sur. Navarro estrenaba crampones, en realidad ésta era su primera experiencia invernal con ellos, y yo le había prometido que haríamos algo asequible para que se fuera familiarizando con ellos. En cualquier caso, yo no me hubiera metido en ese corredor ni harto a nandrolona. Así que le dejé mi nuevo piolo, un Grivel Alp Wing, a Andrés que le iba a hacer mucha más falyta que a mí. Pues nada, para allá que se va la tropa y Navarro con ellos, por lo menos hasta la entrada del corredor para ir cogiéndole el truco a los crampones...


...yo me quedé abajo y eché una mano al perro. Después de subir por la nieve dura, bajar le daba miedo, así que fui bajando con él hasta un lugar seguro.


Mientras, los más aguerridos del grupo ya entraban en el corredor, eso sí un poco tarde, pasadas las doce...

...pero será mejor que esto lo cuente Andrés, que para eso lo vivió en primera persona:
Después de despedirnos de nuestros compañeros Borja, Navarro y el joven perro que nos acompañaba al que cada uno bautizó a su manera, afrontamos, un nutrido grupo, la pala de nieve que llevaba al corredor. Al llegar al prime resalte y ver su pésimo estado nos empezamos a dar cuenta de que quizá éramos demasiadas personas allí. El hielo se encontraba en ese fino estado en el que los crampones y piolets clavan penosamente y las manos se resbalan de todos los lados.

Espero que algún día alguien me explique las reglas que rigen la velocidad del paso del tiempo y así entender por qué cuando Ander, una vez superado el paso y montada la reunión, nos gritó “vamos” nuestros relojes marcaban la una y media pasadas…pero ¿no me había levantado a las cinco de la mañana para llegar pronto al corredor?
En fin, que me puse a trepar enganchándome con todo y analizando la posibilidad de utilizar también mis dientes innovando una nueva técnica de tracción…
Aquí Ander…

Mientras ellos afrontaban las primeras dificultades del corredor, Navarro y yo disfrutábamos de nuestra progresión por esta pala de nieve dura.

Sobre todo Navarro que ya le había cogido el truco a los pinchos y además estaba fuerte. Yo me retrasaba y aprovechaba para hacerle bonitas fotos como este contraluz.

Jorge y “Pere” con buen tino, deciden sacrificarse y darse la vuelta por que ven que con tanta gente llegaríamos al anochecer. Afirmación que si el lector continúa apreciará cuán acertada era…Antes de darse media vuelta Pere inmortalizó al Pelos negociando este paso en mixto... ...y a Jorgito, cuya mirada dice claramente: "me cagüen, me cagüen...", antes de tomar la sabia decisión de que el corredor lo subiera su p*** madre. Quique, saliendo del primer resalte...
Pensábamos que una vez superado el primer paso la cosa se pondría mejor, pero no, la nieve y el hielo no estaban en condiciones. Eso no impidió que pudiera sacar a Enrique en esta elegante postura…
Mientras nuestros compañeros se esforzaban en el corredor, Navarro y yo alcanzábamos el collado...
...bueno, Navarro antes que yo. En esta foto que me sacó se aprecia en mi cara de sufrimiento que no iba yo muy fino, no.
Desde el collado se veía, al fondo, la estación de esquí de San Isidro, con el imponente pico Torres encima. Sus corredores, también pelados de nieve, también los veían nuestros compañeros desde una de las reuniones...
...así llegamos a una repisita en la que nos sentamos tranquilamente a disfrutar del paisaje…y sorprendernos de la poca nieve que tienen nuestras montañas. Al fondo el pico Torres, muestra sus vertientes peladas…
Era un cómodo lugar, en el que se podía sacar algún que otro video...
El amigo Pelos llegando a nuestra cómoda atalaya…
El contraste de la cara Norte a la Sur es importante y mientras el Pelos se deja la piel en el corredor...

...el pedregal se me hizo durillo, algo a lo que contribuyeron las botas de plástico. Pero bueno, ya sólo me faltaba este trozo. Navarro, arriba ya casi tocaba la cima.

Y un poco después, pasadas las dos de la tarde, llegué yo. Ahora sí. Foto oficial...
...y vídeo.
Tenían que aparecer, así que mientras esperábamos nos dedicamos a comer, tirarnos a tomar el sol y hacernos fotos como ésta.

Al fondo, podíamos ver el Espigüete, que desde aquí nos ofrece su cara Oeste.
De vez en cuando nos asomábamos a la cara Norte para ver si aparecían...
...pero aún estaban muy abajo...
Unas fotos más con Quique como protagonista…

...y ahora en vertical…Después de más de hora y media en la cima, Navarro y yo decidimos iniciar el descenso. ¡Anda mira! dos que suben... pero si son Jorgito y Pere. Nos contaron que se habían dado la vuelta en el primer resalte y habían decidido subir por donde nosotros para aprovechar el día.
Les esperamos guardándoles las mochilas para que se les hicieran más ligeros los últimos diez minutos de subida y así de contentos, como se puede apreciar en la foto que hizo Pere, llegaron a la cima.
De nuevo juntos reanudamos el descenso...

...preguntándonos que sería de los chicos del corredor...


... y en medio de la pala de nieve nos volvimos a encontrar con el perrillo lloriquenado. Otra vez había subido demasiado y no se atrevía a bajar. Así que haciendo la obra buena del día, me lo cogí en brazos, momento que Navarro grabó con su cámara para que los amantes de la naturaleza en general y de entre ellos las mujeres en particular piensen que qué mono soy...

Cuando tuvimos el corredor a la vista, por fin pudimos ver unos puntos negros que se movían por allí. Estaban más abajo de lo que pensábamos. Con la ayuda del zoom identificamos a Ander que iba de primero y a Andrés por debajo de él. Más abajo, resguardados por una gran roca Quique y el Pelos se preparaban para seguir sus huellas.

Nos abrigamos y comimos un poco mientras observábamos sus evoluciones en la montaña mientras la luz del atardecer pintaba de naranja las peñas de La Polinosa.

Allí arriba los veíamos...
...un poco más cerca con la ayuda del zoom. Ya les quedaba menos, llegarían a la cima con luz, pero estaba claro que el descenso lo iban a hacer con el frontal.

El tiempo se nos echaba en cima, habíamos leído en la web del Grupo Salmantino de Montaña, que en condiciones malas el corredor se pone (D inf ) y con un resalte que te puede obligar a dar la vuelta. No sé si llegará a tanto pero si digo que apreté el culo en un par de ocasiones…El resalte en cuestión lo sacó Ander con la tranquilidad que le caracteriza. ¿Cómo está? Preguntábamos, “un poco mal” obteníamos como respuesta…Luego teníamos que hacer la conversión de escala…Si “no esta mal” implica ir apurado…”un poco mal”, prepárate amigo!!!…Y yo me preguntaba ¿por qué no nos escaqueamos por la derecha? En mi diccionario escaquearse ocupa un lugar primordial. Pero esta vez tocó pasar el tramo mixto con hielo malo y roca descompuesta…Luego, como siempre, a toro pasado, no era tan difícil…El problema era que no había lugares para asegurarse y las reuniones las montábamos como podíamos, como se puede apreciar…

La luz se marchaba, era inevitable…

La pendiente se suavizó y acompañados por el crepúsculo llegamos a la cumbre. En la foto de cima Ander recoge la cuerda…

Cuando vimos que habían llegado a la cima, sobre las siete de la tarde, emprendimos el regreso que nos tocó hacer de noche. Pues nada, otra experiencia en orientación nocturna...

Ya sólo quedaba bajar. Un cielo salvajemente estrellado, el reflejo de los frontales en la nieve, el aire frío de la noche…¡qué placer!. Y tropiezos, muchos tropiezos, sobretodo los míos que no llevaba frontal...y es que yo soy así, qué le vamos hacer. Al final, la luz de la furgoneta y los amigos esperando, incluido el perrillo que desde arriba vimos como era rescatado por los brazos de Borja que pacientemente le ahuyentaba los miedos, qué más se puede pedir…

En fin, esta fue la última aventura de The South Face Nisio Team que tras la actividad de esta jornada se ha ganado el apelativo de extremo, así que a partir de ahora pasamos a denominarnos The South Face Nisio Extrem Team, que suena como más molón y puede ayudarnos a conseguir esos patrocinadores que nos permitan dejar nuestros trabajos y dedicarnos de por vida a subir montañas.